Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

28/06/2026

La rutina, esa sospechosa habitual

Hombre caminando por una calle urbana en una mañana cualquiera, reflejando el ritmo cotidiano y la energía serena de la vida diaria.

No siempre hay que huir de lo de siempre. Pero tampoco conviene dejar que todos los días acaben teniendo la misma cara.

Con la rutina tengo una relación que no sé muy bien cómo definir. Tampoco estoy seguro de querer definirla. Pero lleva tiempo rondándome y al final uno escribe sobre lo que le ronda.

Me desanima con una facilidad que a veces me hace gracia. No hace falta un mal día ni una crisis. Basta con que todo transcurra demasiado igual durante un tiempo para que algo empiece a perder color despacio, sin avisar. No es tristeza, que la tristeza al menos se identifica. Es algo más sordo. Como cuando llevas semanas escuchando la misma música y un día te das cuenta de que ya no la estás oyendo de verdad, solo suena de fondo mientras piensas en otra cosa.

Y luego está la culpa, que con la rutina aparece siempre. Cuando la cumples y te parece vacía. Cuando no la cumples y te pesa. Llegas al final del día, repasas mentalmente lo que tocaba y no hiciste, lo que ibas a empezar y volviste a aplazar, y ahí está, puntual. La rutina rota tiene esa habilidad particular de convertirse en espejo en el peor momento.

Lo más tramposo es cuando deja de ser un orden y se vuelve una especie de rendición silenciosa. Uno sigue moviéndose, cumpliendo, apareciendo donde tiene que aparecer, pero por dentro ya ha dejado de esperar que el día traiga algo que no estaba previsto. Sigue el guión porque el guión está ahí, no porque lo haya elegido esa mañana. Y eso, aunque desde fuera parezca igual, es completamente distinto.

Pero también es verdad lo otro, y lo otro merece su sitio.

Cuando la rutina es tuya de verdad, cuando la has elegido tú y no te la han ido colocando encima sin preguntarte, da algo que tiene más valor del que parece: te quita la negociación de encima. No tienes que decidir cada mañana si hoy tienes ganas, si merece la pena, si podrías dejarlo para después. Ya está resuelto. Y eso en según qué días es exactamente lo que uno necesita.

La rutina sana, creo, es la que puedes romper un día sin que eso te genere una espiral. A veces lo decides tú, te saltas algo, cambias el orden. Y a veces no decides nada, es la vida la que aparece con algo que no estaba previsto y la rutina tiene que hacerse a un lado sin que le pregunten. En los dos casos el día sigue adelante. Y a veces hasta mejor.

El problema casi nunca es la rutina en sí. Es no haberla elegido. Cargar con hábitos que nadie te preguntó si querías, estructuras que quizá tuvieron sentido en otro momento y que sigues ejecutando porque llevan tanto tiempo ahí que ya nadie recuerda de dónde vinieron. Eso cansa de una manera que cuesta nombrar.

La rutina tiene un problema con los imprevistos. No los soporta. Aparece una llamada que no esperabas, un plan que surge de la nada, algo que simplemente no estaba en el calendario, y ella se queda ahí plantada sin saber qué hacer. Y tú, en cambio, te vas tan tranquilo. Que para eso eres el jefe.

Y si un día te saltas alguna rutina, no creo que el mundo se acabe por eso. Todos necesitamos algún día sin guión. Yo el primero.

A veces basta volver a salir para notar que la vida seguía esperándonos.

4 comentarios

  1. Creo, que lo que hay que hacer,
    es aceptarla, porque siempre,
    está ahí, en el trabajo, y lo que
    no lo es, hay dias que dices que
    estás hasta el gorro, sin embargo,
    te la saltas un día, y luego, o bien
    te sientes mal, o vacío, que no sé,
    que molesta más, buena tarde,
    un saludo.




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  2. Què bueno Angel! Que interesante reflexion.
    La rutina es esa compañera de vida que algunas veces bendices y otras maldices. Cuando lo que haces a diario se hace con agrado, con pasión, con gusto, poniendo todo el amor que se pueda…. Bendita rutina! Y al contrario cuando nos dejamos llevar por la queja, el desaliento, el cansancio, sin disfrutar y sin poner amor, entonces,.. Maldita rutina!.
    La actitud ante la vida cuenta mucho y vivir en clave de agradecimiento, lo cambia todo, la rutina entonces se vuelve tu mejor compañera y hasta deseas no perderla de vista. Es más, cuando aparcas esa rutina cotidiana cambiándola por un tiempo de desorden de horarios, actividades diferentes, vacaciones agotadoras…. Lo disfrutas si, pero pasado un tiempo estás deseando volver a tu rutina de siempre, más ordenada.
    De vez en cuando hay que romperla, estoy de acuerdo, pero también para aprender a valorarla y a disfrutarla y siempre a agradecerla.

    Muchas gracias Angel. Un fuerte y rutinario abrazo!

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  3. It is so difficult to leave routine behind for us routine beasts. I feel it grounds me and gives me a semblance of normalcy and balance. Because of routine I manage to do more things during a day than most people. I think that most of us hate to be out of our comfort zones. But you are right that an occasional change is refreshing, just how to fit it into your routine? LOL

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  4. Hola, Angelo. Estoy muy de acuerdo con tu reflexión sobre la rutina diaria, en lo que pienso que mucho tiene que ver el ritmo de vida y trabajo que llevamos, sus preocupaciones, y la forma de vivir en las que el azar nos implicó, y que nos lleva al punto donde dejamos de ser dueños de nuestro espacio, de nuestro tiempo, e incluso de nuestras vidas, porque las circunstancias, obligaciones y necesidades se apropiaron de ella.
    Un fuerte abrazo, amigo.

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