La edad que algunos quieren decidir por nosotros
Joselu es un amigo bloguero relativamente reciente por aquí. Hace unas semanas dejó en los comentarios algo que me hizo asentir mientras lo leía. Puso por escrito algo que muchos llevamos tiempo pensando cuando se habla de la edad.
El comentario era este. Lo dejo tal cual porque explica mejor que cualquier resumen a qué me refiero:
“Hay muchas personas que piensan que cuando llegan a una edad ya no hay que explicarse ni justificarse, ni seguir aprendiendo porque estamos ya completos... Es una percepción de la vejez que me espanta. Uno sigue creciendo siempre, y mal que no sea así, sigue aprendiendo, sigue experimentando, sigue viviendo cosas nuevas, sigue ampliando y si es necesario dar explicaciones o justificarse bien venido sea. ¿Qué es tenerlo hecho todo si no hemos empezado a hacer nada? Me repele esa concepción de la edad que está tan extendida.”
Cuando terminé de leerlo pensé que tenía toda la razón. Esa idea aparece cada vez más a menudo. Basta con que alguien cumpla cierta edad para que empiece a oír el mismo repertorio de frases: “ahora a descansar”, “ahora tranquilidad”, “ya no estamos para estas cosas”. Lo curioso es que muchas veces nadie sabe exactamente cuáles son esas “cosas”. Simplemente parece que llega un momento en que el mundo espera que uno levante un poco el pie y observe la vida desde la barrera.
Da igual si hablamos de sesenta, setenta, ochenta o los que sean. Siempre hay alguien dispuesto a explicar que a partir de ahí lo sensato es tomárselo con calma. Lo curioso es que muchas veces quienes lo dicen son bastante más jóvenes y lo hacen con una seguridad admirable, como si supieran perfectamente lo que toca hacer a partir de cierta edad. Uno los escucha y le entran ganas de preguntar si esa norma viene en algún manual que todavía no nos han enseñado.
Hay algo curioso en todo esto: el envejecimiento muchas veces viene acompañado de una cierta infantilización de los mayores. Como si de pronto hubiera que decidir por ellos qué les conviene o qué no, o como si necesitaran permiso para seguir tomando decisiones sobre su tiempo o su vida. Pasa en la sociedad y a veces también dentro de la propia familia. Casi siempre con buena intención, pero con ese fondo incómodo de tratar a personas adultas como si hubieran perdido de repente su criterio o su autonomía.
Por eso entendí tan bien lo que decía Joselu. A él esa idea le espanta, y decía también que le repele esa concepción de la edad tan extendida. No hablaba de hacerse mayor, que eso nos pasa a todos, sino de ese momento en que algunos parecen decidir que la vida ya no tiene mucho más recorrido.
A mí ese pensamiento siempre me ha resultado extraño. Basta mirar alrededor para ver que la realidad suele ir por otro lado. Conozco gente que a los sesenta está empezando cosas que nunca había tenido tiempo de hacer, otros que a los setenta siguen aprendiendo o metiéndose en proyectos nuevos, y también alguno que a los ochenta conserva una curiosidad que ya querrían muchos de cuarenta.
A estas alturas uno empieza a ver gente metida en cosas nuevas con un entusiasmo que sorprende. Aprendiendo algo que nunca habían probado, retomando aficiones olvidadas, apuntándose a proyectos que hace años ni se les habrían ocurrido. No parece precisamente la actitud de alguien que esté apagando motores.
Quizá por eso lo más sensato sea algo bastante simple: que cada uno lleve su edad como le dé la gana. Habrá quien prefiera ir más despacio y habrá quien siga metiéndose en historias nuevas con la misma curiosidad de siempre. Lo raro es esa costumbre de colocar a todo el mundo en el mismo estante en cuanto cumple ciertos años, como si la vida viniera con instrucciones iguales para todos.
Y además, seamos sinceros: cuando uno mira alrededor descubre que hay mucha gente que sigue teniendo más curiosidad que cansancio. Aprendiendo cosas nuevas, probando caminos que antes ni se habían planteado o metiéndose en proyectos que hace unos años habrían parecido una locura. Visto así, lo raro no es seguir con ganas, lo raro sería decidir que ya está todo hecho cuando todavía quedan tantas cosas por empezar. Y mientras eso siga ahí, lo demás son solo números en el calendario.
A veces basta una canción para recordar que todavía quedan cosas por hacer.
Y si alguien dice que ya no toca… quizá es que se ha equivocado de calendario.
💬 Los comentarios están justo debajo. Me encantará leer tu sentir; siempre enriquecen este espacio.
Es verdad Angel, la edad no está tanto en el calendario como en la cabeza y en el espíritu con el que cada uno afronta su vida… Todos conocemos jóvenes con un espíritu envejecido y mayores con un espíritu muy joven.
ResponderEliminarLa cuestión es asumir el paso del tiempo, aceptarlo, valorarlo y agradecerlo (con la limitaciones propias) pero sin perder la ilusión y la ganas de vivir y aprender cada día.
Gracias por este reflexión. Un abrazo Angel.
No sé si es una falta percepción demasiado optimista porque el segmento de vida que me queda es limitado. No tengo veinte años, pero siento como un desafío el tiempo presente y el que vendrá, como si fuera una baraja cuyas cartas todavía tienen que mostrarse. Y no son pocas. La muerte está esperando, pero si uno piensa que la muerte es el principio de una transformación, todo cobra otro sentido. La vida es ilusión, todo es maia, como dicen los vedas y los orientales en general, nuestra tarea es despertar de esa ilusión, y la vejez es una circuntancia más, no determinante porque nuestro ser está intacto como si tuviéramos veinte años o por lo menos así lo veo yo. Si el objetivo de nuestra vida es desentrañar ese misterio, siempre estamos empezando. Siempre estamos al comienzo, y la dicha de vivir sigue como el primer día, o mejor, sin duda.
ResponderEliminarGracias por la mención. Y de 'ahora a descansar' nada de nada. Todo está comenzando. Cada día es nuevo amanecer.
Un abrazo.
Hi dear friend Angelo, I am 69 years young...LOL! Seriously, I don't think of myself as old. I think age is a number and getting old is a part of life. Sadly, some never reach old age! I try to be optimistic, open to learning, and enjoy each day and moment as it comes.
ResponderEliminarThank you so much for sharing.
Nadie debe decidir por los demás, salvo que uno no esté en sus cabales. Hay una moda muy extendida de tomarnos a los mayores por idiotas, sordos o discapacitados.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo ,yo espero tener ilusión y GANAS de aprender cosas nuevas , siempre con curiosidad por lo q me rodea ,eso sí haciendo lo q me gusta ,procurando q aunque me cueste vencer la pereza seguir aprendiendo de lo q me gusta !!
ResponderEliminar