Cuando lo fácil se nos hace cuesta arriba
No es pereza. Es que ahora mismo no es el momento… otra vez.
Ha empezado la Cuaresma y, entre propósitos, reflexiones y ganas sinceras de cambiar algo, hay un terreno mucho más cotidiano que casi nunca miramos: el de esas perezillas traicioneras que se cuelan en el día a día y que, sin saber muy bien cómo, suelen ganarnos por goleada.
No hablamos de grandes sacrificios ni de retos heroicos, sino de gestos mínimos, al alcance de cualquiera, que de repente pesan como si fueran una hazaña épica.
Con una buena dosis de humor, la idea es mirarlas de frente, reírnos un poco de ellas y ver si somos capaces de ganar alguna ronda. Comparto las que a mí más me cuestan.
Colocar los cojines después de usarlos.
No es pereza. Es que todavía no hemos asumido que ya no los estamos usando… por quinta vez hoy.
Doblar la manta del sofá al levantarte.
La manta no se va a ir sola, pero seguimos confiando en que recapacite.
Tirar el cartón vacío de la leche al contenedor.
Se queda en la nevera como diciendo: “no tengo nada, pero tampoco soy basura todavía”.
Llenar el depósito de agua de la cafetera para el siguiente café.
Un gesto precioso… siempre que el siguiente café no sea para ti.
Cambiar el rollo del papel higiénico cuando ya solo queda el cartón.
Todos creemos que el siguiente lo hará alguien que no existe.
Colocar la bolsa nueva de basura después de sacarla.
Cambiarla parece opcional… hasta que tiras algo y descubres que no lo era.
Vaciar el lavavajillas cuando lleva limpio desde hace horas.
Abrirlo, mirarlo y cerrarlo varias veces cuenta como vaciarlo.
Guardar los zapatos con los cordones atados, tal cual me los quito.
El problema no está en ese momento. Está en el yo del futuro, que tendrá que arreglarlo.
Recoger la mesa después de comer cuando solo son “cuatro cosas”.
Las mismas cuatro cosas que siguen ahí cuando vuelves a pasar.
Bajar a por el pan aunque la panadería esté a solo un minuto.
Un minuto real que el cerebro traduce automáticamente como “ahora no”.
Confiesa alguna más. Seguro que tienes una.
Me encantará leer tu sentir; siempre enriquecen este espacio.
Hola Angelo...me he reido porque casi todos los tengo yo que reponer!!!!!!!! las madres ya sabes, y decir a diestra y siniestra que lo hagan...ahora con muuucha paciencia. Espero tener en cuenta esa paciencia y con sentido del humor hacerlos comprender. un abrazo
ResponderEliminarsoy alegria de Dios
También me has sacado una sonrisa imaginándote en modo supervisora si algún día descubres el truco para que cambien el rollo antes de que llegue al cartón puro, lo patentamos y nos retiramos. Un abrazo
EliminarNo quiero parecer mejor que
ResponderEliminarnadie, que no lo soy, pero soy
de los cumplen con ese orden,
aunque los cajones de los muebles
de mi habitacion ,sean un caos total,
eso si, en ese caos, se donde tengo
cada cosa, y como alguien ponga
orden en el cajon, es como al que
le quitan la brujula , y no sabe ni
donde esta, ni adonde debe llegar,
saludo.
Buenos días Orlando.Lo tuyo es maravilloso. Orden impecable de puertas para fuera y territorio comanche cuando abres el cajón. Conozco a alguno muy cercano que sigue tu estrategia. Un saludo
EliminarQue triste todos los supuestos los cumplo, todo recogido y ordenado, mi pereza va hacia, mañana la llamo, mañana pido hora en la pelu, mañana salgo a correr...
ResponderEliminarBuenos días Ester. Lo peligroso del mañana es que nunca protesta. Se deja cargar con todo y encima parece buena persona. Hasta que un día te mira y te dice: seguimos igual.Un abrazo
EliminarYo soy la que repongo constantemente y ordeno lo de tu lista!! Me saca de quicio que se usen las cosas y no se dejen como estaban...eso sí, el lavaplatos en mi casa es cosa de hombres! ..Mis perezas también son el posponer llamar o escribir a la gente, salir a hacer ejercicio, mañana empiezo la dieta....y hacer repostería: me sale bien pero no me van las manos a ello...
ResponderEliminarBuenos días Marta .Te altera que las cosas no vuelvan a su sitio… pero el lavavajillas lo has delegado con una autoridad envidiable. Esa gestión sí que la has resuelto bien. Y lo del “mañana empiezo” es un clásico que nos persigue a todos. Un abrazo y gracias por compartirlo
EliminarPensé que tú esposa había venido a reclamar cuando leí en el comentario anterior: "yo.soy la que repongo constantemente y ordeno lo de tu lista" y dije chau acá se armó la de San Quintín...
ResponderEliminarRellenar jarra o botellas de agua fría en la heladera o refrigerador como dicen Uds.: "todavía tiene" + "si le echo más va a calentar a la que hay"...
Buenos días, Juan Ignacio.
EliminarJajaja… no ibas tan desencaminado. Reclamación exprés sí hubo, pero esa escena se queda en privado. Y aclaro: Marta fue correcta; la que levantó la ceja fue otra.
Gracias por añadir otra excusa a la lista. Esto se está animando cosa seria.
Un abrazo.
Qué bueno Angel! Me has sacado una sonrisa, ciertamente todo lo que apuntas da muchas veces perecilla, sobre todo porque parece que los ojos solo los tenemos nosotros…
ResponderEliminarPero he de reconocer que en mi caso de las cosas q más pereza me dan es el teléfono (para mí el whatsapp ha sido el invento del siglo), ordenar mi cuarto de costura y labores cuando tengo algún trabajo entre manos… planchar (acumulo hasta que me avisa la montaña: “Hola?”) y cocinar, ni me gusta, ni la disfruto aunq reconozco q no se me da mal.
Un abrazo!!
Buenos días Paula . Lo tuyo es estrategia de supervivencia. Hay tareas que te ven llegar y se hacen las invisibles. Y tú también. En tu casa debe de haber objetos que ya te conocen: “tranquila, ya vendrá cuando le dé la gana”. Y ahí seguís, conviviendo. Bueno mientras que siga funcionando... más o menos. Gracias por sumarte al club de los que van tirando con dignidad.
EliminarUn abrazo.
Bajar la tapa del inodoro.
ResponderEliminarBuenos días, Cayetano.
EliminarHas elegido dinamita y la has tirado al centro del salón. Ese tema no es una pereza, es un campo de minas. A más de una le va a subir la tensión solo con leerte.Gracias por decirlo sin rodeos. A más de una ya se le habrá activado la alarma. Al menos en mi casa.
Un abrazo.
Ángelo, qué bien retratas esas pequeñas batallas domésticas que todos perdemos más veces de las que confesamos. Lo cuentas con humor, pero detrás late algo muy cierto: lo fácil no siempre es ligero, y a veces cuesta más que cualquier propósito solemne.
ResponderEliminarMe he reído reconociendo más de un gesto de tu lista, y también esa tendencia universal a dejar para “luego” lo que solo pide un minuto. Quizá por eso tus palabras funcionan: nos invitan a mirarnos sin culpa y a reírnos un poco de nuestras propias manías.
Gracias por poner luz en lo cotidiano y recordarnos que, si lo tomamos con humor, hasta las cuestas arriba se hacen más llevaderas.
Gracias Enrique, creo que algunas ya para nosotros se quedarán crónicas y sin remedio de cura, pero bueno al menos en casa han servido para tener una divertida disputa sobre quien hace quien. De todas formas no vamos a rendirnos, y más con ese espíritu de lucha y optimismo que a ti te caracteriza. Que tengas un feliz fin de semana. Un abrazo
EliminarMe temo que mi mujer ha hecho en mí un trabajo de orfebre: me ha domesticado las perezas una por una, hasta convertirme en un ciudadano ejemplar. Ni siquiera me permito trasgredir la norma de bajar la tapa del váter —hazaña que, confieso, requirió años de entrenamiento y una paciencia mutua digna de las grandes epopeyas domésticas.
ResponderEliminarDiligente hasta el exceso, soy víctima de una suerte de circuito interior que, una vez abierto, no me concede descanso hasta quedar debidamente cerrado. De modo que mi pecado no es la pereza, sino su reverso: la manía devota por el deber cumplido. Lo confieso sin penitencia, aunque con cierta ternura hacia mi neurosis bien domesticada.
Un abrazo.
Buenos días, Joselu.
EliminarAntes de nada, decirte que me gusta cómo escribes, eso ya lo sabes. Pero lo que más me llama la atención de ti es que, en 17 años de blog, no he visto a un bloguero tan diligente.
En tu blog atiendes a todos los comentaristas con una dedicación admirable y, cuando visitas otros espacios, entre ellos el mío, sea cual sea el tema, lo tratas con tiempo, extensión ,respeto y elegancia. Eso hoy no es tan frecuente, y por eso lo valoro de verdad. Gracias por esas aportaciones a todos mis escritos
Un abrazo.
Pagar el peaje al que va detrás, aunque no lo conozcamos
ResponderEliminarPaz
Isaac
Hola, Isaac.Bienvenido.
EliminarHas subido el nivel de golpe. Nosotros aquí hablando de la tapa y tú hablando de gestos mayores.Me gusta la idea. Gracias por estrenarte por aquí con algo así.
Un saludo
Pues yo, tipo raro, no suelo actuar así... Si dejo las cosas pendientes como que se me produce una urticaria por el cuerpo. Creo que llego, incluso, a ser agobiante, y empiezo a recoger los platos de la mesa antes de que todos hayan terminado de comer... Ayyyyyyyy, creo que "habemos" gente para todos los gustos...
ResponderEliminarUn saludo, amigo
Lo tuyo es enfoque automático. Ya te imagino haciendo tus magníficas fotografías, hasta que disparas... Lo de empezar a recoger antes de que el último termine tiene su punto de suspense… más de uno habrá acelerado por pura supervivencia. Cuidado con eso que yo recogiendo el plato a un amigo de mi hijo me llamó la atención diciendo que es que comía despacio y que no había terminado
EliminarPero oye, gracias a gente como tú el mundo no se queda permanentemente en modo “mañana lo hago” .Otro abrazo para ti
La verdad es que no tengo muchas "perezas"... soy un obseso del orden y la limpieza y no soporto ver algo fuera de lugar o desordenado.
ResponderEliminarNo soy ninguna joya, todo lo contrario, pero en este aspecto soy así.
Si te fijas cada día publico un poema, a la misma hora, luego comento... luego otras cosas antes de salir de casa y si no lo hago así me sentiría mal... un cabeza cuadrada o un maniático de la disciplina personal.
Saludos.
Pues ya somos dos, me identifico plenamente con la misma disciplina, eso no quita que la pereza me ronde , otra cosa es que le haga caso o no. Gracias por tus poemas diarios que siempre son originales y una gozada. Un abrazo
EliminarI love to clean and organize so normally I don't have any difficulties with keeping on top of things. Since I struggle with depression, there may be a day once in a while where things don't get done as well.
ResponderEliminarThank you so much for sharing this. ❤️
Linda, thank you from the bottom of my heart for sharing something so personal.
EliminarI really appreciate what you said because it shows something very real: it’s not about being perfect, but about moving forward even on the grayer days. There are seasons when we simply do what we can. And that is already a lot.
Thank you for your sincerity and for being here. A big hug.
Yo soy en extremo ordenada y limpia y, lo que no me gusta hacer, lo hago de inmediato, para no traer sobre la espalda ese pendiente, como por ejemplo, lavar los trastos.
ResponderEliminarMe dicen: te encanta lavar los trastos. No, porque no me gusta los lavo de inmediato, jajaja.
Un abrazo.
Genial Sara, esa es una buena estrategia que siempre funciona, el problema está cuando no nos decidimos a cumplirla al instante, entonces es cuando empieza el show... Gracias . Un abrazo
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