Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

12/07/2026

El dueño está merendando

Ordenador portátil cerrado con unas gafas encima, junto a un sombrero de paja sobre unos libros, una taza de café y un cuaderno, ante una ventana con luz de verano

El blog cuelga el cartel de las tiendas de toda la vida: cerrado por vacaciones. Que nadie se preocupe por el dueño, que está estupendamente.

Os hago una confesión: mi idea era seguir publicando también en verano. Pero no llego. Así de claro os lo digo: no llego. Así que voy a hacer lo que hacían las tiendas de barrio de toda la vida: colgar el cartel de «Cerrado por vacaciones». Escrito a mano y con celo en la puerta. Me tomo un descanso del blog y de las redes. Y no, no me voy a ningún sitio exótico: el que se va de vacaciones es el teclado.

Ya oigo la pregunta: ¿y de qué descansa este hombre? Pues de una de las muchas cosas ordinarias que llenan mis días, que se llama blog. Y os hago la cuenta, que tiene miga. Dos posts a la semana, y no precisamente breves: el del domingo, más reflexivo, y el del jueves, para reírnos un rato y llegar con ánimo al fin de semana. Y en el centro de todo, mi fe. No es un tema más: es la protagonista. Unos días sale con nombre propio y otros va por dentro, pero no hay post que no gire alrededor de ella, aunque hable de cenas, de modales o de intolerancias inventadas.

Hasta aquí la parte visible. Ahora la trastienda. Cada post lleva lo suyo: primero el borrador, luego repasarlo, dejarlo reposar un par de días como los buenos guisos, volver a él, quitar de aquí, añadir de allá, pulir... y cuando por fin lo das por bueno, todavía falta todo lo demás. El vídeo que acompaña a cada post no aparece solo: hay que visionar muchos hasta dar con el bueno, buscar la canción adecuada y verlo entero, no vaya a aparecer algo raro en el minuto tres. Y la imagen, que ahora se hace con inteligencia artificial y merece capítulo aparte: le pido un abuelo merendando con sus nietos y me lo entrega con seis dedos en una mano. Se lo hago notar, me pide perdón con una educación exquisita y me devuelve la misma imagen con siete. Y luego los comentarios. Me propuse responder a todos los que os tomáis el tiempo de escribirme, y lo mantengo encantado, pero entre contestar aquí, comentar en otros blogs que sigo y echarle su vistazo a Facebook y a Instagram, hay días que esto parece una oficina. Sin sueldo, eso sí, aunque con mejor ambiente que muchas.

Y que conste que el curso ha sido de los buenos. Ha llegado gente nueva, cada uno por su camino, y se ha quedado; y yo he descubierto blogs y personas con las que me he quedado yo. A estas alturas de la vida, quién me iba a decir que todavía iba a hacer amigos nuevos.

Porque lo mejor del curso no ha estado en lo que yo he escrito. Habéis sido vosotros. Los que me seguís, los que me leéis en silencio, y mi agradecimiento especial a los que me comentáis en cada post y a los que me escribís por privado, que sois más de los que parece. Y una cosa importante: el blog cierra por vacaciones, pero el correo y el WhatsApp no cierran. Por ahí me tenéis todo el verano, como siempre.

¿Y a qué dedico el descanso? Lo primero, a los nietos. Ya sé lo que estáis pensando los que tenéis: llamar descanso a pasar el día con criaturas donde el mayor de siete tiene cinco años solo se le ocurre a quien no lo ha probado. De esas jornadas se sale con las rodillas molidas, la casa patas arriba y necesitando unas vacaciones de las vacaciones. Pero también con más amor recibido en una tarde que en un mes entero de likes.

Después están las salidas, las comidas que se alargan y ese lujo de no mirar el reloj. El verano, además, sirve para mirar despacio qué se nos ha desbocado durante el año: la agenda, los compromisos, el móvil. Yo quiero dedicar más tiempo a lo que me gusta y a la familia, que es siempre la primera a la que la agenda le mete tijera. Y sobre todo quiero ir situando y revisando mi relación con Dios, con calma, para afrontar la próxima temporada. Cada cual sabrá lo suyo; yo os cuento lo mío.

Y las redes también entran en el descanso. No creáis que soy un enganchado: me limito a echar un vistazo y a dejar cada día una frase para la reflexión en Instagram. Pero hasta eso descansa este verano. Y os adelanto el final: se puede. El mundo sigue girando, los amigos de verdad siguen ahí y las noticias importantes acaban llegando igual, casi siempre por el grupo de la familia y antes que por el telediario.

Por cierto, si hoy me he alargado más de la cuenta, es a propósito: ración doble, que el verano es largo. El cartel queda puesto: cerrado por vacaciones. Nos vemos en septiembre, a la vuelta del verano, si Dios quiere. Mientras tanto, cuidaos mucho, disfrutad de los vuestros y no dejéis pasar esas sobremesas que el resto del año siempre se quedan cortas. Y si pasáis por delante del blog y lo veis a oscuras, tranquilos: el dueño está bien. Está merendando con los nietos.

Macaco recién salido del horno, para ir bailando hasta septiembre.

5 comentarios

  1. Ángelo, has tomado una gran decisión. Aquí estaremos, esperando que vuelvas a publicar cuando lo sientas.
    Un fuerte abrazo, Ángelo.

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  2. You definitely deserve a little summer fiesta, Angelito, your posts are not easy to write and come up with! Hope all them grandkidos won't eat you up alive before the first week is over LOL
    Don't forget to bring your glasses when you pack up and go on a vacation!
    Sending you a hug and fluorescent green polkadot swimming shorts so that your kids can find you easier in the park lol

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  3. Encontraré a faltar tus posts.
    Pero te mereces un descanso... como bien dices tus posts conllevan mucho esfuerzo, dedicación y tiempo, mucho tiempo... se ve enseguida por lo bien escritos que están, y lo bien argumentados... se nota todo el trabajo que hay detrás.
    Descansa que lo mereces.
    Quiero darte las gracias públicamente por lo que he aprendido contigo, por las reflexiones a las que me has llevado y porque sin duda he mejorado en algunos aspectos de mi vida al meditar sobre lo que has escrito.
    Eso no tiene precio y te lo agradezco de corazón.
    Que lo pases muy bien y que disfrutes de este bien ganado descanso.

    Un abrazo.

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  4. Dear Angelo, please enjoy your time, my friend. Take good care of yourself!

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