Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

20/09/2026

Publico esto y cierro mis redes

Un hombre protege tres libros contra el pecho mientras dos figuras cibernéticas intentan atraparlo.

No necesitaba pasarme el día en las redes para notar lo que me estaban quitando.

Antes de nada, quiero pediros disculpas a quienes me seguís en las redes sociales. Perdonad también la extensión de este post. No me gusta marcharme de un lugar en el que he encontrado personas a las que aprecio sin explicar los motivos. Algunos habéis leído allí lo que comparto y hemos mantenido un contacto que agradezco de verdad. Por eso no quería que un día buscarais mis cuentas y descubrierais, sin más, que habían desaparecido.

He decidido cerrarlas definitivamente. No voy a tomarme unas vacaciones ni a borrar las aplicaciones para instalarlas otra vez dentro de unas semanas. Ya he intentado alejarme en otras ocasiones y he terminado volviendo, siempre con una razón que en aquel momento parecía suficiente. Ahora no quiero buscar otra excusa.

Al anunciar en las dos redes que utilizo que he decidido cerrarlas, he recibido numerosas felicitaciones. Me resulta curioso. Entiendo que algunas personas las necesiten por su trabajo. Pero los que no tenemos esa necesidad, ¿por qué nos cuesta tanto marcharnos cuando notamos que no nos hacen bien? Yo he intentado alejarme más de una vez y he acabado volviendo. También ahí se nota el poder que pueden tener sobre nosotros.

La decisión no ha sido repentina. Tampoco he sido una persona que pase el día publicando o pendiente del teléfono. Mi uso ha sido bastante breve comparado con el de mucha gente. Precisamente por eso tardé en reconocer lo que estaba ocurriendo. Pensaba que, como no dedicaba horas seguidas, lo tenía controlado.

Pero las redes no solo se llevan el tiempo durante el que las estamos mirando. También cuentan las veces que entramos sin haberlo pensado, lo que se queda después rondando en la cabeza y esa necesidad de comprobar si hay algo nuevo. Son ratos pequeños, casi nunca parecen importantes. Cuando los juntamos, ya no son tan pequeños.

Siempre encontraremos un motivo real y bueno para seguir: cuidar una amistad, difundir una campaña solidaria, dar a conocer una necesidad o compartir algo que pueda ayudar a otra persona. También mantener el contacto con quienes viven lejos, enterarnos de lo que ocurre o apoyar una causa justa. Esas razones pueden ser generosas y sinceras. No hace falta inventar una excusa cuando tenemos delante algo bueno que hacer.

Las redes me han permitido conocer a personas estupendas y seguir cerca de gente a la que aprecio. Sería absurdo negarlo ahora solo porque he decidido irme. Cualquiera de esas razones puede bastarme para aplazar la decisión otra vez. Puedo querer ayudar de verdad y, al mismo tiempo, estar usando esa buena intención para seguir en un lugar que ya no me conviene. Si espero a quedarme sin ningún motivo bueno para seguir, no me marcharé nunca. También puedo seguir ayudando fuera de estas plataformas.

El problema es todo lo que viene pegado a esas ventajas. Entramos buscando una cosa y acabamos viendo veinte que no buscábamos. Una noticia nos lleva a un vídeo y, cuando queremos darnos cuenta, estamos metidos en una discusión sobre un asunto en el que ni siquiera pensábamos diez minutos antes. Cerramos la aplicación con la cabeza llena, aunque no siempre sabríamos decir qué hemos aprendido.

Las plataformas viven de nuestra atención. Para retenerla registran qué miramos, dónde nos detenemos y qué consigue que reaccionemos. Después nos ofrecen más. Da igual que sea algo agradable o una publicación que nos enfade. Mientras sigamos mirando, el sistema funciona.

Lo que aparece en la pantalla no está colocado por orden de importancia. Un algoritmo decide qué puede interesarnos y qué tiene más posibilidades de mantenernos allí. Poco a poco terminamos hablando de lo que nos han puesto delante y deseando cosas que no necesitábamos. Seguimos creyendo que elegimos libremente, aunque el orden de lo que vemos ya estaba decidido.

También puede entrar la necesidad de ser vistos. Comenzamos compartiendo algo porque pensamos que ayudará y terminamos pendientes de cuántas personas han reaccionado o de por qué una publicación ha llegado a menos gente que la anterior. Como sigamos así, cualquier día nos enfadamos con la tostada porque la foto del desayuno ha tenido pocos "me gusta". Yo tampoco quiero estar pendiente de esas cuentas.

En mi caso también hay un motivo de fe. La intención de evangelizar puede ser sincera y hacer mucho bien. Un testimonio o una palabra de esperanza pueden llegar a alguien en un momento difícil. No desprecio ese trabajo ni voy a juzgar a quienes comparten así su fe.

Pero también nosotros tenemos que ser sinceros. ¿Cuánto tiempo pasamos repasando el contenido religioso que el algoritmo ha decidido enseñarnos y cuánto dedicamos a estar de verdad con el Señor? Podemos ver homilías y testimonios durante una tarde entera. El contenido es religioso, pero la manera de consumirlo es la misma que con cualquier otra cosa: una publicación detrás de otra y siempre queda una más.

Podemos terminar la tarde habiendo escuchado hablar mucho de Dios y sin haber estado un rato con Él. Vemos a otros rezar, pero nosotros no hemos rezado. Escuchamos explicaciones del Evangelio, pero no lo hemos abierto con calma. Hasta la fe puede acabar convertida en otro contenido que consumimos deprisa. Al algoritmo le da igual que estemos viendo una pelea política o un vídeo sobre la oración. Mientras sigamos mirando, ha conseguido lo que buscaba.

Hay sacerdotes y personas consagradas que han dejado su vocación y han explicado cómo las redes cambiaron su visión. No voy a juzgar sus decisiones. Sí quiero tomar en serio lo que han contado y revisar mi propio uso.

Hay dos documentales que ayudan a comprender mejor cómo funcionan estas plataformas. En el momento de escribir este post, ambos se encuentran en plataformas de televisión. Molly y los algoritmos está disponible en Movistar Plus+ y El dilema de las redes, en Netflix.

El primero cuenta la historia de Molly Russell, una adolescente británica de catorce años. Tras su muerte, la investigación judicial concluyó que el contenido sobre autolesiones y suicidio que recibió en las redes había contribuido a su fallecimiento, y no de manera insignificante. El documental sigue la lucha de su padre por averiguar qué le habían mostrado las plataformas y por exigir responsabilidades.

No menciono el caso para asustar ni para afirmar que todos los usos de las redes terminan de esa manera. Lo hago porque demuestra que detrás de una sucesión de recomendaciones puede haber consecuencias muy reales. Una plataforma no sabe quién está preparado para recibir un contenido y quién se encuentra en un momento de especial fragilidad. Sigue mostrando lo que consigue retener la atención.

En El dilema de las redes hablan personas que trabajaron en grandes empresas tecnológicas y participaron en la creación de algunas de estas herramientas. Explican cómo se diseñan para que volvamos una y otra vez. No hace falta aceptar cada una de sus afirmaciones. Basta con escuchar y después observar nuestros hábitos. Ese "solo un momento" repetido varias veces al día dice bastante.

Yo no quiero seguir pagando con mi tiempo una herramienta que se presenta como gratuita. Tampoco quiero que una empresa decida qué noticia debe preocuparme hoy o qué debo ver después. Si quiero informarme, buscaré la información. Leeré la prensa que elija, abriré un libro o escucharé un pódcast porque he decidido hacerlo.

Dejar las redes no significa salir de Internet ni aislarme. Este blog seguirá abierto y también mi correo. Quien quiera saber de mí podrá encontrarme aquí. Al blog se entra porque uno ha decidido entrar. Se lee y después se cierra. No hay una cinta interminable calculando qué debe aparecer a continuación. Si algún día convierto también el blog en una obsesión por las visitas o los comentarios, tendré que reconocerlo con la misma claridad.

Os confieso que solo con haber tomado esta decisión ya me siento aliviado. Sé que perderé cosas. Dejaré de enterarme de algunas noticias y publicaciones de amigos. Durante un tiempo seguramente aparecerá el gesto de buscar una aplicación que ya no estará. Romper una costumbre cuesta, aunque sepamos que nos conviene. Prefiero asumirlo antes que seguir perdiendo ratos que podría dedicar a las personas que tengo cerca, a una lectura tranquila o a estar con el Señor.

No pretendo sentenciar que todos debáis hacer lo mismo. ¿Conocemos de verdad el uso que hacemos de las redes o hemos aprendido a explicárnoslo de una manera que nos deja tranquilos? Si queremos saber cuánto mandan en nosotros, podemos apartarnos durante dos semanas, sin excepciones y sin sustituir una plataforma por otra. La dificultad que encontremos será una respuesta bastante clara.

A quienes habéis estado cerca de mí en las redes, gracias y perdonad esta despedida. Nos seguiremos encontrando en el blog, por correo y, cuando sea posible, cara a cara.

Ahora le doy a "Publicar" en este post y, acto seguido, a "Eliminar" en mis dos cuentas. Hala, algoritmo, hoy el "No me interesa" te lo llevas tú. Si me echas de menos, te pasas por el blog. Pero a leer, majete, que aquí no vienes a venderme una freidora.

Así consiguen que ese "solo un momento" dure bastante más.

Un padre que quiere saber qué le habían mostrado las redes a su hija.El trailer está en inglés pero el documental está en español

33 comentarios

  1. Impresionante es la imagen que encabeza tu post, Angelo...ese ataque tecnológico...!!
    En los blogs va todo con más calma y paz...Espero que ahora disfrutes del tiempo...Creo que has tomado una buena decisión. La vida pasa muy deprisa y hay que sentirla y vivirla, antes de que escape...Te dejo mi abrazo entrañable y feliz domingo, compañero de letras.
    (os he dedicado a todos un poema)

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    1. Me alegra que te haya interpelado la imagen. La creé con ayuda de la IA porque expresa exactamente cómo veo las redes: quieren arrebatarnos incluso la libertad de decidir qué leemos. Muchas gracias por tu aportación

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  2. Ay, Ángelo: ¡Qué reflexión tan lúcida, valiente y profundamente honesta nos compartes!
    Es un texto formidable que pone el dedo en la llaga de uno de los grandes dilemas de nuestro tiempo: cómo las plataformas digitales, bajo el velo de la conexión y las buenas intenciones, van erosionando sutilmente nuestra atención, nuestro tiempo y nuestra paz interior. Esa distinción que haces entre consumir contenido religioso y la vivencia real de la fe, de la oración en calma y en silencio, es de una profundidad aplastante y de un valor enorme.
    El toque final con ese punto de ironía y firmeza frente al algoritmo demuestra una determinación admirable. El blog y el correo son, sin duda, espacios de encuentro mucho más humanos, reposados y conscientes.
    Muchísimas gracias por compartir este testimonio tan necesario y liberador que a todos nos invita a hacer un examen sincero de nuestras propias rutinas.
    ¡Un gran abrazo y feliz semana!

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    1. Necesitaba mirarme sin buscar excusas y reconocer que aquello ya no me sentaba bien. Haberlo escrito me obliga además a no empezar a negociar conmigo mismo dentro de cuatro días. Ahora toca cumplirlo, que escribirlo era la parte fácil. Dentro de un mes si Dq vuelvo a escribir diciendo como lo llevo. Un abrazo

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  3. Angelo, I'm sad and I will be if you go write somewhere else :((
    The blogger is working and the reading list is also being updated, they can't fix everything right away, it was the weekend, but the decision is yours.
    I wish you all the best, wherever you write, good luck, Andreja!

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    1. Please don't worry. I'm not leaving the blog or moving anywhere else. I'm only closing my Facebook and Instagram accounts. I will keep writing here as usual, so you are not losing me. I'm sorry the title gave you a scare.

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  4. Yo he intentado dejarlas varias veces, y los meses que he estado sin ellas ha sido precioso y muy tranquilo todo, pero al final me puede el FOMO y recaigo hasta que vuelvo a decidir dejarlas porque me amargan la existencia. En mala hora dejé que mis amigas del instituto me convencieran para abrirme cuentas en ellas, ¡con lo feliz que era yo teniendo solo mi blog de ese entonces!

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    1. Lo peor será ese día en que alguien me cuente algo que está pasando por allí y vuelva a picarme la curiosidad. Espero acordarme entonces de por qué he cerrado las dos cuentas. Si no, puedes venir a tirarme de las orejas. Creo que no sucederá porque cada vez se esonden menos las intenciones de lo que quieren sus creadores. Un beso

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  5. Te apoyo Angel, porque te conozco y sé que tus decisiones son fruto de un tiempo de reflexión, nunca son precipitadas ni infantiles propias de algún arrebato, todo lo contrario, con lo cual si así lo decides será porque necesitas ese espacio y ese tiempo.

    Adelante con tu decisión, como sigues con el blog me preocupa menos que abandones las redes porque no es lo que me hace perder más tiempo. Hay una que ni abro, es más, se me olvida que la tengo y la otra, la abro una vez al dia y a veces ni eso.

    Gracias Angel por tu sinceridad y honestidad y sobre todo por tu coherencia.
    Un fuerte abrazo!!!

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    1. Me deja muy tranquilo recibir de ti este empujón. Sabes bien la cantidad de vueltas que puedo dar antes de mover ficha, incluso para cosas mucho más pequeñas. Tu confianza significa mucho para mí. Gracias a ti por esa fidelidad a cada entrada que escribo. Un fuerte abrazo

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  6. Hola Angelo, que importante reflexión la que compartes. 3l tiempo que uno pasa a veces "tonteando" en redes es enorme. Yo intento manejarme con medida pero a veces me gana. El blog es más personal, más íntimo, más amical.
    Un gran abrazo!

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    1. Con el blog me siento mucho más cómodo. Cuando vengo por aquí sé a qué vengo: a escribir o a leeros. En las otras dos acababa demasiadas veces preguntándome para qué había entrado. Te devuelvo el abrazo

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  7. Ángel,tomar la decisión de dejar las redes de verdad cuesta mucho, vivimos enganchados a ellas y parece que si no vemos si contenido cada día nos falta algo
    Hay días que estoy más ocupada y apenas miro el móvil y cuando llega la noche pienso en qué no lo he echado en falta y no ha pasado nada, pero justo en ese momento es cuando necesitas volver a mirarlo

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    1. A mí me espera ahora esa pelea a última hora, cuando la cabeza busque cualquier pretexto para entrar. Como las cuentas ya no existen, tendrá que aguantarse. Quizá sea la única forma de romper la costumbre.

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  8. Yo, es que no tengo
    Ángel, así que, disculpa
    cero, saludo.


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    1. Pues me alegro mucho por ti Orlando porque te hubieran quitado la paz muchas veces. Abrazo

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  9. ¡Ángelo, muchas gracias!
    Disculpa, no entendí, pero ahora entiendo mejor, cierras dos redes, aquí te quedas... ¡Genial!
    Seguimos en contacto, ¡abrazo, Andreja!

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  10. La buena noticia es que estamos por acá para leerte y compartir, las redes nunca formaron parte de mi vida así que estoy de acuerdo con que te alejes, te roban el tiempo de vivir, un abrazo Angelo!

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    1. Sobre todo porque escribimos lo que queremos , donde queremos y con los que nos apetece estar. Besos

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  11. Seguro que lo has meditado mucho y has tomado la mejor decisión.
    Nada que opinar al respecto.
    Yo sólo miro, nunca escribo, una red "social", y soy consciente de que el algoritmo me vigila, bueno, vigila lo que leo, no lo que pienso de lo que leo.
    Esa red social la tengo para informarme algo mejor, siendo consciente de los bulos y similares que pueden correr por ella, pero es que no me queda otra viendo la prostitución y corrupción de radios, televisiones, diarios y similares.
    Todos estos medios de comunicación se han vendido a los políticos que los subvencionan, y manipulan, mienten, ocultan y tergiversan tanto o más que cualquiera de las redes sociales que tanto critican básicamente porque les están comiendo el terreno.
    Toda la vida he leído la prensa... desde los 12 años, he leído diarios de diferentes tendencias políticas pero jamás había visto el nivel de putrefacción actual en el periodismo en cualquiera de sus manifestaciones.
    Tanto es así que ya no suscripción de ningún diario y que apenas los leo porque es tiempo tirado a la basura.
    El tiempo que dedico a leer algunos temas que me interesan en esa red social que al menos no está subvencionada por los partidos políticos me resulta más provechoso.

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    1. Yo sigo prefiriendo elegir los periódicos que leo, aunque les hecho una mirada a varios al igual que tú de diferentes tendencias, aun sabiendo que tienen sus intereses y sus fallos, antes que dejar que una plataforma escoja por mí. La decisión final la tomé una noche al ver que sin darme cuenta me pasé dos horas haciendo scroll con la misma intención tuya, recibiendo información interesante, que el algoritmo se encargaba de ir alternando de vez en cuando con lo que me interesaba de verdad . Tú le has encontrado una utilidad muy concreta y entiendo que sigas ahí. Yo ya me sentía demasiado controlado aunque buscara cosas buenas. Te aconsejo ver los dos documentales son muy interesantes. Dentro de un mes os cuento como va

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    2. A mí me sirve de utilidad en temas de interioridades de baloncesto, liga endesa, nba... que no encontraría en otro sitio, también en temas como se vive en diferentes zonas de España en relación al precio de la vivienda, alimentación y temas similares o la climatología explicada por quienes viven allí todo el año, pueblos pequeños, etc.
      De los temas relativos a partidos políticos que tienen comprados mediante subvenciones a los medios de comunicación "objetivísimos" no leo nada, pero nada de nada.
      Estos medios han tenido el monopolio de la información y ya no lo tienen y echan espuma por la boca.

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  12. ¡Uf, menudo susto me acabo de dar! No había entendido bien y pensé que dejabas el blog. Ahora respiro tranquila porque este es un sitio estupendo al que venir. me he sentido siempre muy bien acogida y estoy siempre gustosa de leerte.
    Lo de las redes sociales...no tengo ni tampoco las quiero. Solo me registré en una hace un montón de años y la tengo muerta de risa. No lo echo de menos para nada. Es mejor participar en sitios de calidad, como son los blogs.
    Un abrazo, Angelo

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    1. Debí dejar más claro en el título que el blog continúa. Aquí no cambia nada; si acaso, tendré más tiempo para dedicarle. Me ha alegrado especialmente saber que te has sentido bien recibida, porque siempre intento cuidar a quienes venís a leerme.Otro abrazo

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  13. Leaving social networks might soon become a new form of cleanse for people LOL Earlier this year Facebook blocked me from posting on my Hollywood Spy page there due to some technical security glitch of theirs and since they offered me no help nor solution even after I asked for it like ten times at least, I simply closed the page after 15 years of having it. That was the point when I also, like you, thought of leaving Facebook all together, but I would miss people too much, there are a lot of old school and college friends, childhood friends, ex coworkers who I would not have any contact with without Facebook. So no matter how much it pisses me off daily, one day my post is trending in the whole Balkans, next day I get just two likes LOL I will still remain there for mentioned reasons. Will miss your little heart emojis there on my posts, though. I know a lot of people who have never had any social networks and are alive and healthy and happy LOL

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    1. After fifteen years, Facebook could at least have found a human being to answer you. I would have closed the page too. Keeping the personal account makes sense if that is how you stay in touch with old friends. As for my little hearts, I’ll send them to Hollywood Spy by telepathy from now on. Let’s see if Zuckerberg can block those.
      Something surprised me on both Facebook and Instagram when I said I was leaving. Friends I thought no longer saw anything I posted all did the same thing: they sent me their email addresses so we would not lose touch. That also showed me how freeing it is when a friendship no longer depends on a platform.

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  14. Ángel, suscribo punto por punto todo lo que dices, de la A a la Z. Sin matices, sin peros, sin quizás. Es, lisa y llanamente, verdad. Como dice Neo al final de la película Matrix justo antes de apagarla: «Lo que hagamos después es una decisión que dejo a vuestras manos».

    Un abrazo grande.

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  15. No utilizo las redes sociales, no me interesan y me parecen una pérdida de tiempo. Pero esto es mi opinión, así que entiendo tu decisión.
    Tengo una amiga que hace un par de años cerró su cuenta de Facebook, hace un mes fue su cumpleaños y me comentaba que cuando estaba activa en redes recibía casi cien felicitaciones ese día, este año ha recibido tres. ¿Para eso sirven esas amistades de pacotilla?

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  16. Hi Angelo, thank you so much for sharing this. I closed my Facebook account in April of 2025 after having had it for decades! I do not miss it! I have never had Instagram or Twitter or whatever other such sites, because I didn't want to spend too much time...or divide my attention!
    So I only have Blogger and am very happy like this. It gives me more time offline to focus on other things and at the same time gives me only one place where I can encourage others in the best way I know how.
    I wish you all the best and thank you for all the posts you have shared as well as your visits and kind comments on my blog posts!

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  17. Las redes siempre quitan tiempo y a veces quitan más de lo que dan . Espero poder seguir leyéndote. Te deseo una buena semana. Te mando un beso.

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  18. - Eu morro de saudades quando o feed das redes sociais era cronológico e eu tinha prazer de zerar eles. Hoje em dia, preciso silenciar muita coisa e fazer com que o algoritmo não me mande coisas que eu não quero ver. Muita saudade mesmo!

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