Cristo vive… ¿y nosotros?

Cristo vive y la Pascua nos interpela: ¿dónde está nuestra alegría?
Hombre de unos 40 años mirando al cielo en una calle luminosa, imagen sobre la alegría de la Pascua

¿Se puede creer en la Resurrección y vivir con el gesto apagado? Tal vez la Pascua nos está pidiendo algo más que una celebración correcta.

Hace veintiún siglos una tumba amaneció vacía. Esa es la afirmación más audaz del cristianismo. Y, sin embargo, uno puede caminar hoy por cualquier calle un domingo de Pascua y nadie diría que sus protagonistas acaban de celebrar semejante noticia. No se nos nota demasiado. Ni en la cara, ni en la manera de hablar, ni en la forma de vivir.

Hace tiempo leí una pregunta que se me quedó clavada: ¿qué hemos hecho de nuestra alegría por el Resucitado? Porque si Cristo vive de verdad, algo debería cambiar. Y si no cambia nada, el problema no está en la Resurrección.

La fe cristiana no se apoya en una idea bonita ni en una ética admirable. Se apoya en un hecho: Cristo está vivo. Si eso no fuera cierto, lo nuestro sería memoria respetable y poco más. Pero si es cierto, entonces estamos diciendo que la muerte perdió. Y eso no es un detalle de catecismo. Es un vuelco total.

Jesús no habló de aguantar. Habló de gozo. “Os he dicho esto para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea pleno”. Y añadió que nadie podría arrebatarnos esa alegría. Nadie. Si creemos eso, ¿por qué cualquier contratiempo nos roba la paz? ¿Por qué vivimos con esa preocupación constante como si todo dependiera únicamente de nosotros?

En muchas eucaristías todo está en su sitio… menos la alegría. Las respuestas son correctas, los gestos precisos, pero a veces salimos igual que entramos. No hablo del dolor, que todos lo conocemos. Hablo de esa falta de vibración interior que hace que la Pascua no pase de ser una celebración más.

Y aquí viene lo incómodo: hay cristianos que se aburren de serlo. Que hablan de Dios sin entusiasmo. Que se toman muy en serio detalles secundarios y apenas transmiten vida cuando pronuncian el nombre de Jesús. Si uno puede aburrirse creyendo en un Resucitado, algo no encaja.

Quizá hemos convertido la fe en trámite. Sabemos hacer lo que toca, pero no siempre sabemos disfrutar lo que creemos. Buscamos a Dios cuando algo se rompe, pero no siempre lo reconocemos como la raíz profunda de nuestra alegría. Y así el asombro se nos va apagando.

Si proclamamos que la muerte fue vencida y vivimos permanentemente preocupados como si todo dependiera solo de nosotros, algo no cuadra. Si decimos que seguimos a un Viviente y nuestra fe apenas se nota en el día a día, quizá la Pascua se nos ha quedado en teoría.

Y lo peor es que nos hemos acostumbrado a esa incoherencia. Hasta la justificamos. “Es que la vida está muy dura”, “es que tengo mil cosas”, “es que ya sabes cómo es el mundo”. Como si la Pascua fuese un mensaje bonito para cuando todo va bien, pero no una noticia capaz de sostenerte cuando todo se complica.

La Resurrección no elimina los problemas, pero cambia el fondo sobre el que los vivimos. No nos hace invulnerables, pero sí más confiados. No borra el dolor, pero cambia la manera de afrontarlo. Y eso debería notarse en algo concreto: en cómo perdonamos, en cómo afrontamos una enfermedad, en cómo miramos el futuro.

Χριστός Ανέστη. Cristo ha resucitado. Así se saludan los cristianos ortodoxos durante la Pascua cuando se encuentran por la calle o se cruzan en cualquier lugar. Uno lo dice y el otro responde: “Verdaderamente ha resucitado”.

Es un saludo breve, pero contiene todo. No hace falta explicarlo mucho, se vive y ya está

¡Cristo ha resucitado. Verdaderamente ha resucitado!  Bastaría con ver cómo vivimos para entender que lo creemos.

Os deseo a todos una Pascua llena de vida, de verdad y de alegría de la buena.

Porque quizá la Pascua no se trata solo de celebrar que Cristo vive, sino de preguntarnos si nosotros le amamos así.

💬 Los comentarios están justo debajo.
Me encantará leer tu sentir; siempre enriquecen este espacio.

Comentarios

  1. Cristo ha resucitado! En verdad ha resucitado! Me lo creo y lo afirmo con seguridad….
    Pero mi naturaleza es débil y frágil, herida por el pecado por eso caigo y vuelvo a caer, pero sé de quién me fío y quien me sostiene y vuelvo a empezar con la alegría y la confianza de saberme amada y acompañada. Seguro q muchas veces no sé mostrar esa alegría pero no dejo de sentirla y vivirla dentro de mi.
    Como dice San Pablo, si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe.

    FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!! Un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Feliz pascua de resurrección querido Angelo, Cristo ha resucitado! Gracias por tus reflexiones de estos días, las he seguido con mucho interés.
    Abrazos!

    ResponderEliminar
  3. Debería ser como dices para todos los cristianos.
    Quizás es que no todos tengan la misma intensidad en sus convicciones o puede que las hayan convertido en costumbre, ritual y a otra cosa.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Me gusta mucho tu reflexión. Un beso

    ResponderEliminar
  5. Es todo tan vertiginoso..! lamentablemente.., vivimos a mil por hora, los saludos no son encuentros, son mensajes de texto. Antes, escuchábamos misas por radio, hoy las seguimos en la televisión y vamos al Instagram de la parroquia para ver como fue todo.. porque los párrocos evangelizan por internet.. Los confesionarios son escaparates de museo. Hace falta una vuelta de rosca para que todo vuelva a fluir... Estoy grande, pero no soy arcaico. Como vos decís Angelo, el saludo de los ortodoxos es y será siempre así. Los curas nuevos de mi parroquia quieren volver a las fuentes, son Siervos de María, curiosamente, ninguno es argentino; los hay colombianos, peruanos, chilenos... y la apatía comienza a desaparecer. Parece. Y si todo vuelve a fluir tu pregunta, ya tendrá respuesta

    Hice muchos retiros espirituales en mi vida dentro del movimientos de la renovación carismática católica y cada vez que salía de uno de ellos, el impulso era trasmitir lo que había vivido; que lo hecho en los grupos de oración sirviera para salir a evangelizar con el ejemplo. Si el saludo de los ortodoxos contagia a otros que no lo son.. ¡gloria a Dios!

    Un abrazo bendecido querido Angelo! Feliz Pascua de Resurrección!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario


✨ Este espacio está abierto a tu opinión, reflexión o incluso a ese desacuerdo que quieras compartir, siempre con respeto, sentido común y, si se puede, con un toque de buen humor 😉. Aquí no se trata de imponer razones, sino de abrir preguntas, favorecer encuentros y, con suerte, provocar alguna sonrisa compartida. La crítica es bienvenida cuando viene acompañada de cortesía, porque un comentario puede ser también reflejo de lo mejor que llevamos dentro. Gracias por estar aquí y enriquecer este lugar con tu voz.