Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

21/06/2026

Haz tu apuesta

Hombre pensativo ante una decisión en la oscuridad, iluminado por luz azul y roja.

Un matemático del siglo XVII se hizo una pregunta que muchos prefieren esquivar. No intentó convencer a nadie. Solo planteó los números. Y los números incomodan.

Dios existe o no existe. Así de simple planteaba Blaise Pascal una de las preguntas más discutidas de la historia. El problema, según él, es que no podemos esperar a tener una respuesta definitiva para empezar a vivir. Mientras buscamos argumentos, acumulamos dudas o decidimos no pensar en ello, los años siguen pasando y nuestras decisiones también.

A finales del siglo XVII, Pascal se hizo esa misma pregunta. Y conviene recordar quién era. No estamos hablando de un predicador ni de un polemista religioso. Fue uno de los matemáticos más brillantes de su época, pionero en la teoría de la probabilidad, físico, filósofo e inventor. Precisamente por eso resulta interesante que no intentara demostrar la existencia de Dios mediante una fórmula o un razonamiento irrefutable. Sabía perfectamente lo que era una demostración matemática y también conocía los límites de aquello que podía demostrarse.

La famosa apuesta de Pascal no nació como una prueba de la existencia de Dios, sino como una reflexión personal sobre cómo actuar cuando no disponemos de una certeza absoluta.

Explicada de forma sencilla, la apuesta de Pascal parte de dos posibilidades: Dios existe o Dios no existe. Y, al mismo tiempo, cada persona tiene dos opciones: vivir como si Dios existiera o vivir como si no existiera.

A partir de ahí, Pascal plantea cuatro escenarios.

Si apuestas por Dios y resulta que existe, obtienes aquello que la fe promete: la salvación y la vida eterna.

Si apuestas por Dios y resulta que no existe, la pérdida es limitada.

Si apuestas contra Dios y resulta que no existe, tampoco ganas gran cosa.

Pero si apuestas contra Dios y resulta que sí existe, la pérdida es total.

Visto así, Pascal concluye que las posibles ganancias y pérdidas no tienen el mismo peso en los cuatro casos. Por eso considera más razonable vivir como si Dios existiera.

La apuesta de Pascal ha sido muy criticada a lo largo de los siglos. Muchos consideran que simplifica demasiado una cuestión enormemente compleja y otros creen que la fe no puede apoyarse en un cálculo de ventajas e inconvenientes. Sin embargo, siempre me ha parecido que algunas de esas críticas pasan por alto un detalle importante. Pascal no estaba intentando demostrar que Dios existe. Ni pretendía cerrar un debate que continúa abierto trescientos años después. Tampoco estaba escribiendo un manual para convencer a los demás. La apuesta formaba parte de una reflexión mucho más amplia y, en gran medida, dirigida a sí mismo.

La mayoría solemos creer que existen tres posiciones posibles: creer, no creer o dejar la cuestión aparcada. Pero Pascal consideraba que esa tercera posibilidad era engañosa. Una persona convencida de que Dios no existe está tomando una posición. Otra que cree en Dios también. Lo llamativo es que Pascal incluía en la misma apuesta a quien decide no pensar en el asunto, a quien prefiere dejar la pregunta para más adelante o a quien considera que nunca tendrá una respuesta clara y opta por seguir con su vida.

No afirmaba que todo el mundo pensara en Dios ni que todo el mundo tuviera que hacerlo. Lo que sostenía era algo distinto. Si Dios existe o no existe, una de las dos posibilidades es verdadera, aunque nadie pueda demostrarla de forma definitiva. Y todos vivimos dentro de esa realidad, pensemos en ella o no. Por eso consideraba que nadie podía quedar completamente al margen de la cuestión.

Es verdad que la mayoría de las personas no pasan el día preguntándose si Dios existe o no existe. Bastante tienen con llegar a final de mes, sacar adelante a la familia, cuidar de quienes quieren, afrontar problemas de salud o resolver las preocupaciones normales de cualquier vida. La reflexión de Pascal no parte de la idea de que todo el mundo esté pensando constantemente en estas cuestiones. Parte precisamente de lo contrario. La vida sigue avanzando mientras trabajamos, cuidamos, sufrimos, disfrutamos o intentamos resolver nuestros problemas. Y es en medio de esa vida corriente donde Pascal sitúa su pregunta.

Es precisamente esa parte de la apuesta la que más me hace pensar. No porque demuestre que Pascal tenía razón ni porque obligue a nadie a compartir sus conclusiones. Lo interesante es que desplaza la discusión desde la existencia de Dios hacia una pregunta más incómoda: si realmente es posible permanecer completamente neutral ante una cuestión así.

Yo comparto la conclusión a la que llegó Pascal, aunque entiendo perfectamente que otras personas no la compartan. Lo que me sigue pareciendo interesante de su reflexión no es tanto la respuesta que ofrece como la pregunta que deja abierta. Más de trescientos años después, creyentes, ateos y agnósticos siguen discutiendo sobre lo mismo. Y quizá esa sea la mejor prueba de que Pascal no estaba intentando cerrar el debate, sino señalar una cuestión que sigue acompañando al ser humano generación tras generación.

Una canción sobre una búsqueda que nunca termina de apagarse.

44 comentarios

  1. Angelo, sigo pensando que la poesía te cuesta...je,je...te cuesta comentarla, aunque tratas de salir airoso y lo consigues...Siempre pienso que, nada es casual, todo tiene un orden y un sentido...No llegaste a mi anterior poema...(no pasa nada) Ahora llegas a este último: "Al filo de la vida..." No sé si llegaste a entenderlo, puede que si...o puede que no...Pero resulta, que da respuesta en cada estrofa a este post tuyo, que nos plantea la existencia de Dios...Si, cada estrofa se dirige a Dios, lo escribí hace algunos años...Y nunca imaginé que iba a coincidir con el tema que planteas, porque sin querer estoy contestándote, Angelo...
    Sigo pensando que nada es casual, hemos coincidido en el mismo tema, aunque no sé si has entendido mi poema...La vida es una sorpresa constante, ocurren muchas cosas, que se nos pasan, pero están ahí...nos dicen que todo está enlazado de alguna manera...je,je...
    Bueno, no quiero ser pesada, aunque te cuesta comentar poesía...le pones voluntad, es cierto...je, je...Mi abrazo entrañable y...feliz domingo con los tuyos.

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    1. No te falta razón, Mª Jesús. La poesía siempre me ha costado más comentarla que leerla. Me gusta acercarme a ella y sigo con interés los poemas que compartís tú y otros compañeros, pero muchas veces me quedo a medio camino. Aun así lo seguiré intentando, muchas gracias por los comentarios tan ricos que siempre me dejas . Un abrazo

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  2. But if one believes in God because one is afraid he will be punished by Him if he does not, what kind of religion is that? Should not God be benevolent even to those who did not believe in him if he truly is a Christian God? That logic might have worked in old times when people were controlled by fear, now it is different, methinks.

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    1. I understand what you mean, Dezmond, and I don't believe in a faith based solely on fear of punishment either. In fact, I'll talk another day about the God that the vast majority of believers actually believe in, because that image is very different from the one you describe.
      I also think it's important to keep in mind the period in which Pascal was writing and the way people expressed these ideas at that time. As I mentioned in the post itself, Pascal's wager has been debated and criticised for centuries, and it still sparks controversy today. That's precisely one of the reasons I wanted to mention it.
      My intention here wasn't to argue that Pascal was right, nor to present a particular image of God. I simply wanted to introduce one of the most famous philosophical reflections on this subject. In the end, Pascal isn't trying to prove anything. He's sharing a line of reasoning that he developed for himself while wrestling with a question that deeply concerned him.
      Best wishes.

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  3. Creo en lo que existe, porque
    lo tengo delante, no hay más
    que decir, saludo.

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    1. Gracias, Orlando. Tu postura ha quedado clara y la expresas siempre con coherencia cada vez que surge un tema relacionado con Dios o la fe. En cualquier caso, Pascal no pretende demostrar la existencia de Dios ni presentar una prueba. Es una reflexión personal que él mismo se plantea y que después comparte con los demás, por lo que, naturalmente, cada uno es libre de considerarla, rechazarla o quedarse a medio camino. Un saludo.

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  4. Creo en Dios, y creo en Él profundamente, mi vida no tiene sentido sin Dios….
    Así que, respetando las diferentes cuestiones que cada una pueda o quiera plantearse, incluso las de Pascal, nada de lo que creo, pienso y vivo va a cambiar.
    Es interesante el post, sobre todo para todo el que quiera comerse el coco buscando razones para creer o para no creer…. Me da igual, yo creo en Dios porque experimento cada día su Amor, su presencia silenciosa, su compañía, su ternura y su misericordia.

    Muchas gracias Angel siempre.
    Un fuerte abrazo!

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    1. Paula, me alegra leer una convicción tan firme. Cada persona llega por caminos distintos y el tuyo está muy claro.En un post como este, donde aparecen preguntas, dudas y distintas formas de verlo, resulta agradable encontrar a alguien que expresa su fe con tanta firmeza.Muchas gracias por compartirlo. Un fuerte abrazo.

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  5. Ángelo, este repaso a la apuesta de Pascal está escrito con tu claridad habitual: no buscas demostrar nada, solo recordar que la vida no espera a que tengamos certezas y que, incluso cuando creemos mantenernos al margen, ya estamos tomando posición. Lo más valioso del texto es ese desplazamiento que propones: más que decidir si Pascal tenía razón, preguntarnos si es posible vivir sin elegir. Una reflexión serena, honesta y abierta, como las que te caracterizan.
    Un fuerte abrazo, Ángelo.

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    1. Muchas gracias, Enrique. Me alegra especialmente que hayas entendido la intención con la que está escrito, porque precisamente era esa: acercar una reflexión muy conocida sin convertirla en un combate entre creyentes y no creyentes. A veces una idea sigue viva durante siglos no porque resuelva una cuestión, sino porque sigue dando pie a conversaciones como esta. Un fuerte abrazo.

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  6. Yo venía a comentarte que hoy en mi blog se da la bienvenida a los últimos seguidores y me encuentro con Pascal, como podria encontrarme con alguno mas, coincidente o discrepante, al final queda aquello de que es imposible asegurar su existencia por el mismo motivo por el que es imposible negarla. Un abrazo

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    1. Gracias por la mención, Ester. Lo que planteas es precisamente lo que hace que tantas personas lleguen a conclusiones distintas partiendo de la misma pregunta. Un abrazo.

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  7. Mucha gente no se plantea hoy esa pregunta. Un beso

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    1. Más de las que parece. Y me alegro de que siga siendo así. Un beso.

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  8. Muy buen tema... yo creo en Dios y por qué, por el ser humano que funciona perfecto desde un corazón que empuja sangre y pulmones que respiran. Por la naturaleza, tan perfecta, desde la semilla al fruto que nos alimenta, rios, mares, todo en su lugar, hasta que una prueba nuclear desequilibra todo y eso no es culpa de Dios. Un abrazo.

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    1. No todo el mundo llega a estas cuestiones por el mismo camino. Hay quien se hace preguntas filosóficas y hay quien encuentra sus respuestas observando la vida, la naturaleza o aquello que le rodea. Un abrazo.

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  9. El milagro de la vida es la respuesta, un abrazo Angelo!

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  10. Dios existe, lo aceptemos o no.
    Abrazo.

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    1. Pascal le dio muchas vueltas. Veo que tú lo tienes bastante más claro. Ojalá fuera así para todo el mundo. Yo me siento afortunado de tener esa misma convicción, pero también entiendo que hay personas que se hacen estas preguntas con total sinceridad y no llegan a la misma conclusión. No siempre comparto sus respuestas, pero sí respeto la búsqueda que hay detrás de ellas. Un abrazo.

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    1. Seguramente, Trecce. Y también de las respuestas que cada uno encuentra a lo largo de la vida. Un abrazo.

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  12. Si Dios encarna las bellas ideas de Verdad, Orden, Justicia, etc. es mejor pensar que existe y vivir de acuerdo con esas ideas. Entonces, el mundo será mejor. Y solo por eso será bueno creer en su existencia.
    Otra cosa es que Dios suele estar muy ocupado y a veces es como si hubiera desatendido esas cuestiones... Pero entonces vienen los Teólogos y lo solucionan todo rapido con sus razonamientos.
    En fin, creamos, amigo, creamos... A ver si el mundo se civiliza un poco.
    Un saludo

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    1. Entiendo lo que dices, Ildefonso. Muchas veces miramos determinadas situaciones y nos cuesta encontrar sentido a lo que ocurre. También es verdad que tendemos a juzgar esas cuestiones desde una inteligencia bastante limitada. Para quien cree en Dios, siempre queda esa paradoja: pretender comprender plenamente con una mente humana al supuesto creador de esa misma mente. No resuelve todas las preguntas, desde luego, pero a mí me ayuda a recordar que quizá no siempre vemos el cuadro completo. Un saludo.

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  13. Sí.
    Esa es la gran pregunta que nadie puede responder.
    Se puede jugar con el razonamiento, los silogismos, las deducciones y mil cosas más.
    Desde luego yo no lo plantearía en los términos de Pascal... ni apuesta, ni "contra"...
    Justamente ayer releía la teoría del Big Bang, Stephen Hawking y otros... y no me convencen... ni en broma me convencen porque que de la Nada exista todo el universo actual pues no... no lo creo, ni el Big Bang ni otras teorías que siempre se estrellan con el Antes y que para poder salvar ese obstáculo descomunal recurren a la imaginación... bueno, yo también puedo imaginar que no tienen ninguna prueba de lo que dicen.
    Todo lo anterior me inclina a creer en un Dios... pero a partir de ahí soy incapaz de entender nada y de comprender menos... qué Dios?, y lo mismo que en el Big Bang, existía desde siempre?, cómo es posible... bueno, la única salida digna que encuentro es pensar en que el cerebro humano no tiene capacidad suficiente para entender todo lo que significa la Vida, el Universo, el sentido de todo... y ahí me quedo, más cerca de Dios que de los científicos pero sin certezas, y claro, si encima he de apostar... no...

    Saludos.

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    1. Ya sabes que nunca intento convencer a nadie de algo que para mí pertenece al terreno de la experiencia personal. Además, creo que ni tú, ni yo, ni nadie puede convencer a otra persona de algo así únicamente mediante argumentos. Cada uno tiene que hacer su propio recorrido. Lo único que podemos compartir es aquello que hemos vivido y cómo lo hemos entendido.
      Por eso solo puedo añadir un deseo: ojalá algún día se disipen todas las dudas y todas las oscuridades, para ti, para mí y para todos. Y ya sabes que, desde mi lugar, también deseo que un día todas esas preguntas encuentren respuesta.
      Un abrazo.

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  14. “La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.” decía Ernesto Sabato, entonces la pregunta es o la conclusión en todo caso es ¿Cómo vivir bien el tiempo que nos toca?
    Un abrazo Angelo querido

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    1. Al final, más allá de las conclusiones a las que llegue cada uno, todos tenemos que enfrentarnos a ese mismo desafío: intentar vivir del mejor modo posible el tiempo que nos ha sido dado. Un abrazo grande, amigo.

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  15. La existencia de Dios nos fue inyectada como idea sagrada desde que nacimos, al menos en mi caso concreto, llegado en un momento de la historia en que hasta el bautismo era obligado, años cincuenta en la España del por Dios y por la patria de Francisco Franco. Si a eso le añadimos que pasé por colegios de monjas en primaria y de frailes (hermanos maristas) en un juniorado de la orden con el fin de hacerme fraile a mi vez hasta los quince años, comprenderás que pasé unos cuantos años siendo un ferviente defensor del Dios cristiano y católico que se me asignó y de algún modo obligó. Luego me fui apartando de la iglesia, de todas las confesiones, buscando otras razones más universales, generales y menos condicionantes. Es un misterio, lógicamente, porque no podemos definir qué es Dios y qué no lo es, puesto que es cierto que puede ser y estar en todas las cosas creadas, sean al azar o por luz divina. Ahora, a la setentena, me considero más agnóstico que creyente, pero con ese fluir de la energía universal que nos trae y nos lleva...
    Un fuerte abrazo, apreciado amigo.
    Gracias por dejarnos esta soberbia rreflexióntan magníficamente elaborada, Angelo.
    Un inmenso abrazo, sea en Dios, sea en el amor, esa otra forma de presentarse la divinidad, como lo hace en la amistad y solidaridad con los seres discriminados que padecen injusticias o están enfermos.
    Un fuerte abrazo, ya con los calores del verano..

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    1. Teo, hay algo que siempre me llama la atención en historias como la tuya. Muchas veces, cuando una persona compara la fe de su infancia con la de su edad adulta, el cambio suele venir explicado por experiencias, personas que conoció, circunstancias de la vida, decepciones, lecturas o etapas concretas. Sin embargo, pocas veces se habla de haber dedicado el mismo esfuerzo a conocer a Dios desde una mente adulta que el que se dedicó a conocer tantas otras cosas de la vida. A veces me da la impresión de que seguimos juzgando la fe con el traje de la primera comunión, y claro, ese traje ya no sirve. En mi caso ocurrió justo lo contrario. El Dios en el que creo hoy se parece muy poco al que imaginaba de niño. Creo en un Dios de misericordia, de comprensión, que se implica en mi vida, que respeta incluso a quien lo rechaza y que es mucho más grande que muchas de las imágenes que se tienen de Él. Por eso, cuando escucho a algunas personas explicar el Dios en el que no creen, muchas veces descubro que tampoco se parece al Dios en el que yo creo. Un fuerte abrazo, amigo, he buscado la sombrita para enviártelo.

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    2. Gracias, amigo Angelo. Yo hubiera muerto por ese Dios de la infancia, me hubiera ido a las misiones enfebrecido... Luego, tuvo muchísima importancia en mi vida. No decepciona Dios; lo hacen los hombres que lo explican, que lo enseñan y manipulan, que te lo quieren meter a machamartillo siendo los primeros en incumplir lo que predican. Dios luego se convierte, en mi caso, ante la ignorancia, pues es sentimiento, en algo abstracto más que alguien que no vemos, pero sentimos actuar, ese que nos convierte en seres sensibles, atentos al prójimo, a la salvación de lo creado, a la aceptación de la muerte y, ojalá, de nuestras almas. Nada que ver con las organizaciones (siempre con intereses) que se crean para dirigirnos más que orientarnos. Leí mucho a Krishnamurti, por ahí mis sentimientos al respecto para que te hagas una idea más clara.
      Otro abrazo y muy buen miércoles.
      Soy Teo Revilla Bravo, veo que estoy como anónimo.

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    3. Gracias de nuevo Teo. No decepciona Dios, lo hacen quienes manipulan su imagen. Pero precisamente por eso me llama la atención que, cuando esto ocurre, casi siempre tendemos a buscar la espiritualidad fuera. Nos fascina Krishnamurti, pero a veces olvidamos que dentro de nuestra propia casa tenemos a colosos de la interiorización que se quedan acumulando polvo en las bibliotecas.
      Pienso en Santa Teresa de Jesús, en el abismo de San Juan de la Cruz o en San Juan de Ávila (y a nivel internacional en figuras como Santa Teresa de Lisieux o Santa Edith Stein). Todos ellos desnudaron su alma ante Dios y pasaron por esas mismas sequedades, dudas y búsquedas que tú mencionas, descubriendo que al final el misterio se vive en el silencio más puro.
      Esa obsesión de los hombres por imponer a Dios 'a machamartillo' de la que hablas es el gran error. Uno de los mejores teólogos de los últimos tiempos, Benedicto XVI, expresó un pensamiento riquísimo en un famoso discurso ante creyentes y no creyentes: «No actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios (...) Quien quiera llevar a otro a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, no de la violencia ni de la amenaza». La verdadera fe es fruto del alma libre, no de la imposición.
      En fin, amigo Teo, ¡pobre de mí intentar convencer a nadie en las líneas de un comentario de blog, cuando el misterio de Dios es tan inmenso que no cabe ni en el mismo universo! Gracias por tan interesante conversación. Un fuerte abrazo.

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    4. Quizás todo sea mucho más sencillo, apreciado amigo. Gracias a ti y a tu nobleza. Un fuerte abrazo.

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    5. Ha sido un intercambio de ideas muy enriquecedor, Teo. Creo que muchas veces somos nosotros quienes complicamos las cosas. Yo sigo convencido de que Dios nos supera por completo y que nunca podremos abarcarlo con nuestra inteligencia.

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  16. No apuesto, ni Pascal pretendía convencer a ateos militantes, sino a personas que reconocían que no podían demostrar ni refutar la existencia de Dios y debían decidir cómo vivir ante esa duda. No tengo certezas pero tampoco dudas.

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    1. Creo que has resumido muy bien una parte importante de la intención de Pascal. A veces se olvida que estaba reflexionando sobre cómo vivir ante una cuestión que consideraba abierta, más que intentando demostrar nada. Un abrazo.

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  17. Siento tristeza, mucha tristeza, cuando alguien de mi entorno afirma que es ateo o agnóstico; creo que sufren una gran pérdida. Besos

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    1. Entiendo lo que quieres decir, Inma. Yo también agradezco profundamente la fe que tengo y me costaría imaginar mi vida sin ella. Aun así, cada persona vive su propia búsqueda y toma sus propias decisiones, muchas veces después de recorrer caminos que los demás apenas conocemos. Besos.

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    1. You just have to know how to see it and enjoy it, dear Linda. Thank you once again for your faithful presence in this home, which is also yours. Hugs.

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  19. La que no lo sabe todo soy yo y, sin embargo, me hallo siempre metida en cábalas, queriendo despellejar todos los misterios y obtener así las respuestas que me urgen.

    La vida está llena de situaciones complejas y sinsentidos que dejan en el aire muchas preguntas y ninguna respuesta que pueda proporcionar cierta lógica a lo que ocurre, aunque sea una lógica que no te guste. O ni siquiera sea lógica. En ocasiones, vivir es como transitar por un laberinto de espejos en el que no sabes qué es realmente lo auténtico y qué simplemente es un reflejo de esa verdad que buscamos.

    En estas esquinitas de la vida es donde se pierden muchos. Un Dios Todopoderoso que nos ama más que a nadie no encaja con las dificultades, los fracasos o el mal que nos ronda. ¿Acaso no tiene poder para acabar con “los malos”? ¿No será que, en realidad, Dios no existe? La desesperanza y la duda les gana la partida.
    Nos movemos entre el evitar que caigan en la increencia imponiendo nuestras respuestas o, simplemente, resoplar, refunfuñamos y miramos para otro lado.

    Pero es que Dios a veces es mudo, a veces lleva ropa de camuflaje y se confunde entre las cosas del mundo. ¿Qué hacer? ¿Qué esperar? ¿Cómo responder a la duda? Entonces recuerdo la escena de Jesús y Pedro en la que Jesús le pregunta repetidamente si le quiere. Pedro, triste, confuso, rendido, le responde: «Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te quiero». A lo que Jesús le responde: «Apacienta mis ovejas».

    Es la respuesta. Entre tanta duda y tanto lío que nos montamos, Jesús responde recordándonos lo importante: no mirarnos a nosotros, nuestro ombligo y nuestras incógnitas. Sal de ahí, alza la mirada, busca al prójimo y apacienta. Lo demás, como dice también el Evangelio, nos vendrá por añadidura.
    Un abrazo con Dios, Él sólo basta.

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    1. Toñi, creo que una de las cosas que más me cuesta es comprender a quienes se alejan o dejan de creer. He conocido personas que han cargado con dolores, pérdidas o preguntas muy difíciles y no siempre han encontrado las respuestas que buscaban. Por eso entiendo que no todos recorramos el mismo camino. En mi caso, cuanto más pasan los años, menos respuestas tengo para muchas cosas y, sin embargo, más confianza tengo en Dios. Parece una contradicción, pero es exactamente lo que me ocurre. Me ha encantado toda tu reflexión .Un abrazo grande.

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  20. La libertad de credo consiste precisamente en eso, libertad individual. Resulta llamativo que cuando aprietan los calcetines y por alguna razón que desconozco a veces, solo a veces algunas personas acuden en sus pensamientos a la divinidad pidiendo ser escuchados aunque se digan ateos.
    Siempre un gusto leerte, Angelo. Un abrazo.

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    1. Es verdad que el sufrimiento suele sacar a la superficie preguntas que, mientras todo va bien, muchos prefieren dejar aparcadas. La respuesta que cada uno da a esas preguntas puede ser muy distinta, pero pocas cosas nos enfrentan tanto a nosotros mismos como esos momentos. Un abrazo.

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