Te metes en la cama reventado. Has cumplido con el día. Has hablado, has trabajado, has contestado mensajes. No pides nada especial. Solo dormir. Cerrar los ojos y desaparecer. Y justo cuando todo está en silencio, tu cabeza decide empezar la asamblea.
Primero: la puerta. Sabes que está cerrada. La has cerrado tú. Pero ya estás imaginando que hiciste el gesto en automático y no giraste bien la llave. Te levantas otra vez. Compruebas. Cierras. Vuelves. Con esa sensación absurda de "ahora sí". Y sabes que en cinco minutos volverás a dudar.
Segundo: ese correo que enviaste por la tarde. Era correcto. Normal. Pero ahora, en la oscuridad, te suena frío. Encuentras un tono que no estaba. Imaginas al otro leyéndolo mal. Y ya estás corrigiendo algo que nadie ha señalado.
Tercero: esa llamada que no devolviste. La viste entrar. La dejaste para después. Han pasado días. Ahora tu cabeza ha decidido que el silencio ya ha hecho su trabajo. Que el otro ha entendido desinterés. Todo por no devolver una llamada.
Cuarto: planificación nocturna. En la cama te vuelves estratega. Mañana te levantas temprano, haces ejercicio, organizas papeles, respondes todo, ordenas la vida entera. A las dos de la mañana todo parece posible.
Quinto: el ruido mínimo. Un crujido que siempre ha estado ahí. El mismo de todas las noches. Pero ahora suena distinto. Más cerca. Más raro. Sabes que no es nada. Y aun así escuchas mejor.
Sexto: cuentas mentales. Empiezas con una cifra pequeña y acabas proyectando meses que todavía no existen. Sumando, restando, anticipando problemas que ahora mismo solo viven en tu cabeza.
Séptimo: culpa difusa. No recuerdas nada concreto. Ningún gesto claro. Pero te preguntas si hoy fuiste áspero con alguien. Si dijiste algo de más. No hay prueba. Solo la sospecha.
Octavo: el chequeo corporal. Te notas algo en el cuello. Luego en el hombro. Luego en un lunar que lleva contigo media vida. Y decides que justo ahora es buen momento para analizarlo.
Noveno: conversaciones imaginarias. Respondes mejor que en la realidad. Argumentas perfecto. Sales victorioso. Lástima que todo sea dentro de tu cabeza y con público invisible.
Décimo: el momento en que dices "ya está, ahora duermo". Te acomodas. Respiras. Y justo entonces aparece una idea mínima. Una tontería. Pero lo bastante insistente para que el sueño, que ya venía de camino, se quede esperando en la puerta.
Y mientras tanto aplicas la respiración del vídeo de YouTube, ese método del ejército que en teoría funciona siempre y en la práctica solo funciona a los soldados, la relajación guiada y esa playlist de Spotify con ruidos blancos, lluvia, olas, bosque nocturno y hasta un tren lejano que no sabes ni de dónde sale. Todo muy profesional. Todo muy zen.
Pero al final, al menos en mi caso, el sueño llega cuando el cerebro ya está tan cansado de dar vueltas que se rinde por agotamiento puro. No por disciplina. No por método. Por cansancio.
La asamblea se levanta sin conclusiones. Mañana habrá otra.
¿Cuál es el pensamiento que siempre aparece cuando apagas la luz? Ese que no falla. Si te apetece, cuéntalo. Aquí estamos entre insomnes.
Si después de la asamblea nocturna no hay manera de dormir, siempre queda el método tradicional. Una buena nana, cerrar los ojos… y que el cerebro firme la paz por agotamiento.
Ha ha ha the constantly worrying mind of a responsible person. Don't you sometimes with that you did not have a conscience?
ResponderEliminarI can happily say that I work so much (translating books from nine AM to seven or eight PM, plus all the daily chores in the house and kitchen) that I am never sleepless, I fall asleep the moment my head hits the pillow, no time for thinking and probably for the best.
I can have busy mind in the bed only if I travelled somewhere by work that day and my head is filled with impressions.
Dezmond, I have to admit I’m a little enviously impressed. Falling asleep the moment your head hits the pillow must be one of life’s greatest luxuries. I still can’t manage it myself. I’ve never really liked going to bed just to sleep; I’m much more of a night person.
EliminarTranslating books from nine in the morning until eight in the evening… that’s a clear conscience truly well earned. Thank you for stopping by with that contagious optimism. I’m really glad I’ve discovered you.
A warm hug.
Well, if you are a man of night, then you need to use the night to burn some midnight oil and put your creative juices to work when the darkness comes.
EliminarI am a morning person, that is when I am the most creative, and I usually have all the house chores done by 9am LOL Including having all my meals for the day cooked and prepared in the morning.
You can also tire yourself out physically during the day (maybe an evening training or a long evening walk) if you still have the strength so that you can sleep better at night. You can also find interesting techniques on how to fall asleep over at YouTube.
The whole house done and the meals prepared before 9… we definitely have something in common, because I also get up early to go for a walk, and I love cleaning and cooking. But going to bed early is a different story. At home, the one who teaches me a thing or two is my son, the youngest well, “youngest” at 26, let’s say the one who’s still single he’s very disciplined, and he’s the one who keeps me in line when it comes to sleep.
EliminarAngelo, qué bien retratas esa asamblea nocturna que todos conocemos y que nadie convoca. Esas dudas absurdas, los repasos mentales, las cuentas que se disparan solas, los chequeos del cuerpo, las conversaciones imaginarias… todo ese desfile que aparece justo cuando uno solo quiere dormir. Lo cuentas con una mezcla perfecta de ironía y ternura, como si pusieras luz en un rincón donde todos hemos estado alguna vez.
ResponderEliminarMe ha gustado especialmente esa idea de que el sueño no llega por método ni disciplina, sino por puro agotamiento del cerebro después de dar mil vueltas. Es exactamente así: la asamblea se disuelve sin conclusiones y uno amanece como si nada hubiera pasado, sabiendo que por la noche volverá a reunirse.
Gracias por poner palabras a lo que tantos vivimos en silencio.
Un fuerte abrazo, Angelo.
Querido Enrique , me alegra que hayas pillado la ironía porque sin ella el texto se hubiera vuelto demasiado quejica.
EliminarY sí, tienes razón: no hay método que valga. El cerebro se disuelve solo cuando se cansa de sí mismo. Eso es lo único que funciona.
Un fuerte abrazo.
Lo malo es cuando la asamblea empieza a las cinco de la mañana. Un beso
ResponderEliminarUyyyy vaya horas y cualquiera se duerme ya ¿no?... pues ánimo Susana. Gracias por pasarte y te deseo que no haya asambleas nocturnas. Un beso
EliminarAngel .esa soy yo totalmente .
ResponderEliminarYo siempre digo que me acuesto a pensar no a dormir
Jaja, me parto contigo Paqui, pero si los pensamientos traen soluciones sigue acostándote para pensar, en caso contrario prueba a contarle tus problemas a la almohada, que escucha mucho y no da consejos. Muchas gracias por dejar tu comentario. Un fuerte abrazo.
EliminarMesmo quando nos recolhemos estamos permanecemos alerta com tudo quanto nos pode preocupar.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Juvenal, é exatamente assim. O corpo deita-se mas a mente continua de guarda, como se tivesse medo de perder alguma coisa. Obrigado por esse abraço de amizade, que retribuo com muito gosto.
EliminarDuermo mal y poco.
ResponderEliminarPero me duermo enseguida... hay noches que no leo ni una página del libro.
El problema viene luego... que me despierto muy pronto.
Intento ir a dormir más tarde pero me caigo de sueño... y si consigo una hora más me sigo despertando pronto o sea que peor aún.
Cuando me despierto pienso de todo, hasta escribo poemas mentales.
Lo que sí he aprendido con el tiempo es que he de solucionar todos los problemas antes de irme a dormir, si no lo hago mal asunto, todavía duermo peor.
Saludos.
Querido Xavi, lo de los poemas mentales …Con lo que cuesta dormirse y encima el cerebro se pone creativo. Y resolver los problemas antes de acostarte es de los mejores consejos que se puede recibir, mira que lo intento pero en mi caso no hay forma. Como he dicho anteriormente , soy de vida nocturna y ya no me voy a la cama muy conforme. Ahora ya veo donde nacen tus poemas diarios, esos que tanto disfruto. Un fuerte abrazo
EliminarAngelo, esa metáfora de "la asamblea nocturna" es un logro a tu favor...Es importante reirse de uno mismo, porque el sentido del humor relativiza las preocupaciones...Realmente eres perfeccionista en tu exposición, lo haces detalladamente punto por punto...La mente es difícil de controlar, tiene su parte negativa, que no descansamos bien, pero por otro lado nos mantiene alerta y dispuestos a superarnos siempre en nuestra vida diaria...A veces, cuando el estómago está molesto repercute directamente en la mente, porque van unidos...Y más si cambiamos las horas de ir a la cama, el cuerpo lo nota y nos pasa factura.
ResponderEliminarMi abrazo y felicitación por tus temas cercanos e interesantes. Feliz mes de mayo.
¡Qué razón tienes, Mª Jesús! Al final el humor es el único flotador que nos queda cuando la cabeza se pone intensa. Lo malo es que mi mente se toma tan en serio eso de 'mantenerse alerta' que se piensa que soy un vigilante nocturno en vez de alguien que solo quiere pegar el ojo. Gracias por tus amables palabras sobre los temas. Un abrazo
EliminarYo me despierto a las dos de la mañana. Voy al baño y vuelvo. Ahora me duermo. No. Entonces me inspiro en algo que escribiré para el taller de literatura, busco en la mesa de luz papel lapicera, anoto varias frases, a veces completo a veces no. Por la mañana iré a la computadora. Malo si tengo algo pendiente de resolución, a veces encuentro solución, otras no. Bueno, mi testimonio queda escrito. En el final de video ella ríe, un abrazo Angelo!
ResponderEliminarQué bueno, María Cristina. Al final el taller de literatura te va a tener que dar un plus por nocturnidad, ¡porque esas frases que se escriben a las dos de la mañana tienen un peligro...! Luego las lees por la mañana y, o eres un genio, o no entiendes ni tu propia letra. Un abrazo
EliminarMuy bueno tu post Angel y muy real.
ResponderEliminarYo me acuesto, a veces, con un sueño que me vence y cuando llego a la cama, como por arte de magia, doy vueltas y vueltas y no consigo coger el sueño, me voy poniendo nerviosa cuando veo que pasa el tiempo, a veces horas, sin dormirme, ufff.
Lo que nunca hago es levantarme porque entonces me despejo más y ya paso la noche en vela. Así que cuando duermo del tirón me levanto nueva y me dan ganas hasta de celebrarlo. Esa “asamblea” de la que hablas es real como la vida misma jajaja
Un abrazo Angel. Feliz finde.
¡Qué me vas a contar, Paula! Esa magia es para echarle de comer aparte: estás que te caes por los suelos en el sofá y es tocar la sábana y ¡pum!, ojos como platos.
EliminarY mira que me da rabia acabar los días así de reventado, que a estas edades ya ni sabes por qué estás tan molido, si por el trabajo o por existir simplemente. Pero es que me niego a irme pronto a dormir, me da una pereza horrible. Lo peor es que luego llega un festivo y, en vez de aprovechar para quedarte pegado a la cama hasta que te hartes, ahí está el cerebro dándote el toque a la hora de siempre. No tiene ni un detalle con nosotros, de verdad.
¡Vaya club de insomnes nos hemos juntado aquí, no nos salvamos ni uno! Un abrazo fuerte y a ver si este finde la asamblea se pilla unos días libres. Otro abrazo para ti
Yo tengo una amiga a la que le ocurre por la mañana, cuando se despierta, aunque sea muy temprano, tiene que levantarse, es incapaz de volver a dormirse, la cabeza le empieza a ir por su cuenta hacia derroteros que le impiden retornar al sueño y ha de ponerse en marcha para no pensar, muchas veces, en tonterías.
ResponderEliminar¡Qué bueno, Trecce! Justo le estaba contestando a Paula y apareces tú, así que ni pintado.
EliminarA mi mujer le pasa exactamente eso: es abrir el ojo y ya no tiene sentido quedarse en la cama. Yo creo que lo hace por supervivencia, porque como te quedes ahí quieto dándole vueltas a los pensamientos y las tonterías se vuelven mundos y acabas peor. Al final, cada uno busca su truco para que la cabeza no le gane la partida tan temprano.
Hola Angelo, esas asambleas nocturnas son temibles. Por más cansancio que uno tenga los pensamientos se empujan uno con otro por hacerse presente. Ahí confluyen los pendientes, los errores cometidos durante el día, los planes a futuro y todo lo modificable de nuestro día que creemos esta vez si lo lograremos resolver. Y al día siguiente, a empezar de nuevo!
ResponderEliminarAbrazos
Hola soñadora. Gracias de nuevo por tu presencia y comentario fiel. Por algo Santa Teresa le llamaba la loca de la casa, no para nunca. Hablo por mí, la edad, el tiempo, la madurez, los achaques la van frando bastante y si te propones adquirir hábitos que te van enseñando, esas noches locas acaban cerrándote los ojos y descansar. Mucho ánimo y un fuerte abrazo
EliminarYo, esta noche, he revivido el cerco de Bilbao por los carlistas... Un par de balas me han pasando muy cerca del oido izquierdo. Ha sido tremendo. Pero la cabalgada con la banda de Billy El Niño, de la semana pasada, fue mucho peor. Pat Garret estaba siempre al acecho, el muy puñetero...
ResponderEliminarUn abrazo, amigo
Madre mia Ildefonso , y eso que ahora se va al cine por 2 euros, pero tu oferta es mucho mejor, menudo repertorio, un día nos deleitas con esas imagénes tuyas de tus aventuras nocturnas. Un abrazo
Eliminar
ResponderEliminarAngelo, sorprendiendo maravillosamente con tu manera de observar y contar la vida. Uno, que padece de insomnio, ha probado todas las maneras de ver que el sueño se acerque y me deje grogui de repente. Y sí: al final es el cansancio y agotamiento quien decide cuándo dejar tranquilo al cerebro, aunque sea un poco, dando por finalizada la "asamblea" durmiéndote, algo que tan bien has sabido exponernos punto por punto.
Gracias por esta pequeña o gran idea.
Te va un abrazo.
Un fuerte abrazo, Angelo.
Un abrazo fuerte, Teo. Se agradece mucho que me lo digas, porque reconforta saber que al otro lado hay alguien que entiende perfectamente ese silencio de la madrugada. Al final, lo que compartimos es esa rendición ante el sueño; dejar que la cabeza se calle cuando ella quiera y no cuando nosotros se lo pedimos.
EliminarMe alegra que te haya servido para ver la asamblea desde otro ángulo. Al menos, ya que no dormimos, que nos sirva para sentirnos un poco más acompañados en el desvelo.
Quien más, quien menos, tiene el mismo problema; todos, de alguna manera, después de sufrir este insomnio, empiezan a buscar en internet que se puede hacer. Alguna vez, escuché que un amigo sintió que una voz le decía "no pienses" o en argentino, "dejá de pensar". Como hacemos para poner la mente en blanco? Yo tengo el sueño liviano y escucho a la 5 de la mañana como canta el zorzal (maravilloso) en los árboles de la casa de enfrente y entonces digo: "fuiste caramelo" y si encima los achaques de tu cuerpillo te persiguen, tenés que levantarte y empezar la rutina de todos los días. Podríamos profundizar en la filosofía del insomnio, quizás y concluir que para algo están los quitapenas, 0,5 no más. Un abrazo mi viejo, buen fin de semana
ResponderEliminarClaudio, eso de no poder poner la mente en blanco es lo más desesperante del mundo, porque cuanto más lo intentas más se activa la maquinaria. Lo de quitapenas no lo había oído nunca y me ha robado el corazón, voy a adoptarlo desde ya. Porque a veces a mí tampoco me queda más remedio que llamar a la farmacia de guardia del cerebro. Un abrazo y buen finde.
EliminarEspera, te ha faltado un detalle muy importante en las noches de verano. "Logras al fin ir cayendo en lo que parece que será un sueño magnífico y aparece el mosquito, con su altavoz en tu oreja".
ResponderEliminarAbrazos.
Ahahá, conmigo has topado querida Sara. Tengo la suerte de que no gusto a los mosquitos, soy el único de mi familia que se libra, a los demás les pasan mi parte. Algún despistado que lo intenta y lo consigue, pero vaya contadas veces. De lo que no me libro es de su zumbido saboteador justo cuando ya casi lo había conseguido. Lo del mosquito se merece otro post entero. Un beso.
Eliminarjajajajajajajajajajajaja
Eliminarjajajajajajaja
EliminarDesde que estaba en la
ResponderEliminarcuna, hasta hoy, soy de
coger el sueño tarde, y
al acostarme, lo de
siempre, acordarme de
cosas del día, o de
conversaciones que
en realidad no he tenido,
quisiera controlar todo
esto, y resulta, que soy
yo,el controlado, buen
finde, un saludo.
Buena reflexión Orlando, y es verdad en el fondo somo los que estamos controlados. Gracias ppor tu visita. Abrazo
EliminarSobre todo cuando nos acostamos con muchas cosas en la cabeza suele ocurrirnos lo que describes. Y si al día siguiente tenemos pendiente algún asunto importante, podemos estar en vela casi toda la noche.
ResponderEliminarSaludos.
Con lo bien que se dormía cuando no teníamos esas preocupaciones de adulto por eso digo yo que de pequeño se estaba muy bien. Gracias Matias por tu presencia . Un abrazo
EliminarYo soy una dormilona, las noches en que me siento inquieta suelo levantarme y darme una ducha ,luego me vuelvo a dormir. Muy entretenidos tus diez puntos. Besos.
ResponderEliminarGracias Inma, si me pego yo una ducha al despertarme, entonces ya ... me voy de fiesta. Besos y felicidades por lograr dormirte
EliminarAngelo, afortunadamente heredé una virtud de mi abuela paterna, que a su vez se la transmitió a mi padre, que es poner la cabeza en la almohada y quedarme literalmente como un tronco hasta que suena el despertador.
ResponderEliminarNo lo dudo, cuando uno tiene paz y las cosas claras la almohada lo acoge con gusto. Abrazo
Eliminar