He empezado a relacionarme otra vez con los que se marcharon de vacaciones y creo que ninguno me ha hablado de optimismo. Todos me ponen más o menos la misma cara y recurren a las frases de cada septiembre: "Qué poco ha durado", "Se acabó lo bueno", "Otra vez a la rutina" y la más repetida: "Ya hasta Navidad". Lo dicen con un desánimo que parece que septiembre tuviera la culpa de algo.
Puedo entender que la vuelta cueste. Deshaces la maleta y, a los dos días, ya andas otra vez con la mosca detrás de la oreja, como si aquellas semanas las hubiera vivido otro. Miras el calendario, ves septiembre entero por delante y se te cae el alma a los pies. Pero una cosa es echar de menos las vacaciones y otra dar por terminado todo lo bueno del año.
Me pregunto por qué a algunos les pesa tanto la vuelta. Sospecho que septiembre tiene poca culpa y que el lío está en lo que le han echado encima a agosto. Le piden demasiado. Ahí meten el descanso, que es lo suyo, pero también todas las ganas de disfrutar que han ido aparcando durante el año. Como si la vida buena empezara al hacer la maleta y se terminara al deshacerla.
Creo que ahí está buena parte del problema. Hay quien va apartando lo bueno para ciertas fechas señaladas. El viaje, la escapada, la comida del domingo en familia, esas dos semanas de verano que se esperan durante meses. Los otros días se pasan mirando el calendario, aguardando a que llegue lo que merece la pena. Es lógico volver hundido si uno piensa que ya ha gastado su ración de buenos ratos y ahora toca esperar doce meses hasta la siguiente.
Tal vez pedimos a las vacaciones más de lo que pueden darnos. Queremos descansar, olvidarnos de las preocupaciones y regresar como nuevos. Todo en dos o tres semanas. Luego volvemos y descubrimos que seguimos siendo los mismos. Uno se lleva de viaje su propia cabeza. Las preocupaciones que dejas en casa te esperan con una paciencia de santo, y el que discute en enero puede discutir también en agosto, aunque sea por dónde aparcar el coche.
También hay quien organiza el descanso con una agenda tan apretada que regresa necesitando otras vacaciones. Queremos aprovechar cada minuto, verlo todo, probarlo todo y hacer fotografías que demuestren lo bien que lo hemos pasado. Después, cuando recordamos aquellos días, resulta que lo mejor fue una conversación sin prisa, una cena que acabó en carcajadas o una tarde en la que no hicimos nada especial.
Ahí puede estar la pista. Esos buenos ratos no pertenecen al lugar donde hemos veraneado. Una conversación larga, un paseo, una comida tranquila o el gusto de leer sin mirar el reloj también caben en septiembre. No tendremos todo el día por delante, pero no desaparecen porque hayamos vuelto a casa.
Incluso la vuelta tiene cosas buenas. Recuperamos conversaciones que quedaron a medias, volvemos a encontrarnos con personas a las que echábamos de menos y retomamos planes que habíamos dejado aparcados. A veces también apetece recuperar ciertas costumbres de casa. No hace falta recibir al despertador con una sonrisa, que tampoco vamos a exagerar, pero entre eso y declarar terminado el año hay bastante distancia.
Pienso también en quienes este verano no han podido marcharse o no han tenido demasiados motivos para celebrarlo. Para ellos eso de "se acabó lo bueno" debe de sonar todavía más extraño. Lo bueno no siempre coincide con un viaje. Puede aparecer una tarde cualquiera, en una visita, una llamada que llega a tiempo o un rato de calma. Los problemas siguen ahí, pero ese rato se agradece.
Por eso no quiero mirar septiembre como el comienzo de una condena. Habrá rutina, obligaciones y días que se hagan largos, por supuesto. Pero también habrá comidas con amigos, paseos, películas, conversaciones y días que salgan mejor de lo esperado.
Yo, por lo menos, no pienso pasarme estos meses esperando la Navidad. Bastante deprisa va ya el tiempo como para empujarlo. Prefiero ver qué traen estos días.
Pues eso... vacaciones de verano.
Pues si Angel, me quedo con tu última frase “bastante deprisa pasa ya el tiempo, como para empujarlo” …
ResponderEliminarCada día es un regalo y cada día trae su propio afán (como dice el Evangelio)
El verano está muy bien para hacer planes distintos y romper la rutina del invierno, pero que llegue septiembre para volver a ella también está muy bien.
Vivamos el presente y disfrutemos el hoy, que mañana Dios dirá.
Muchas gracias Angel! Un fuerte abrazo!
A mí tampoco me parece ninguna desgracia recuperar las costumbres de siempre, Paula. Tu referencia al Evangelio pone el asunto en su sitio mejor que yo: ocuparnos del día que tenemos delante y dejar tranquilo al siguiente. Un fuerte abrazo.
EliminarI have never in my life been on a vacation, but I imagine it is exactly as you described - you wish it lasted longer. Sometimes when I work I wish I would have a break, but when I am on a break between books, I miss work and wish it would start again LOL School starts here September 1st and I think many kids wish it was still July, while the parents cannot wait to send them off to school LOL Teachers, meanwhile, are taking pills for the upcoming headaches....
ResponderEliminarNo holidays at all, Dezmond? You really do love your work. Missing it when it stops says everything. I admire that, honestly. Still, I hope you take a few days off one day. I suspect your publishers would panic before you did. A big hug.
EliminarWell, the country was too poor and hungry and in wars to have holidays while I was a child, so we have never travelled anywhere, plus the neglectful parents. Later on, when I started working, the situation in the country was still too difficult to save enough money, and before you knew it, the life went by you and you have never been to the sea or the mountains. Such is live in unfortunate ends of the world LOL I do not have a publisher currently, the one I worked for twenty years stopped working with me for political reasons (you know I am active against the dictator), so now I am scrapping for work with the smaller ones who are mostly dying out... Hoping for better days, but not overly optimistic due to the deeply ingrained corruption in the country.
EliminarAngelo, qué placer leer esta mirada tan serena sobre el final del verano. Dices que llegamos a agosto convencidos de que unas semanas van a poner en orden todo lo que el año ha ido descolocando, y es verdad: le pedimos a las vacaciones más de lo que pueden darnos y luego septiembre carga con culpas que no son suyas. Me ha gustado esa idea tuya de que uno se lleva de viaje su propia cabeza, porque explica mejor que nada por qué al volver seguimos siendo los mismos, con las mismas dudas y las mismas prisas. También aciertas cuando señalas que lo mejor del verano suele ser lo que no estaba en la agenda: una conversación sin prisa, una cena que acaba en carcajadas o una tarde en la que no hicimos nada especial. Y es cierto que esos buenos ratos no pertenecen a ningún lugar concreto, porque también caben en septiembre, en un paseo, en una comida tranquila o en una llamada que llega a tiempo. Me quedo con tu idea final: no empujar el tiempo esperando la Navidad, sino ver qué traen estos días. Una reflexión necesaria y muy bien contada.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Angelo.
Yo solo quería quitarle un poco de dramatismo a la vuelta, porque enseguida parece que todo lo agradable ha quedado atrás. Septiembre tendrá sus días buenos y sus días pesados, como cualquier otro mes. Muchas gracias por tu lectura, Enrique. Un fuerte abrazo.
EliminarHay que aprender a disfrutar también de no hacer nada especial. A mí me gustan también las vacaciones en Madrid. Un beso
ResponderEliminarYo también sé estar muy a gusto sin moverme de casa. Levantarse sin una lista de cosas pendientes ya cambia el día por completo. Un beso, Susana.
EliminarEl disgusto de volver depende del trabajo que realicemos, en la mayoría de los casos los trabajos no son agradables, sobre todo por cuenta ajena.
ResponderEliminarAl regreso queda la ilusión de alguna escapada de fin de semana, comidas con familiares o amigos, también esos momentos en una terraza después del trabajo.
Saludos.
Yo dejé fuera una realidad que cambia bastante el asunto, Matías. Cuando uno pasa ocho horas en un lugar que le desgasta, no basta con pedirle que afronte el lunes con buena cara. En esas condiciones se entiende que el domingo por la tarde se haga corto y que cualquier rato propio durante la semana valga el doble. Un saludo.
EliminarDejando a un lado el
ResponderEliminarasunto del tráfago que
supone organizar todo,
las vacaciones, mejor
en octubre, pero que
es desconectar?, yo,
que normalmente no
salgo, no vea lo bien
que sienta mirar a la
calle, y que no tenga
el mismo ruido que el
resto del año, no se ....
es lo que creo, saludo.
Octubre tiene sus ventajas, Orlando. Cuando el barrio baja el ritmo, se nota incluso desde la ventana y se agradece. Cada uno encuentra descanso a su manera, y esa tranquilidad que disfrutas también cuenta. Un saludo.
EliminarYa hace unos años que no hago vacaciones de verano, tengo sí salidas y encuentros frecuentes con familia y amigos, para mí todo el año es Navidad! Un abrazo Angelo!
ResponderEliminarEsa es una forma elegante de expresar que eres feliz en tu día a día y yo que me alegro muchísimo por ello. Otro abrazo
EliminarHace tiempo ya, desterré la queja de mi vida.Con ella desperdiciaba lo mejor del momento a vivir.
ResponderEliminarPor ello vacaciones o no, trabajo o disfrute…y lo que lleva consigue depende de uno mismo.
El “milagro” es la misma vida por decirlo de algún modo😊
Fuerte abrazo Angelo.
Yo me apunto a esa escuela de vida, que es la más real de todas. Gracias . Otro abrazo para ti
EliminarEl anónimo soy yo. Lo siento.
ResponderEliminarCurioso, a mas no poder, entiendo la dezason de vover a la rutina del trabajo, que es el responsableben gran medida de las vacaciones, aqui en chile septiembre es bienvenido, por dosrazones y no son vacaciones, primero los mayorcitos celebran el primero de mes su fiesta, los que pasamos agosto (con vida) y la llegada de las fiestas patrias este año cinco dias de celebración, pero volviendo al trabajo y las vacaciones yo cargo energias todo el año para disfrutarlas
ResponderEliminarYo firmaba ahora mismo por tener algo así esperándome después de la vuelta, Marcos. Aunque con tantos festejos juntos, necesitaría otros tantos días para recuperarme. Un abrazo grande.
Eliminar¡Ángelo, te deseo un maravilloso mes de septiembre, Andreja!
ResponderEliminarQue alentador empezar un nuevo mes con estos deseos. Muchas gracias. Un beso
EliminarAl dejar de trabajar el concepto de "vacaciones" ya no existe para mí.
ResponderEliminarAhora estoy de vacaciones todo el año.
Este verano ha coincido el período vacacional con un aumento de las temperaturas realmente preocupante. No sólo en España, en Francia, en Alemania, en Gran Bretaña, en Europa del este... incluso en los países nórdicos.
No me extraña que los que han hecho vacaciones vuelvan "quemados"... me temo que el verano ya no es época para vacaciones... quizá otoño o primavera.
Lo que ya no tengo tan claro, Xavi, es qué mes escoger para salir sin achicharrarnos. Como sigamos así, acabaremos dejando los viajes para octubre, aunque entonces subirán los precios, que esos nunca descansan. Un abrazo grande.
EliminarCuando disfrutas lo que haces para llevar pan fresco en la mesa, todos o casi todos los días, son buenos días, Angelo. Pienso que ahí esta la clave, Angelo. Un abrazo.
ResponderEliminarTú también eres uno de los grandes positivos de la blogosfera. Un abrazo
EliminarHola Angelo, que bueno volver a leer tus reflexiones. A veces permitimos que el estrés vaya cobrando fuerza y dejamos de disfrutar el día a día, de los detalles cotidianos que tanto animan, y que siempre los hay. Y ciframos las esperanzas en esos grandes eventos que representan las vacaciones, pero con ese agobio, el placer dura poco.
ResponderEliminarUn abrazo!
Gracias soñadora, yo que me alegro también de contar con tu presencia fiel desde hace años. Ojalá sepamos aportar lo mejor de nosotros en esta nueva etapa. Un abrazo
EliminarDejemos que el tiempo siga su curso... yo siempre digo eso... el tiempo está aquí y ahora.
ResponderEliminarHace muchooooo que no he ido a ningún lado, estoy en casa pero me gusta muchíiiisimo estar en casa, no me aburro, dejemos la rutina diaria alrededor del apartamento... el apartamento no es todo... hay otras cosas más bonitas :))
¡Angela, mis saludos van para ti!
Uy tú también eres de las mías. Me encanta estar en casa y no tengo ni un segundo de aburrimiento, opibo lo mismo, vivir ese momento que se nos ofrece que es el único real. Muchas gracias por tu aportación
EliminarHay que procurar ser optimista, como sólo veas el lado oscuro de las cosas, mal asunto.
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