Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

15/03/2026

La edad que algunos quieren decidir por nosotros

Edad, curiosidad y aprendizaje: por qué nunca es tarde para empezar algo nuevo | Siete en Familia
Hombre de unos 70 años escribiendo en un cuaderno frente a su portátil en un escritorio con libros y luz natural, trabajando con entusiasmo y curiosidad

Un comentario de un lector me recordó algo que muchos intuimos cuando se habla de la edad: quizá el problema no sea cumplir años, sino decidir demasiado pronto que ya está todo hecho.

Joselu es un amigo bloguero relativamente reciente por aquí. Hace unas semanas dejó en los comentarios algo que me hizo asentir mientras lo leía. Puso por escrito algo que muchos llevamos tiempo pensando cuando se habla de la edad.

El comentario era este. Lo dejo tal cual porque explica mejor que cualquier resumen a qué me refiero:

“Hay muchas personas que piensan que cuando llegan a una edad ya no hay que explicarse ni justificarse, ni seguir aprendiendo porque estamos ya completos... Es una percepción de la vejez que me espanta. Uno sigue creciendo siempre, y mal que no sea así, sigue aprendiendo, sigue experimentando, sigue viviendo cosas nuevas, sigue ampliando y si es necesario dar explicaciones o justificarse bien venido sea. ¿Qué es tenerlo hecho todo si no hemos empezado a hacer nada? Me repele esa concepción de la edad que está tan extendida.”

Cuando terminé de leerlo pensé que tenía toda la razón. Esa idea aparece cada vez más a menudo. Basta con que alguien cumpla cierta edad para que empiece a oír el mismo repertorio de frases: “ahora a descansar”, “ahora tranquilidad”, “ya no estamos para estas cosas”. Lo curioso es que muchas veces nadie sabe exactamente cuáles son esas “cosas”. Simplemente parece que llega un momento en que el mundo espera que uno levante un poco el pie y observe la vida desde la barrera.

Da igual si hablamos de sesenta, setenta, ochenta o los que sean. Siempre hay alguien dispuesto a explicar que a partir de ahí lo sensato es tomárselo con calma. Lo curioso es que muchas veces quienes lo dicen son bastante más jóvenes y lo hacen con una seguridad admirable, como si supieran perfectamente lo que toca hacer a partir de cierta edad. Uno los escucha y le entran ganas de preguntar si esa norma viene en algún manual que todavía no nos han enseñado.

Hay algo curioso en todo esto: el envejecimiento muchas veces viene acompañado de una cierta infantilización de los mayores. Como si de pronto hubiera que decidir por ellos qué les conviene o qué no, o como si necesitaran permiso para seguir tomando decisiones sobre su tiempo o su vida. Pasa en la sociedad y a veces también dentro de la propia familia. Casi siempre con buena intención, pero con ese fondo incómodo de tratar a personas adultas como si hubieran perdido de repente su criterio o su autonomía.

Por eso entendí tan bien lo que decía Joselu. A él esa idea le espanta, y decía también que le repele esa concepción de la edad tan extendida. No hablaba de hacerse mayor, que eso nos pasa a todos, sino de ese momento en que algunos parecen decidir que la vida ya no tiene mucho más recorrido.

A mí ese pensamiento siempre me ha resultado extraño. Basta mirar alrededor para ver que la realidad suele ir por otro lado. Conozco gente que a los sesenta está empezando cosas que nunca había tenido tiempo de hacer, otros que a los setenta siguen aprendiendo o metiéndose en proyectos nuevos, y también alguno que a los ochenta conserva una curiosidad que ya querrían muchos de cuarenta.

A estas alturas uno empieza a ver gente metida en cosas nuevas con un entusiasmo que sorprende. Aprendiendo algo que nunca habían probado, retomando aficiones olvidadas, apuntándose a proyectos que hace años ni se les habrían ocurrido. No parece precisamente la actitud de alguien que esté apagando motores.

Quizá por eso lo más sensato sea algo bastante simple: que cada uno lleve su edad como le dé la gana. Habrá quien prefiera ir más despacio y habrá quien siga metiéndose en historias nuevas con la misma curiosidad de siempre. Lo raro es esa costumbre de colocar a todo el mundo en el mismo estante en cuanto cumple ciertos años, como si la vida viniera con instrucciones iguales para todos.

Y además, seamos sinceros: cuando uno mira alrededor descubre que hay mucha gente que sigue teniendo más curiosidad que cansancio. Aprendiendo cosas nuevas, probando caminos que antes ni se habían planteado o metiéndose en proyectos que hace unos años habrían parecido una locura. Visto así, lo raro no es seguir con ganas, lo raro sería decidir que ya está todo hecho cuando todavía quedan tantas cosas por empezar. Y mientras eso siga ahí, lo demás son solo números en el calendario.

A veces basta una canción para recordar que todavía quedan cosas por hacer.
Y si alguien dice que ya no toca… quizá es que se ha equivocado de calendario.

💬 Los comentarios están justo debajo. Me encantará leer tu sentir; siempre enriquecen este espacio.

28 comentarios

  1. Es verdad Angel, la edad no está tanto en el calendario como en la cabeza y en el espíritu con el que cada uno afronta su vida… Todos conocemos jóvenes con un espíritu envejecido y mayores con un espíritu muy joven.
    La cuestión es asumir el paso del tiempo, aceptarlo, valorarlo y agradecerlo (con la limitaciones propias) pero sin perder la ilusión y la ganas de vivir y aprender cada día.

    Gracias por este reflexión. Un abrazo Angel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Emma una vez más por tu aportación fiel. Eso que dices se ve mucho más de lo que parece. Hay gente muy joven que ya vive como si todo estuviera terminado, y me cuesta entender que ya no tengan ni ilusiones, ni aspiraciones cuando tienen toda la energía en su cuerpo y en cambio otros con muchos más años siguen con una curiosidad que sorprende. Al final la diferencia suele estar ahí, en la actitud con la que cada uno se planta delante de la vida.

      También es verdad lo que comentas sobre aceptar el paso del tiempo. Las limitaciones llegan, eso es evidente, pero de ahí a pensar que ya no queda nada por aprender o por empezar hay un trecho grande. Feliz semana y un abrazo.

      Eliminar
  2. No sé si es una falta percepción demasiado optimista porque el segmento de vida que me queda es limitado. No tengo veinte años, pero siento como un desafío el tiempo presente y el que vendrá, como si fuera una baraja cuyas cartas todavía tienen que mostrarse. Y no son pocas. La muerte está esperando, pero si uno piensa que la muerte es el principio de una transformación, todo cobra otro sentido. La vida es ilusión, todo es maia, como dicen los vedas y los orientales en general, nuestra tarea es despertar de esa ilusión, y la vejez es una circuntancia más, no determinante porque nuestro ser está intacto como si tuviéramos veinte años o por lo menos así lo veo yo. Si el objetivo de nuestra vida es desentrañar ese misterio, siempre estamos empezando. Siempre estamos al comienzo, y la dicha de vivir sigue como el primer día, o mejor, sin duda.

    Gracias por la mención. Y de 'ahora a descansar' nada de nada. Todo está comenzando. Cada día es nuevo amanecer.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joselu, gracias por el comentario y por ampliarlo .

      Tu reflexión fue la que encendió la chispa de este post, así que te estoy agradecido por haberla dejado aquel día. Siempre es agradable encontrar comentarios pensados, que van un poco más allá del “me gusta” o “no me gusta” y se meten en lo que de verdad estamos viviendo.

      Lo que cuentas transmite algo muy claro: que el tiempo que queda no se vive como una cuenta atrás sino como vida real, con preguntas, con búsqueda y con conciencia de lo que somos. Eso no corresponde únicamente a un optimismo ingenuo, es simplemente estar despierto a lo que uno vive.

      Justamente el otro día leí que a partir de los 60 la gran mayoría viven una de las mejores etapas de su vida y, al menos yo, voy experimentándolo así. Rendirse a una etapa esperando que se acaben los días es desolador. Y aunque estemos ya en esa etapa de la vida en la que sabemos que un día tocará marcharse, nunca se sabe cuántos años puede durar todavía ese camino.

      También está bastante comprobado que vivir con optimismo es beneficioso para nuestro organismo. Y no olvidemos el consejo más repetido: vivir el presente, que es el que nos aporta la realidad más absoluta, como tú bien dices con otras palabras al cerrar tu comentario.

      Gracias de nuevo por aquel primer comentario y por volver a pasar por aquí para seguir la conversación. Un abrazo

      Eliminar
  3. Hi dear friend Angelo, I am 69 years young...LOL! Seriously, I don't think of myself as old. I think age is a number and getting old is a part of life. Sadly, some never reach old age! I try to be optimistic, open to learning, and enjoy each day and moment as it comes.
    Thank you so much for sharing.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Linda, laughing about your 69 years is already a great example of energy. The way you live them is clear to see in your blog and in the time you dedicate to delighting us with your selected quotes and your photographs. All of that keeps you active and reflects the enthusiasm that characterizes you.

      Thank you for your example, and please keep up that productive activity.

      A hug, and have a wonderful week.

      Eliminar
  4. Nadie debe decidir por los demás, salvo que uno no esté en sus cabales. Hay una moda muy extendida de tomarnos a los mayores por idiotas, sordos o discapacitados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Justo así, sin rodeos . Mientras la cabeza funcione, cada uno sabrá perfectamente cómo llevar su vida. Y si algún día falla, ya se verá. Tendremos que coger unas pancartas y escribir para protestar tus sabias palabras: ni idiotas, ni sordos… ni estamos de adorno. Un saludo y feliz semana

      Eliminar
  5. Totalmente de acuerdo ,yo espero tener ilusión y GANAS de aprender cosas nuevas , siempre con curiosidad por lo q me rodea ,eso sí haciendo lo q me gusta ,procurando q aunque me cueste vencer la pereza seguir aprendiendo de lo q me gusta !!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. María, me ha alegrado mucho verte por aquí comentando.

      A veces cuesta dar el paso de escribir, pero cuando uno se anima descubre que estas pequeñas conversaciones también forman parte de la vida del blog. Podría decir que somos todos “buenos y serviciales vecinos”.

      Te animo a seguir haciéndolo cuando te apetezca. Siempre es un gusto leer a quien se pasa por aquí con ganas de participar. Por lo poco que te conozco y veo por las redes, también se nota que no paras quieta haciendo cosas preciosas, así que chapó por todos los que viven con ilusión y creatividad.

      Y una cosa que suelo observar: los que nos apuntamos al carro del optimismo acabamos diciendo una gran palabra: “seguir aprendiendo”.

      Muchas gracias de nuevo por haberlo compartido. Un abrazo y feliz semana.

      Eliminar
  6. Eso es, que cada uno lleve su edad como le dé la gana.
    El edadismo está creciendo peligrosamente.
    Te etiquetan de persona mayor y es como si desaparecieras de todos los futuros posibles.
    Por no hablar de que consideran a los mayores como una carga económica para el país que está ahogando a los jóvenes...
    Uffffffffff... me pongo malo con este tema.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Toro Salvaje, veo que el tema te ha encendido el motor.

      Te pido perdón por haberte puesto así a primera hora de la mañana… pero con cariño, que conste. Ahora vas a tener que sentarte un rato y componer uno de tus poemas, de esos tan originales y fantásticos que te salen, para serenarte un poco.

      Recuerdo perfectamente una escena que tengo grabada. Yo tenía unos 35 años y un chaval le dijo a su madre: “mamá, ese señor…”. Aquello me sentó como un bofetón con la mano abierta. Fue lo primero que comenté en casa, bastante enfadado. Era como si de golpe me hubiesen robado la juventud.

      Pues algo parecido pasa cuando nos van arrinconando poco a poco en un lugar que no hemos elegido. Ánimo. Seguiremos dando batalla, pero no contando batallitas.

      Un fuerte abrazo y feliz semana.

      Eliminar
  7. Buenos días Ángel, yo espero seguir teniendo esta ilusión y ganas por aprender y hacer cosas nuevas , también es cierto que las enfermedades son muy limitantes cuando ya empezamos una etapa de la vida donde tu quieres y tu cuerpo no te deja . Mil gracias siempre por hecernos pensar en cosas cotidianas que no se suelen pensar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre me has parecido una mujer emprendedora e ilusionada, así que estoy convencido de que seguirás por ese camino siempre. El cuerpo puede limitarte pero la mente mientras se conserve lúcida es la que realmente piensa en positivo. Gracias de nuevo por comentar. Un abrazo

      Eliminar
  8. La verdad es que yo me tomo la edad como unas vacaciones ganadas, pero sin dejar nunca de comunicarme. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja, esa si que es buena, me ha encantado. Adelante sigue con esa idea tan clara. Un abrazo y gracias por pasarte.

      Eliminar
  9. Con respecto a lo
    que dijo Joselu,
    lo creo, y también
    creo, que empiezas
    a dejar complejos
    atrás, luego están
    los enteraos, que
    en realidad saben
    más bien nada,
    a decirte que es lo
    mejor que hay que
    hacer o decir, dando
    lecciones que no se
    aplican, a alguna
    persona ,ya la
    palabra se la he
    tenido que retirar
    a dos o tres a
    cuenta de esto,
    saludo.


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Orlando, ánimo, el tiempo también nos enseña a que muchas opiniones ajenas, hay que hacerles el caso que se merecen, y algunas el silencio es la mejor respuesta. Gracias también a ti por comentar en cada post desde que entraste. Un abrazo

      Eliminar
  10. Ángelo, qué necesaria esta reflexión. Lo que cuentas —y lo que apunta Joselu— desmonta esa manía de decidir por los demás cuándo deben frenar, como si la vida viniera con un manual de instrucciones por edades.
    Da gusto leerte porque recuerdas algo esencial: mientras haya curiosidad, ganas y proyectos, la edad es solo un número. Lo demás son etiquetas que otros ponen sin entender que cada uno escribe su propio ritmo.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  11. “Si de la vida nos llevamos solo lo vivido, yo me quiero llevar los abrazos que rearman, los que sostienen cuando sientes que te desmoronas, los que dan paz.
    Las salidas con amigas, las charlas interminables, los consejos que no escuchamos, las locuras compartidas, el bailar hasta las tantas y el volver con los zapatos en las manos.
    Los te quiero a escondidas y los gritados a todo pulmón...también los susurrados y los callados.
    Un muestrario de emociones, las risas hasta las lágrimas y las lágrimas que terminan en risa, las rabias expresadas y las decepciones guardadas, los riesgos asumidos y los miedos derrotados.
    Todas las experiencias vividas, las que disfruté y las que me dolieron, las caídas y los esfuerzos por levantarme, las veces que toqué el cielo y las que tocó morder el polvo. Todas las historias... las inolvidables y las olvidadas, las eternas y las fugaces.
    Los afectos de mi gente, las vivencias compartidas, el amor desinteresado, el cariño inmenso de los míos que me han rescatado de naufragios.

    Llevaré todo lo que pueda darme una vida sin economizar emociones ni sentimientos, lo bueno y lo malo, lo que hizo que valiera la pena vivirla sin arrepentimientos vanos”.

    «¿Cómo vivir más desde lo que soy y no sólo desde lo que hago?».

    Un placer leerte, querido Ángel.
    Un inmenso abrazo!!



    ResponderEliminar
  12. Siempre hay algo por hacer y mucho por aprender, eso es algo independiente de la edad y el que no lo sienta así es que ha perdido la fe, algo que da mucha pena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Trecce, has dado con una idea muy clara.

      Cuando uno deja de tener ganas de aprender o de moverse un poco por dentro, algo importante se apaga, tenga la edad que tenga. Y se nota enseguida, porque uno se apaga y la mirada lo va delatando.

      También es verdad que no todo el mundo lo vive igual, pero cuando se pierde esa inquietud, da cierta pena verlo, porque en el fondo seguimos teniendo mucho por delante. Gracias por tu aportación.

      Eliminar
  13. Y me pregunto: Cuando se es viejo o mayor? Quien o quienes delimitan la juventud de la "viejitud". Se de personas de 60 años levantando pesadas cargas en los puertos, y personas de 30 años que no son capaces de saltar un charco en la acera. Personas de 60 años que aman con locura y personas de 30 años aburridas como tortugas. En fin, como decía el poeta: Joven ha de ser quien lo quiera ser. Un abrazo Angelo!

    ResponderEliminar
  14. Gil, te entiendo por dónde vas.

    Tengo varios amigos más jóvenes que yo, con una diferencia de edad conmigo de 30 o 35 años, y aun así quedamos a veces para tomar algo. Siempre les pregunto, medio en broma y medio en serio, qué hacen confiando en alguien de mi edad para según qué conversaciones. Y la respuesta es siempre la misma: “me siento bien”.

    Al final va por ahí. Cuando hay confianza, ganas y buena sintonía, la edad pasa a un segundo plano. Se puede hablar de todo y hacer de todo si uno tiene motivación.

    ResponderEliminar
  15. Yo soy un alma vieja, siempre lo he sido, y creo que la edad es un número. Mi esposo dice que a cierta edad la tierra empieza a llamarnos, yo le digo que a mí no porque me voy a cremar 😄
    Gracias por tu visita a mi Blog, me gustó mucho el comentario que dejaste.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al final cada uno lo vive a su manera, pero eso que dices de que la edad es un número lo vemos cada día. Hay gente muy joven con el freno echado y otros que no paran ni queriendo.

      Gracias a ti por pasarte por aquí , por tu comentario y tu humor. Un abrazo

      Eliminar
  16. Acostumbrado a comentar en estos posts no había reparado en el resto del blog.
    Libros, cine, música, frases, una historia...
    No es un blog es mucho más.
    Es una biblioteca de consejos, recomendaciones, sabiduría y emociones.
    Es un tesoro.
    Te felicito.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sé que la mayoría no ha reparado siquiera en que el blog guarda todo ese contenido más allá de los posts, pero sinceramente no es algo que me preocupe. Todo lo que voy haciendo aquí nace con la intención de que pueda servir, acompañar o simplemente hacer disfrutar a alguien más, igual que me ocurre a mí. Aunque muchas de esas páginas pasen más desapercibidas, para mí ya tiene sentido haberlas dejado ahí. También te digo que las hice en parte para mí mismo, porque soy bastante organizado y me gusta tener localizable aquello que quiero conservar, consultar o compartir. Esas pestañas me ayudan justamente a eso. Me alegra mucho que hayas entrado con esa atención, todo un detalle por tu parte que las hayas recorrido y que hayas sabido ver lo que hay detrás. Suelo actualizarlas con frecuencia, así que siguen muy vivas. Otro abrazo para ti.

      Eliminar

Los comentarios son la mejor parte de esto. Si algo te ha movido, te ha irritado o simplemente quieres añadir algo, este es tu sitio. Solo te pido lo mismo que yo me comprometo a darte: respeto, buena fe y ganas de entenderse.

Blogger Template Created by pipdig