Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

24/05/2026

Reconciliarse con la propia vida

Reconciliarse con la propia vida
Hombre maduro reflexivo apoyado sobre un pedestal blanco, sosteniendo una rosa, en un ambiente sobrio y sereno.

La vida no fue perfecta, ni ordenada, ni siempre coherente. Pero fue la que fue. Y poco a poco, eso empieza a bastar.

Hace unos días salí a caminar y, casi sin darme cuenta, me encontré pensando otra vez en decisiones antiguas. En escenas del pasado, en conversaciones que quizá tendría que haber tenido de otra manera y en palabras que, vistas desde hoy, parecen más fáciles de colocar de lo que fueron realmente. No es algo nuevo. Me ha pasado muchas veces. Durante bastante tiempo he pensado que ya había dejado de pelearme con ciertas cosas, pero últimamente empiezo a sospechar que uno nunca termina del todo ese trabajo.

He pasado años revisando momentos concretos como si todavía pudiera encontrar el punto exacto donde algo empezó a desviarse. Durante mucho tiempo pensé que, si lograba identificar ese instante con claridad, algo dentro de mí acabaría colocándose por fin en su sitio. Pero el problema es que cuando uno cree haber encontrado el origen de todo, enseguida aparece otro momento anterior que también podría haber cambiado muchas cosas.

Durante bastante tiempo confundí aceptar mi vida con resignarme a ella. Pensaba que aceptar el pasado era algo parecido a rendirse. Como decir: “Bueno, pues ya está”. Con los años he empezado a verlo de otra manera. Pelearse continuamente con lo que ya pasó no cambia absolutamente nada, aunque uno tenga la sensación de que darle vueltas mantiene viva la posibilidad de arreglarlo.

Y lo curioso es que esos recuerdos no suelen aparecer en grandes momentos dramáticos. Vuelven en situaciones normales. A veces basta una conversación cualquiera, una canción sonando en una tienda o pasar por una calle concreta para que regresen las mismas preguntas de siempre: qué habría pasado si hubiera hecho otra cosa, por qué tomé aquella decisión tan convencido o cómo no vi entonces algo que ahora parece tan evidente.

Claro que cuando miramos atrás lo hacemos con la cabeza que tenemos hoy. Con años encima, con errores ya vistos y con una experiencia que entonces todavía no existía. Por eso es tan fácil juzgar al que fuimos hace veinte o treinta años. Pero aquella persona no sabía lo que sabemos ahora. Estaba viviendo como podía, con la madurez de aquel momento y con bastante menos claridad de la que hoy creemos que tenía que haber tenido.

A mí me ha pasado más de una vez. Defender decisiones que hoy no volvería a tomar. Hablar convencido de cosas que poco después demostraron estar equivocadas. El tiempo tiene una forma bastante eficaz de bajarnos un poco los humos. Y menos mal, porque si uno pudiera escuchar algunas de las seguridades con las que hablaba hace años, probablemente le daría bastante vergüenza ajena.

A veces recuerdo algunas de aquellas convicciones y no puedo evitar sonreír un poco. En su momento me parecían ideas impecables, casi irrefutables. Con los años uno descubre que aquella seguridad no siempre era sabiduría. Muchas veces era simplemente falta de perspectiva… y bastante entusiasmo.

Algunas decisiones dejaron marcas reales. Hay errores que pesan más que otros y etapas que uno recuerda con menos cariño del que le gustaría. Pero con el tiempo también empiezas a entender que tu vida no queda resumida únicamente en esos momentos. También está todo lo demás: lo que salió bien, la gente que permaneció, lo que aprendiste y las cosas que siguieron avanzando incluso cuando tú pensabas que todo estaba detenido.

Con los años también aparece la comparación con la vida de otros. A veces miro alrededor y tengo la sensación de que mucha gente tuvo las cosas más claras, tomó mejores decisiones o encontró antes su sitio. Pero luego pienso que de la vida ajena solo vemos una parte muy pequeña. Nadie enseña demasiado sus dudas mientras las está viviendo.

Quizá por eso llega un momento en que uno deja de reclamarle al pasado lo que ya no puede dar. No porque deje de doler algunas veces, sino porque llega un punto en el que seguir revisándolo todo termina agotando más que ayudando. El pasado sigue ahí y seguirá siempre, claro. Pero tampoco puede ocupar cada conversación con uno mismo.

No es la primera vez que hablo de esto en el blog. Con los años uno vuelve a los mismos temas y se da cuenta de que algunas cosas sí han cambiado. No todo, pero lo suficiente como para mirarlas con menos dureza que antes.

Últimamente tengo la sensación de que reconciliarse con la propia vida no tiene nada de espectacular. Se parece más a algo pequeño y cotidiano. Hay días en los que consigo tratarme con cierta paz y otros en los que vuelve esa vieja costumbre de pasarme factura por todo.

Y aun así la vida sigue moviéndose. Aparecen conversaciones nuevas, decisiones nuevas, días que uno no esperaba y personas que llegan cuando pensabas que ya todo estaba más o menos escrito. A veces seguimos mirando atrás más de la cuenta, sí, pero incluso haciendo eso la vida sigue empujándonos un poco hacia delante.

A veces viene bien parar un momento y dejar que algo sencillo nos acompañe.

2 comentarios


  1. Una pequeña novedad...

    Voy a empezar a hacer una pequeña cosa al final de algunos posts. Antes de pasar al siguiente tema dejaré un comentario recogiendo ideas, recuerdos o cosas curiosas que hayan ido apareciendo entre todos. Muchas veces los comentarios acaban llevando los temas por caminos que ni yo mismo esperaba y creo que merece la pena conservar un poco ese ambiente.
    Podéis ver a lo que me refiero al final de los comentarios del post anterior.

    ResponderEliminar
  2. Buenas tardes Ángel, pues claro que con el paso del tiempo nos damos cuenta de muchas cosas que podíamos haber hecho mejor. Pero no hay nadie perfecto. Actuamos como mejor sabemos y podemos. En la medida de lo posible hay que pasar página y vivir el presente. Sinceramente yo miro lo menos posible el pasado porque lo único que consigues es un desgaste psicológico innecesario.

    ResponderEliminar

Los comentarios son la mejor parte de esto. Si algo te ha movido, te ha irritado o simplemente quieres añadir algo, este es tu sitio. Solo te pido lo mismo que yo me comprometo a darte: respeto, buena fe y ganas de entenderse.

Blogger Template Created by pipdig