El día sigue. La ceniza se queda

Qué es el Miércoles de Ceniza y para qué sirve
Hombre joven apoyado junto a la ventana de un transporte público en actitud reflexiva

Un poco de ceniza en la frente basta para recordarte que no eres eterno, aunque el día parezca uno más.

La Cuaresma vuelve. Otra vez. Llega mientras seguimos con la agenda llena y la cabeza en mil sitios. El miércoles algunos nos acercaremos a recibir la ceniza y otros seguirán como si nada. Nadie pasa lista. El tráfico seguirá igual, el pan creo que aún no habrá subido de precio y el grupo de WhatsApp seguirá enviando memes. Y, sin embargo, la Iglesia marca el inicio no con discursos, sino con un gesto. Con un símbolo sencillo que quiere recordarnos algo esencial. No es una imagen poética. Es polvo real. Restos de unas palmas que hace un año agitábamos con entusiasmo. Lo que fue celebración termina reducido a nada, y esa transformación sencilla ya contiene más verdad de la que parece.

No hace falta investigar demasiado para saber cuánto tarda un cuerpo en dejar de ser lo que era. La respuesta es incómoda por lo directa. El proceso empieza en cuestión de horas. En pocos días ya hay cambios visibles. Y en un tiempo sorprendentemente corto, comparado con lo que creemos que dura todo, aquello que parecía firme pierde su forma. Si alguien quiere comprobarlo y sorprenderse de verdad por la velocidad de vértigo, basta con buscar información sobre ello. No hace falta recrearse. Basta con saberlo.Pasa rápido. Más de lo que estamos dispuestos a asumir.

Y mientras tanto nosotros nos enfadamos porque alguien no nos respondió un mensaje. Discutimos media tarde por una opinión política que dentro de seis meses habrá cambiado. Nos obsesionamos con tener la última palabra en una conversación que nadie recordará el año que viene. Es curioso lo intensos que nos ponemos por cosas tan frágiles.

Y eso, llevado al día a día, cambia bastante. Cambia cómo reaccionas cuando alguien te interrumpe. Cambia cómo respondes cuando te llevan la contraria. Cambia cuánto tiempo dedicas a lo que solo alimenta el ego. Porque cuando sabes que todo es limitado, perder una tarde entera por orgullo empieza a parecer un mal negocio.

Hay escenas muy nuestras. El que se molesta tres días porque no lo saludaron. El que revisa quién vio su historia y quién no. El que necesita ganar cada discusión como si le fuera la vida en ello. Y luego llega una noticia inesperada, una enfermedad cercana, un accidente de alguien conocido, y de repente todo se recoloca. Lo que parecía enorme se vuelve pequeño en cuestión de horas.

También solemos reducir la Cuaresma, esos cuarenta días que preparan la Pascua, a pequeños gestos simbólicos. Dejar el chocolate. Reducir el café. Hacer un propósito que sabemos que olvidaremos en abril. Y mientras tanto seguimos igual de impacientes, igual de duros con quien nos incomoda, igual de centrados en nosotros mismos. A veces cambiamos la dieta, pero no el carácter.

No se trata de ponerse trascendente ni de caminar cuarenta días con cara seria. Se trata de algo bastante práctico: si sabes que tu tiempo es finito, úsalo mejor. Llama hoy. Perdona hoy. Escucha hoy. No porque suene bien decirlo, sino porque puede que mañana ya no tengas esa oportunidad.

Dentro de dos días algunos llevarán una marca en la frente durante unas horas. Otros seguirán como cualquier miércoles. El mundo no se va a detener por eso. Pero la pregunta queda ahí, aunque nadie la verbalice: ¿estoy viviendo como si el tiempo importara de verdad?

Vivimos con la sensación de que lo importante siempre puede esperar. Que esa conversación incómoda puede dejarse para más adelante. Que ya habrá ocasión de ordenar prioridades cuando todo esté más tranquilo. El problema es que casi nunca está más tranquilo. Siempre hay algo urgente, algo que absorbe, algo que distrae.

Y al final uno puede pasarse años funcionando en automático. Cumpliendo, produciendo, resolviendo. Sin detenerse a pensar si lo que llena las horas merece realmente tanto espacio. No hace falta dramatizarlo. Basta con observar cualquier semana normal: cuánto tiempo dedicamos a lo que no aporta nada duradero y cuánto a lo que sí.

El miércoles llegará y, para algunos, será un gesto más en el calendario. Para otros, el inicio de un camino. La diferencia no estará en la frente. Estará en si algo por dentro se recoloca o no.

La Cuaresma no me cambia de un día para otro. No me vuelve más paciente ni más profundo por arte de magia. Muchas veces vivimos estos tiempos casi por inercia, porque toca y siempre ha sido así. Yo no quiero que este año sea solo otro más. Yo quiero que a mí me sirva para algo más sencillo: frenar un poco y preguntarme si estoy viviendo como quiero o solo reaccionando a todo lo que me cae encima. Para revisar dónde estoy perdiendo el tiempo y dónde estoy perdiendo algo más importante que el tiempo. Para ajustar pequeñas cosas que, si no las miro ahora, sé que no miraré en mayo.

Así que dentro de dos días comenzará de nuevo ese recorrido. Algunos lo harán de manera visible, otros de forma silenciosa. Pero la invitación es la misma: caminar hacia una vida más verdadera. No perfecta. No impecable. Más real.

Y quizá, cuando llegue la Pascua, podamos mirar atrás y descubrir que no solo pasó el calendario. Que algo en nosotros también se movió.

Aquí estoy, Señor — una invitación a parar y escuchar.

🌿 Si esta reflexión te ayudó, compártela con alguien que lo necesite.
💬 Me encantará leer tu sentir en los comentarios, siempre enriquecen este espacio.

Comentarios

  1. A algunos eso de la cuaresma nos da lo mismo.
    Sin embargo, no nos da lo mismo la vida, no nos da lo mismo la muerte; pero las distintas celebraciones religiosas es otra cuestión.
    Allá cada uno con sus creencias. Somos muy libres de creer esto o lo otro.
    Con todos mis respetos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cayetano, gracias por tu comentario.
      Que a ti la Cuaresma te dé lo mismo es una postura legítima. Pero eso no convierte en irrelevante lo que para otros sí es importante.
      Este blog nunca ha sido neutro en los temas de fondo. Quienes lo visitan desde hace años saben que mis textos más reflexivos nacen de una vida de fe católica que intento vivir con coherencia. Y durante este tiempo escribiré sobre ello con naturalidad.
      Para muchos, y para una gran mayoría de quienes entran aquí habitualmente, la Cuaresma no es una simple “celebración religiosa”. Es una manera concreta de revisar cómo vivimos, cómo usamos el tiempo y cómo ordenamos prioridades.
      Decir que “da lo mismo” está en tu derecho. Igual que está en el mío señalar que, para muchos, no es un trámite simbólico, sino una llamada seria a ordenar la vida. Y esa revisión no pierde valor por tener raíz cristiana.
      La libertad es real. Y el respeto también. En ambas direcciones.

      Eliminar
  2. Sirve para hacerse
    una idea, de que la
    pesadez de los
    carnavales ,va
    quedando atrás,
    aunque yo no crea
    en dioses de ninguna
    clase, 🤝 .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Orlando, gracias por tu comentario.
      Es verdad que cada uno puede encontrarle una utilidad distinta a este tiempo. Tú lo ves como el final de algo que se te hace pesado. Otros lo vivimos de otra manera.
      Más allá de creer o no creer, hay algo en lo que sí podemos coincidir: a veces conviene bajar el ruido, frenar un poco y tomar perspectiva. Algunos lo hacemos con un sentido espiritual claro. Otros simplemente como una pausa necesaria.

      Eliminar
  3. Con el ritmo acelerado del día a día, no es difícil percibir cuánto malestar interior nos acompaña muchas veces. Vivimos con prisa, con ruido y con pocas pausas, y eso va dejando una huella silenciosa en nuestra manera de estar en el mundo.

    Reflexionando con un amigo, me di cuenta de hasta qué punto vivimos con frecuencia sin herramientas para entender lo que nos pasa por dentro, especialmente en el plano espiritual. La falta de escucha, de cultura y de memoria —personal y colectiva— nos va desconectando de nuestra propia historia, y cuando perdemos de vista de dónde venimos, se nos vuelve más difícil comprender quiénes somos.

    Desde ahí empiezo a entender muchas reacciones cotidianas que nos habitan: enfados, frustraciones, la sensación de que todo nos afecta demasiado o de que no acabamos de encajar. No hablo de sufrimientos profundos que requieren acompañamiento profesional, sino de ese malestar difuso y persistente que nace de vivir sin detenernos a mirarnos.

    Con el tiempo he ido descubriendo que no hay descanso mayor que sentirse comprendida, escuchada y acompañada. La cultura, la historia y la fe cristiana nos recuerdan que no estamos solos, que lo que vivimos —en pasado, presente y futuro— ya ha sido atravesado por otros y ha quedado recogido en relatos, testimonios y parábolas que nos ayudan a poner palabras a lo que sentimos.

    En mi propio camino, una de las herramientas que más luz me ha regalado para vivir con mayor conciencia es el Examen ignaciano. Agradecer, pedir luz, repasar la propia vida, pedir perdón y perdonarse, y mirar con esperanza hacia el mañana no solucionan automáticamente los problemas, pero sí abren un espacio interior de profundidad, madurez espiritual y presencia.

    Hacerse consciente no significa negar lo difícil ni mirar la vida con ingenuidad. Significa aprender a reconocer los dones que nos sostienen incluso en medio de lo frágil: un rato de buena compañía, una conversación sincera, una mirada, un abrazo, una rutina que ordena el día o la oportunidad que Dios nos regala cada día de colaborar, con lo que somos, en hacer del mundo un lugar un poco más humano.
    Gracias Ángel, la ceniza nos deja un polvo necesario para comprender y ser auténticos.
    Te comprendo y sé que comenzará un tiempo lleno de silencio, pocos lo comprenderán.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Toñi, gracias de verdad por lo que has escrito.
      Tu reflexión me ha venido en el momento exacto. Hay comentarios que acompañan el post. El tuyo siempre lo ensancha. Me ha obligado a parar y releer despacio, porque dices cosas muy reales.
      Me alegra cuando alguien entra de forma más profunda en el texto y saca sus conclusiones, donde las cosas se mezclan con la vida real. Has puesto sobre la mesa algo muy necesario: la falta de pausa, de escucha y de profundidad que muchas veces arrastramos sin darnos cuenta.
      Gracias por entrar siempre así, con el deseo de aportar con fondo y dejando, como sueles hacer, un mensaje claro de esperanza. Te lo agradezco muño. Un abrazo

      Eliminar
  4. Es muy bella la ceremonia y salir con la frente marcada a la calle... "Algo pasa más importante que todas estas corridas", le decimos a la calle...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Juan Ignacio, gracias por tu comentario.
      A los que nos acercamos a recibir la ceniza, y remarco el nos, porque no es algo que se imponga ni que sea para todos, sino para quien quiere participar en esa simbología, nos ayuda sencillamente a colocar las cosas en su sitio. No cambia nada en apariencia, todo sigue igual, pero sí cambia la manera en que miramos lo que tenemos delante. Es un gesto pequeño, visible y muy concreto que nos recuerda que no todo pesa lo mismo, aunque durante el día lo parezca. Los símbolos sirven para eso: para ayudarnos a entender por dentro lo que por fuera se nos escapa. Y también para pararse, aunque sea un día al año, a pensar cómo acabaremos, qué dejamos atrás y cuánto nos aferramos a cosas que no nos podremos llevar. Un saludo

      Eliminar
  5. Caminar hacia una vida mejor.
    Creo que ese debería ser un propósito universal.
    Pero me temo que nos atascamos, al menos a mí me pasa, en muchas etapas de ese camino: cansancio, agravios, malentendidos, resquemores... envidia... bueno, los siete pecados capitales y puede que algunos más.
    Me gustaría mejorar mi vida pero no sé está a mi alcance ya, seguramente algo podría mejorar y a veces lo consigo pero lo cierto es que me he instalado en una rutina de confort o comodona y eso es muy difícil de cambiar.
    Además el tema de las relaciones personales no es mi fuerte, no, no lo es.... me cansa la gente, mucho... y ojo, doy de salida que todos son mejores que yo, no quiero criticarlos, pero me cansan y me aburren, y por ello tiendo a la soledad constantemente, para mí no es un problema, ya me he habituado a ella... y vaya, no he descubierto nada nuevo, ya lo dice el refrán "más vale solo que mal acompañado".
    Me he ido del tema central... ni me acordaba de lo del miércoles de ceniza, y estudié en un colegio religioso... no sé como definirme, agnóstico es lo más cómodo pero tampoco lo soy, no sé, ateo seguro que no... y católico tampoco... pero, pero, pero, perooo y mil veces pero cuando he tenido que recurrir a lo intangible por un problema grave de pronóstico malísimo o similar siempre acabo rezando... o sea, un batiburrillo que no hay por donde entenderme.
    En fin, que te vaya bien en ese nuevo recorrido y que todo mejore en tu vida.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Toro Salvaje, gracias por escribirlo así, sin maquillaje.
      Te digo algo sincero: en muchos de los sentimientos que describes podría haberme reconocido yo mismo. Ese cansancio, esa sensación de atasco, esa mezcla de dudas, rutina y contradicción… no me suenan ajenas.
      Y hay algo en lo que cuentas que me parece especialmente honesto: reconocer que en los momentos graves acabas recurriendo a lo intangible. Eso no se dice para quedar bien. Eso se dice cuando uno está siendo sincero consigo mismo.
      No es fácil convivir con todo eso y seguir adelante. Y menos aún contarlo así, sin adornos. A veces uno no necesita tenerlo todo resuelto, solo reconocer lo que realmente le pasa por dentro.
      Gracias por abrir esa parte tuya aquí. De verdad.

      Eliminar
  6. Although I don't celebrate Lent just like I don't celebrate some other events, I think anything that helps us to become a better person is good. But I think it should be a daily thing, not necessarily only a yearly thing.
    Being kind, considerate towards others, loving and not hating, etc., in my view, are things that I try to do on a daily basis.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Linda, thank you very much for your comment.
      I agree that trying to be a better person should be something daily. Lent does not replace that. For me, it invites me to check whether I am really living it every day or if I have simply drifted into routine.
      Thank you for sharing your perspective with respect.

      Eliminar
  7. Un richiamo lucido e necessario a vivere con più consapevolezza, ricordandoci che il tempo è fragile e va speso in ciò che conta davvero.
    Un caro saluto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Silvia, grazie di cuore per il tuo commento.
      Mi fa piacere che il testo ti abbia toccato in questo modo. A volte basta fermarsi un momento per rendersi conto che i giorni non sono infiniti e che non tutto merita la nostra energia.
      Grazie per lasciare sempre un segno così delicato e pieno di speranza con le tue parole. Un abbraccio.

      Eliminar
  8. Tengo que reconocer que con los años, es decir bastantes años vividos y puedo afirmar que a Dios Gracias, porque posiblemente deberia haber dejado de existir en este mundo finto y terrenal, con casi tres años, que el miercoles de ceniza era para mi un rito, y nada mas. Me explico no me replanteaba nada su significado, en una palabra....pasaba.
    Hoy sin embargo reflexiono y meditando sobre las dos maneras, que cuando se te impone la ceniza pronuncia, el que pone con ceniza haciendo la señal de la cruz sobre tu frente o tu cabeza, ..."Polvo eres y en polvo te has de convertir" ..o bien.."Conviertete y cree en el Evangelio", no se si Cayetano sabria esto, pero es curioso que la primera no hace falta ser creyente, para afirmar que es una verdad absoluta. Pero, quizas en la segunda, si que es una verdadera opcion de libertad, que tu si puedes elegir y me gusta mas esta opcion, que me hace tomar mas conciencia de replantearme mi vida, porque la primera, aunque te pueda hacer reflexionar, no te indica de que forma lo puedes hacer.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Javier, querido amigo, gracias por tu comentario.
      Lo que señalas de las dos fórmulas es muy interesante. Una nos coloca frente a una realidad que nadie puede esquivar. La otra nos sitúa ante una decisión. Y ahí está la diferencia.A mí también me remueve más la segunda. No se queda en recordar en qué acabamos, sino que te pide que tomes postura ahora, hoy.

      Eliminar
  9. Vale a pena refletir sobre a realidade da vida, que é passageora e se desfaz num sopro.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Juvenal, muchas gracias por tu comentario y bienvenido al blog.
      Me alegra que tu primera intervención haya sido precisamente con esa mirada sobre lo frágil que es todo. Gracias por pasarte, por leer y por dejar tu saludo. Aquí tienes tu casa.

      Eliminar
  10. Llevo muchos años que no asisto regularmente a los actos religiosos, solo asisto por asuntos familiares. la vida y los años me fueron alejando.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Matías, gracias por tu sinceridad.
      La vida nos va desplazando casi sin ruido. Cambian los ritmos, las prioridades, las personas que nos rodean… y cuando miras atrás ya no estás exactamente donde empezaste.
      También he visto, empezando por mí, que esos alejamientos no siempre son definitivos. A veces se acortan con el tiempo, casi sin forzarlos. Algo vuelve a despertar cuando uno menos lo espera.
      Por eso creo que lo importante es no cerrarse. Dejar una puerta entreabierta a las transformaciones que van llegando solas. Cada uno tiene su proceso y su momento. Un saludo.

      Eliminar
  11. Para mi es importante, y respeto a los que valiéndose de una celebración religiosa y los días de asueto, lo celebren en la playa. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ester, gracias por tu comentario.
      Cada cual se acerca a estos días desde donde está. Algunos desde la fe, otros desde el descanso, otros desde la indiferencia. Lo importante es que cada uno sea coherente con lo que cree y con lo que hace, y que, si en algún momento algo le remueve por dentro, no lo ignore.
      Un abrazo.

      Eliminar
  12. Estudié nueve años en un colegio religioso —Hermanos maristas de Zaragoza— del que no saqué demasiados ejemplos válidos para una vida espiritual. Sadismo, malos tratos, humillaciones, frustración de los hermanos ante una vida mutilada. No fueron los mejores transmisores para un cristianismo sano. Lo intenté por otros medios y otras vivencias religiosas cristianas, pero a mis veinte años tomé la decisión de apartar la idea de Dios de mi vida porque solo promovía la culpa y el castigo. Me desembaracé de Dios y viví mucho más tranquilo. Sin embargo, quedó un movimiento subterráneo de espiritualidad que bullía en mí y que intento alimentar por medio de otras tradiciones filosóficas o espirituales. El cristianismo y sus ritos me resultan ajenos y desagradables. No soy un lienzo en blanco. Yo viví intensamente eso y me torturaba. Así que lo dejé de lado. Entiendo que otras personas buscáis y tenéis otros parámetros que los míos. Pienso que son mejores unos sentimientos religiosos que el vacío y la falta de sentido. Los musulmanes tienen mucha ventaja sobre nosotros por su fe, que los hace más resistentes ante la vida. Los adolescentes españoles no creen en nada. Los profesores hemos fracasado totalmente a la hora de transmitir unos vectores morales —ni siquiera se acepta esa palabra— y solo queda la desolación del absurdo en nuestras vidas. Así que bienvenida sea la fe de los que compartís la celebración del Miércoles de Ceniza, que no hace mal a nadie y reflexiona sobre nuestra transitoriedad y lo efímero de la existencia. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joselu, gracias por compartir algo tan personal.
      Lo que cuentas duele solo de leerlo. Cuando quienes deberían haber sido referencia se convierten en motivo de herida, es normal que uno se aparte. Hay experiencias que no se pueden maquillar ni relativizar.
      A veces el problema no es la fe en sí, sino personas que no supieron ser luz y acabaron proyectando oscuridad. Eso deja marca. Pero también creo algo: la oscuridad no tendría nombre si no existiera la luz en algún lugar. Precisamente porque hay sombra sabemos que la claridad es posible.
      Te hablo también desde mi experiencia, y desde la de muchísima gente. He tenido la gran suerte de conocer personas muy distintas a las que, lamentablemente, te dañaron. Personas coherentes y generosas, que se entregan al servicio de los demás muchas veces desde el silencio, desde la invisibilidad, sin aplausos. Claro que existen personas así sin fe, y eso es admirable. Pero también es cierto que, en muchos casos, esa entrega nace de una fe vivida de verdad, no proclamada a gritos, sino traducida en servicio concreto.
      Eso también forma parte de la historia, aunque esta sociedad tienda a fijarse más en los árboles caídos que en los que siguen en pie, en lo que falla más que en lo que sostiene.
      Ojalá, más allá de etiquetas y de ritos que ahora te resultan ajenos, esa luz te llegue por caminos que no te hagan daño. Gracias por compartirlo enriqueciendo el tema. Soy consciente de que no es fácil abrir así el corazón. Un abrazo

      Eliminar
  13. Tu reflexión, Ángelo, llega con esa mezcla tan tuya de claridad y hondura. Me ha gustado cómo conviertes un gesto tan sencillo como la ceniza en una invitación a mirar la vida con más verdad, sin dramatismos pero sin evasiones. Lo cuentas desde la fe, sí, pero también desde algo muy humano: la necesidad de frenar, de recolocar prioridades y de no perder el tiempo en lo que se deshace tan rápido como el polvo que mencionas. Hay frases que golpean por lo cotidianas (esas discusiones absurdas, ese orgullo que roba horas), y que, leídas así, obligan a detenerse un momento.
    Gracias por escribir con esta honestidad que no impone, pero sí despierta. Tu texto deja un eco que acompaña más allá de la lectura.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enrique, gracias por tu comentario.
      Me alegra que hayas captado la intención. No buscaba nada especial con mi post, solo poner sobre la mesa algo que a mí me toca de verdad, como siempre intento, las reflexiones nacen de mí mismo para mí en la mayoría de ocasiones. No me interesa escribir para quedar bien, sino para que algo que a mi me ha removido o ayudado pueda servirle a otros, consciente de que imposible agradar a todos. Si alguien se beneficia, pues fantástico y si no pues siempre va bien conocer otros puntos de vista. Que después cada uno haga con eso lo que quiera.Un saludo

      Eliminar
  14. Querido Angel: gracias de verdad por invitarnos a reflexionar qué significa el tiempo que comenzaremos en breve, viene estupendamente para recolocar tantos gestos, acciones, palabras, relaciones… que muchas veces necesitamos meditar sobre si todo ello nos está encaminando correctamente por la senda deseada, nuestro seguimiento a Jesucristo y su Iglesia.
    Maravilloso este tiempo de Cuaresma que la Iglesia nos propone para parar, ofrecer, desprendernos de ataduras y reconducir nuestra vida, poniendo la mirada en el cielo donde está y estará, por la misericordia De Dios, nuestra morada eterna.

    Un abrazo Angel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Paula, querida, gracias.
      Sabes que tus palabras siempre me llegan de una manera especial. No solo por lo que dices, sino porque sé desde dónde lo dices.
      Me gusta cómo vives este tiempo, con esa mezcla de profundidad y sencillez. No como algo externo, sino como algo que realmente quieres que te cambie por dentro. Esa actitud tuya siempre me anima también a no conformarme.
      Y además, tú misma has visto, como yo, a personas que estaban muy lejos de la fe y que han terminado dando pasos que nadie esperaba. Hemos presenciado cambios reales, procesos lentos, búsquedas sinceras que han acabado encontrando sentido. Eso no es teoría, lo hemos vivido.
      Ojalá sepamos aprovechar estos días como bien dices, sin quedarnos en la superficie, mirando más alto y caminando con confianza.
      Gracias por estar siempre ahí, tan fiel y tan de verdad. Un abrazo enorme.

      Eliminar
  15. Tu reflexión, Angelo, me parece digna de ser publicada en todos los diarios del mundo. Respetar opiniones y creencias nos engrandecen. Necesariamente no hay que concordar en todo, pero el mensaje en su conjunto es certero y valido para estos tiempos. Mi opinión. Abrazos Angelo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gil, leer lo que has escrito me deja con una mezcla de pudor y gratitud. Lo de “publicada en todos los diarios del mundo” me queda muy grande, y que siga así ,pero te aseguro que lo recibo como un regalo. De verdad. Lo que señalas: no hace falta estar de acuerdo en todo para respetarnos. Eso, que parece tan básico, hoy casi suena revolucionario. Y sin embargo es tan sencillo… y tan necesario. Gracias por tus palabras, tu visita y tu comentario. Un abrazo

      Eliminar
  16. Hola Angelo, me gusta la reflexión que hoy compartes. Pienso que siempre es bueno detenernos a mirarnos en el día a día, prioridades, actitudes, reacciones, y pensar en que es lo verdaderamente importante hoy. Y cerrar ese hoy con paz en el corazón. No es fácil, no se logra siempre, pero intentarlo vale la pena.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soñadora, que forma tan bonita de decirlo.
      Detenernos en el día a día, mirar prioridades, actitudes y reacciones… es justo el ejercicio que muchos intentamos hacer también. No siempre sale,y no siempre se logra. Pero intentarlo ya es un paso. A veces lo olvidamos con facilidad. Gracias una vez más por tu aportación. Un abrazo grande.

      Eliminar

Publicar un comentario


✨ Este espacio está abierto a tu opinión, reflexión o incluso a ese desacuerdo que quieras compartir, siempre con respeto, sentido común y, si se puede, con un toque de buen humor 😉. Aquí no se trata de imponer razones, sino de abrir preguntas, favorecer encuentros y, con suerte, provocar alguna sonrisa compartida. La crítica es bienvenida cuando viene acompañada de cortesía, porque un comentario puede ser también reflejo de lo mejor que llevamos dentro. Gracias por estar aquí y enriquecer este lugar con tu voz.