Hay una epidemia silenciosa que ningún ministerio de sanidad ha declarado todavía pero que yo llevo años diagnosticando en mi entorno. Se llama el síndrome de Google médico. Y tiene víctimas en todas las familias.
Lo reconoces enseguida. Aparece alguien con cara de haber visto a la Parca, voz de velatorio, y te suelta: "no sé, llevo tres días con un runrún aquí en la nuca y lo he mirado en internet." Y tú ya sabes que esa persona no ha dormido, que ha pasado la noche entre foros y que lo que viene ahora no tiene cura. Ni para él ni para ti, que vas a tener que escuchar todo el diagnóstico.
Porque Google es un tremendista. No tiene término medio. Uno entra con un dolor de cabeza por haber dormido mal y sale con meningitis galopante, un tumor en el lóbulo frontal y una enfermedad rarísima que solo han tenido cuatro personas en la historia, tres de las cuales vivían en una isla del Pacífico comiendo raíces. Todo con la misma tipografía. Para el buscador, un estornudo y el apocalipsis tienen el mismo nivel de urgencia. Y claro, a las dos de la madrugada, con la luz del móvil dándote en la cara, te crees más a un señor de un foro de Albacete que a seis años de carrera de medicina.
He conocido al Gaseoso. Llega a urgencias convencido de que su corazón va a explotar. Cinco minutos de exploración. El médico levanta la vista y le dice: menos legumbres y más caminar. Sale de allí con el orgullo más herido que el intestino.
He conocido al Celiaco de madrugada. Tras una sesión intensa de búsquedas nocturnas decide que el gluten, la lactosa y el azúcar son sus enemigos mortales. Sin análisis. Sin médico. Sin nada. Solo él, el móvil y tres horas de foros a la una de la madrugada. Pasa de comerse un chuletón a vivir de aire porque lo leyó en un blog que tenía muchas fotos de flores.
He conocido al Catedrático. Llega a la consulta y le explica al médico el protocolo a seguir porque lo ha leído en una revista de Hollywood North. El médico escucha, parpadea tres veces y sentencia: lo que usted tiene es estrés. Descanse y suelte el móvil. Fin de la consulta. Unos euros de copago y a casa.
He conocido al de la Articulación Musical. Se levanta del sofá, le cruje una rodilla o el cuello con el sonido de una rama seca y se asusta. Teclea en Google: "¿por qué me crujen los huesos al levantarme?". El buscador, en lugar de decirle que tiene treinta y tantos años y que necesita estirar, le sugiere que sus niveles de líquido sinovial se han evaporado o que tiene un desgaste óseo digno de una momia egipcia. A partir de ese momento, camina por la casa rígido como un playmobil, conteniendo la respiración para no sonar, convencido de que si da un paso en falso se va a desmontar por completo. Llega al traumatólogo y este, tras pedirle que doble la pierna dos veces, le dice: es aire en la articulación, muévase más y use las escaleras.
He conocido al de los Efectos Secundarios. Sale de la consulta con la receta, pero comete el error de meter el nombre del medicamento en Google antes de ir a la farmacia. Allí descubre un efecto secundario que aparece en uno de cada diez millones de casos. Da igual cuál sea. A partir de ese momento está convencido de que le va a tocar. Se toma la primera pastilla y se pasa la tarde observándose. Si el prospecto menciona visión borrosa, empieza a ver peor. Si habla de mareos, se levanta despacio. Si menciona picor, ya le pica algo. Al final termina teniendo más miedo de la medicación que de la enfermedad que iba a curar.
Yo también lo he hecho, no voy a mentir. Aquí nadie está libre de pecado. Pero he aprendido una cosa: cuando algo duele de verdad, internet empeora el dolor antes de que llegues al médico. Y el médico luego tiene que curarte dos cosas: lo que tienes y la película de ciencia ficción que te has montado tú solo en la cabeza. Empezamos buscando por qué nos pica un ojo y terminamos haciendo testamento y cancelando las vacaciones de verano.
Cierre perfecto para un post sobre gente que se monta tragedias con un dolor de cabeza. El antídoto en tres palabras.
Una pequeña cosa...
ResponderEliminarHe dejado al final del post anterior un pequeño compendio de comentarios. Entre recuerdos, experiencias personales y puntos de vista distintos, ha quedado una conversación muy interesante. Por si os apetece pasaros.
I am a herbalist, I believe in the power of herbs, living in harmony with nature, listening to your natural body mechanisms, so I always trust my instinct over Google LOL but I do ever so know lots of people who will buy tons of medicines and stuff recommended by Google or an ad they saw. Google hypochondriacs are the result of people being afraid of real doctors, I almost never had a positive experience with a doctor in my life, actually some of the worst people I met in life were physicians, sadly, so I am not surprised that so many people google their results. Soon we will all be treated by AI doctors who will then send us medicines or nanobots to treat us LOL
ResponderEliminarPS do you think that doctors sometimes, unbeknownst to us, google our problems if they cannot establish them themselves? LOL
That said, if it ever happens, I just hope they don't end up on the same forums we visit at two in the morning, convinced we've only got three weeks left to live. A big hug.
EliminarAngel .lo que me e reído con tu post .
ResponderEliminarYo soy una de esas personas .lo tengo todo y más. Cada día una cosa nueva y ahora con la I A .estoy perdida .creo que me voy a desinstalar la aplicacion
Paqui, no la desinstales, mujer, que todavía nos queda mucho por preguntarle. El problema empieza cuando Google, la IA y nuestra imaginación deciden trabajar en equipo. Ahí ya no hay quien nos pare. Me alegra saber que te has reído un rato. Un abrazo.
EliminarPara te acalmar, eu tenho fibromialgia crónica, não há remédio, vivo com dores por todo o corpo.
ResponderEliminarEnvio um abraço e um beijo, Andreja!
Modrina, convivir con dolor cada día no debe de ser nada fácil. Te mando un abrazo y mis mejores deseos.
EliminarUn verdadero peligro, en efecto. Es cierto que casi siempre, al final de estas informaciones, dice que consultes al médico, pero, al parecer, de esa parte casi nadie hace (hacemos) caso.
ResponderEliminarTrecce, ya sabes que somos especialistas en eso. Nos dicen "no busque síntomas en internet" y es exactamente lo primero que hacemos en cuanto nos quedamos solos con el móvil. Debe de haber alguna parte de nuestro cerebro que interpreta las advertencias como invitaciones. Un abrazo.
EliminarMe autodiagnostico esceptico de la influencia digital en mi salud, bueno igual tengo el vademecum instalado en mi cel...
ResponderEliminaral menos tú lo tienes controlado. Otros con menos que eso ya se han recetado de todo. Un abrazo.
EliminarPero gracias a ello descubrí que tenía hiperlaxitud. Un beso
ResponderEliminarUna de cada mil búsquedas acierta y te tocó a ti. Habrá que jugar a la lotería con ese ojo que tienes. Un beso.
EliminarImagínate la confianza que existe en el sistema de salud que la gente recurre a Google, que, como siempre, todo depende del uso que se le dé. Muy entretenida la reflexión que planteas.Un abrazo
ResponderEliminarThanks so much for sharing this, Angelo.
ResponderEliminarQué risa Angel! Es muy divertido este post, porque haces un recorrido muy simpatuco, con una ironía genial.
ResponderEliminarYo no me considero hipocondriaca, pero he de reconocer que alguna vez si he recurrido al ChatGPT para consultar un diagnóstico y sobre todo el tratamiento prescrito por el médico jajaja
Gracias Angel por este ratito divertido. Un abrazo y feliz finde!
Desde que incorporaron la IA en los teléfonos preguntamos muchas veces sobre temas variados, entre ellos las preguntas sobre problemas de salud.
ResponderEliminarNo todo lo que podemos leer es cierto, ante todo hay que intentar averiguar lo probable de lo incierto, Con referencia a la salud a veces podemos encontrar algún remedio casero para una dolencia que ha funcionado, pero ante una dolencia es imprescindible acudir a un médico.
Por cierto algunos médicos también consultan la IA. en alguna ocasión me han girado la pantalla mostrándome algún término de salud.
Saludos.
Es verdad que ya corremos a Google por cualquier dolencia que surja! Ayer mi hija me comentó un diagnóstico de mi nieta y fui a corroborarlo! Es que los tiempos que corren nos llenan de ansiedad, de ahí a internet un solo paso. Mantengamos la templanza y el buen criterio por sobre todo! Un abrazo Angelo!
ResponderEliminarMe di cuenta de que mi forma de ver las cosas es la que crea mi mundo. Todo lo que considero bueno o malo, lo que me asusta o lo que me da paz, no está ahí fuera, sino en mi cabeza. Yo soy la responsable de cómo percibo cada momento.
ResponderEliminarComprendí que nadie me hace sufrir realmente. El sufrimiento aparece cuando no acepto lo que veo o cuando olvido que el mundo exterior es solo una respuesta a mi estado interno. Soy yo quien construye los muros que me limitan y quien tiene la llave para quitarlos.
Aprendí que para vivir de verdad hay que soltar las historias que nos contamos. Se trata de dejar de actuar en ese teatro que hemos inventado y quedarnos en silencio, simplemente existiendo. Cuando dejas de aferrarte a lo que crees que eres, aparece algo mucho más profundo.
Todo lo que experimento empieza y termina en mí. No necesito buscar guías lejos de aquí, porque la claridad ha llegado en el momento en que he aceptado que yo soy quien dirige mi propia vida.
Nada de lo que temes llega exactamente como lo imaginas, y nada de lo que sueñas se cumple al pie de la letra. ¿Deberíamos entonces desconfiar de la vida? No.
Ella es sabia y un poco juguetona. Te quita lo que pediste para darte lo que necesitabas, aunque tardes en entenderlo.
La vida no te traiciona al cambiarte el plan. Simplemente te muestra el camino.
Sin buscar es mejor, sencillamente no interpretar algo que puede ser erróneo.
Un abrazo
Sin intención de emular al "catedrático" creo que si comemos sano, hacemos deporte moderado y tenemos unas sanas relaciones sociales muchos males se esfuman. Un saludo Ángel
ResponderEliminarMe diagnosticaron herpes y diabetes al mismo tiempo en el año 2020. Estaba tan devastada que quise quitarme la vida porque no encontraba paz interior. Un compañero de trabajo notó mi comportamiento durante los días de trabajo, así que un día se acercó y me preguntó qué me pasaba. Le conté mi situación. Me dijo que no me preocupara, que conocía a un excelente médico herbolario que curaba todas las enfermedades con medicina natural a base de hierbas. Lo contactamos a través de drjekawo@gmail.com, WhatsApp +2347059818667 y su sitio web www.drjekawo.com para obtener más información. El Dr. Jekawo preparó las medicinas herbales que me envió a España desde África. Tomé las medicinas durante días y me curé completamente del herpes y la diabetes. El Dr. Jekawo cura enfermedades como el VHS, el VIH, la diabetes, el VPH, el cáncer, enfermedades autoinmunes, el dolor de espalda y es especialista en salud masculina y femenina, ofreciendo una cura completa para enfermedades e infecciones. Confío mucho en él.Comparto esto aquí porque muchas personas que atraviesan problemas de salud pueden tener esperanza en el Señor, pues existe un remedio natural para cada enfermedad. Dios creó el cielo y la salud, y en ellos Él nos provee todo lo necesario.
ResponderEliminarCreo en un dicho que dice: si la naturaleza no lo creó, no lo tomes.
Angelo querido, todos tenemos un poco de cada perfil que describiste. Si hay algo que no leo por cagazo, por esa cosa que cuando abrís la caja de medicamentos parece que abrís la caja de Pandora, son los prospectos.. ahora le preguntas a IA y te canta absolutamente todo.. buscas los efectos secundarios y también si podés mezclarlos con algún quitapenas. Hay dolores crónicos -como el que describe Modrina- con el que solo hay que convivir. Yo aprendí a convivir con los dolores de mis hernias de disco, analgésico + relajante muscular + caminar y a otra cosa mariposa.
ResponderEliminarHay solución para todo.., tenés Facebook en Argentina que se llama "remedios caseros". El cuerpo da señales, el color de la lengua, los colores de los ojos... te curan el empacho en secreto, antes presencial, con la curandera, tres días seguidos, ahora a la distancia, le cantas tu nombre y listo.. es efectivísimo.
Uno de tus seguidores mencionó la medicina alternativa o ayurveda o las flores de Bach, se contraponen al fenomenal negocio de los laboratorios.. ¿necesitas consumir colágeno? comprá gelatina sin sabor de origen bovino en lugar de los preparados que te venden en la farmacia! ¿Y si la filosofía oriental con la medicina oriental es el camino?
No por algo a Trump le inquieta el tema de las patentes medicinales y exige a gobiernos de derecha extrema como el argentino a modificar -ser más laxos- la normativa que permita que los laboratorios farmacéuticos de remedios genéricos argentinos (los que no llevan recetas), puedan usar datos de laboratorios norteamericanos para vender medicamentos más baratos en detrimento de la investigación de la industria argentina.
Todos somos compradores, a analgésicos o quitapenas porque como puse en un posteo anterior, el mundo cambiado después del Covid no hizo más que profundizar el stress de la vida, ésta vida, la globalizada y consumista..
Un fuerte abrazo
A mí me ha pasado,
ResponderEliminarpero no soy de buscar
nada, sino que me
monto una película en
mi cabeza, no se lo
deseo a nadie, buen
finde, un saludo.