⚠️ Antes de empezar — Llevo varios días dándole vueltas a si debía compartir esto o no. Hoy he decidido que sí. Esta película no es fácil. A partir de la mitad hay escenas de una crudeza extrema que pueden herir sensibilidades. Lo que me ha decidido a publicarlo es precisamente eso: Loung Ung escribió su historia para que el mundo conociera su realidad. Hoy, en pleno 2026, nos hemos acostumbrado a apartar la mirada de lo que duele. Pero ignorar la oscuridad no hace que desaparezca. Y a veces hay historias que merecen que les hagamos un hueco, aunque cueste. Esta es una de ellas.
Apareció el título en la pantalla mientras buscaba algo que ver en Netflix y la reconocí al momento. Hacía años que no pensaba en ella, pero fue ver el nombre y recordar perfectamente lo que sentí la primera vez. La volví a poner.
La historia es real: Se lo llevaron: Recuerdos de una niña de Camboya cuenta cómo Loung Ung tenía cinco años cuando los Jemeres Rojos tomaron Camboya en 1975. No puedo evitar pensar en mi nieta mayor, que tiene exactamente esa edad ahora mismo. La misma edad. Y cuando intento imaginar siquiera una fracción de lo que vivió esa niña, no logro ni terminar el pensamiento.
De la noche a la mañana su familia, como tantas otras, lo perdió todo: la casa, el nombre y la vida que conocían. Lo que viene después es un camino largo y muy duro, contado desde los ojos de esa niña, sin adornos ni tonterías cinematográficas. Es una narración seca, directa y sin filtros que no intenta caerte bien ni suavizar lo que pasó.
Lo que más me llegó, tanto la primera vez como ahora, no son las escenas más crudas, aunque las hay y te dejan el cuerpo cortado. Es ver a un padre y a una madre intentando proteger a sus hijos cuando ya no tienen absolutamente nada. Es ver cómo una familia se aferra a seguir siendo familia cuando todo alrededor empuja para que se deshaga. Eso no tiene época ni geografía. No te hace falta saber nada de la historia de Camboya ni de política para entender el nudo que se te pone en el estómago. Es algo humano y punto. Entiendes el miedo de esos padres porque es un miedo primario, el de ver que no puedes garantizarle a tu hijo ni el siguiente plato de comida ni el siguiente minuto de vida.
Mientras la veía no podía evitar pensar en que esta historia se repite ahora mismo. No hay que irse a los libros de historia. El mundo no se queda sin guerras, y en todas ellas hay niños que pierden la infancia de golpe, que aprenden antes de tiempo lo que es el miedo y que tienen que entender cosas que ningún adulto sabría explicarles. Y lo hacen solos, procesando en silencio lo que les cae encima. Y no solo en las guerras. Hay ideologías, en cualquier rincón del mundo, que se empeñan en robarle la infancia a los más pequeños de formas distintas pero con el mismo resultado: niños que crecen demasiado deprisa y sin haberlo elegido. Quizá por eso películas como esta incomodan tanto ahora. Nos hemos acostumbrado a apartar la mirada de lo que duele, como si mirar hacia otro lado fuera una forma legítima de que las cosas no existan.
El ritmo de la película es pausado y no tiene intención de ir deprisa. Pero lo que más me sorprendió fue la niña protagonista. La película entera está construida sobre sus miradas y sus silencios. No es un recurso puntual, es su lenguaje. Hay momentos en que no dice nada, solo mira, y en esa mirada está todo lo que la película quiere contarte. Es una niña de cinco años y te lo transmite sin abrir la boca.
Mucha gente verá el tráiler y pasará de largo porque no es una película para un sábado sin ganas de pensar. Pero si la encuentras y decides verla, prepárate para el final. No te digo nada más que esto: es de esos finales que no te esperas y que te dejan sin palabras. Cuando terminó me quedé un rato quieto, con las lágrimas ahí, sin ganas de levantarme del sofá. Y entonces llegó algo que no esperaba: la vergüenza. Esa vergüenza silenciosa de pensar en las cosas que me habían preocupado esa misma mañana. Las prisas, el mal humor, algo que no salió como quería. Todo eso seguía ahí, igual que antes, pero de repente ocupaba un espacio ridículamente pequeño. Y me pregunté, como te pregunto ahora a ti: ¿cuánto de lo que llamamos problemas resistiría la comparación con lo que viste en esta pantalla? ¿Cuántas veces al día nos quejamos de cosas que, vistas desde ahí, no son nada? No digo que nuestro día a día no importe. Digo que a veces hace falta que algo te sacuda para recordar el privilegio enorme, inmerecido y frágil que es vivir donde vivimos.
Aquí puedes ver el tráiler de Se lo llevaron: Recuerdos de una niña de Camboya.
The truth based films that choose the slow dynamics without embellishing the reality are usually the most haunting ones. When the emotions are given in their raw form. The message usually stays with us longer that way.
ResponderEliminarI have personally survived destruction of my country, poverty, hunger, international embargo, a couple of wars, NATO bombings which lasted for months day and night, ruined childhood, ruined youth, ruined college years, now we have mobsters in power who have completely erased judicial and constitutional system and all institutions... so I do feel with those who suffer around the world based on my own experience.
Dezmond, you have left me speechless and filled me with surprise, saddened by the world of suffering you have had to live through. Your reflection and testimony shared here are the best argument for our own reflection. I thank you for it, you have moved me deeply.
EliminarIt has been a pleasure to find you, or you to find me, in this space that brings people together. You are a great man, I sensed it from the very first moment.
Some time ago I said something to another person who also takes part in the comments: they say that hugs, to be real, to truly comfort, must last at least eight seconds to have their effect. So today I am sending you one of those, a full eight seconds. And I wish you that all the remaining days of your life be surrounded by love, warmth and understanding.
Thank you for the hug, dear Angelo, I am returning it to you as well. Just keep your fingers crossed that we will manage to throw down our dictator in the foreseeable future so that we can all start mending our lives and country before it gets too late. It's been hell under him, he has been sitting on our backs for 15 years now like Orban had been up in Hungury and he was his best friend LOL Dictators like to be friends with each other.
EliminarI was in the resistance during college days when we were taking down our previous dictator Milosevic as students, hope today's students will manage to throw down this new one as well. College days were crazy, on one hand you are leading the resistance fight against Milosevic, on the other hand you are running away from NATO bombs daily and not everyone managed to run away from them, sadly. And just when we thought that ended, we got ourselves a new dictator a decade later on.
Ya solo la información que nos ofreces me causa dolor y hace algún tiempo que evito alrededor de mí libros o películas que me hagan daño. La espantosa realidad está ahí y se cuela por todas las rendijas, basta ver un poco las noticias para sentirte sentado mirando Gaza, por ejemplo, en la más completa impotencia e inutilidad. En cualquier caso, los pequeños dolores de la vida diaria también son muy importantes. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarInma, te entiendo perfectamente, y no te voy a decir que estás equivocada. Cada uno sabe hasta dónde puede mirar sin romperse. No hay ninguna obligación de exponerse a lo que duele.
EliminarEsa sensación de impotencia, de saber que algo existe y no poder hacer nada, a veces es más difícil de sostener que el dolor mismo.
Los pequeños dolores del día a día importan, son los nuestros, los que vivimos en la piel. No hay que comparar ni restar. Solo a veces viene bien que algo nos recuerde la escala de las cosas, aunque sea un momento.
Un abrazo grande. 🤍
Ni los progres de este pais,
ResponderEliminarni nadie en general, habla de
esto, prefieren criticar a Israel,
que tampoco son los buenos
de ninguna pelicula, hiciste bien
en traerlo, como si aqui, hubieran
buenos y malos , dejemos eso
para la ficcion, buenas noches,
un saludo.
Orlando, lo importante es exactamente eso: que estas historias no se olviden, vengan de donde vengan. El sufrimiento de los más vulnerables no entiende de bandos ni de ideologías, y merece que se le haga sitio. Me alegra que el post te haya llegado. Un abrazo
EliminarNo puedo ver una película así. No podría dormir. Pero eso no significa que no lo tenga siempre en mi cabeza y en mis oraciones. Un beso
ResponderEliminarSusana, cada uno lleva estas cosas a su manera, y las oraciones también son una forma real de no apartar la mirada. Un beso grande. 🤍
EliminarNo la he visto, mi asignatura pendiente es el cine, puedo buscar el libro. Un abrazo
ResponderEliminarEster, te dejo su web (Aquí) .Un abrazo
EliminarYo tampoco la he visto, como dice Ester, no es mi tema favorito, quiero dormir como un koala.
ResponderEliminarFeliz viernes.
Un abrazo
Carmen, se entiende perfectamente, no siempre apetece cargar con según qué historias. En casa mi mujer e hijas tampoco han podido verla, especialmente con las niñas tan pequeñas. Hay momentos para todo, y elegir lo que uno necesita ver también es válido. Feliz viernes. Un abrazo. 🤍
EliminarLa.he visto..es dura y conmovedora como bien dices. Gracias Angel
ResponderEliminarGracias Xavi, recuerdo habértela pasado en su momento. Que voy a decirte a ti que también vives de cerca esos dramas parecidos donde los más pequeños los sufren. Un abrazo muy fuerte, sabes que siempre te acompaño con la oración.
EliminarLa vi anoche.Es un contraste brutal entre belleza, ternura y una realidad durísima que no cesa. Qué pronto olvidamos los conflictos, como si no supiéramos lo que conllevan: el dolor, el sufrimiento, y las víctimas que siempre son las más pequeñas, las más vulnerables.
ResponderEliminarEste es el gran drama de nuestra sociedad: no queremos ver el dolor ajeno. Como es el dolor de otros, no entra, no cala, no queremos que nos quite el sueño. Seguimos creyendo que es solo una película, un documental, y la pantalla actúa como un filtro enorme que nos protege de la realidad.
¿Cuántas veces nos ponemos de verdad en su lugar? Yo no lo logro. Nunca fue tan cierta aquella frase de que la realidad supera a la ficción, y esa realidad la tenemos frente a nosotros cada día, desde hace miles de años.
El mal existe. Y le dejamos actuar. Gracias por la recomendación. Me ha dejado tocado.
Gonzalo, me alegra que la vieras y que te haya llegado tan hondo. Eso de que la pantalla actúa como filtro es exactamente lo que más me inquieta, nos da la sensación de que estamos cerca pero en realidad nos protege de verdad sentirlo. Gracias a ti por tomarte el tiempo de contarlo. 🤍
EliminarQué historia más tremenda, dolorosa y cruel Angel, intentaré ver la peli, pero no te aseguro acabarla porque ya solo leyendo tu post y los comentarios de Dezmond de su experiencia de vida causa tanto dolor q es imposible pasar de puntillas y que no afloren las lágrimas. Durísimo, durísimo, durísimo…
ResponderEliminarGracias de verdad por traernos ese golpe de realidad que ayuda a, como bien dices, a valorar “el privilegio enorme, inmerecido y frágil que es vivir donde vivimos.”
Un abrazo Angel y otro fuerte a Dezmond.
Feliz finde.
Paula, llevas años aquí y cada vez que escribes se nota que lo haces desde el corazón, eso tiene un valor enorme. Que solo con leer el post y los comentarios ya se te salten las lágrimas dice mucho de quién eres. Si te animas a verla, bien, y si no puedes acabarla, también. No hace falta llegar al final para que te cambie algo por dentro. Lo de Dezmond es otra historia que te rompe por dentro, que él la comparta así, con esa generosidad, es un regalo para todos los que lo leemos. Gracias a ti por estar siempre, de verdad. Un abrazo muy fuerte. 🤍
EliminarThanks for the hug, dear Paula. Wishing both you and our dear Angelo a warm weekend.
EliminarNo he visto esta pelicula aun, pero en su dia vi "Los Gritos del Silencio" y tengo muy claro como seria esta pelicula. Lo comento, por si alguien quiere ampliar su conocimiento de esta barbarie humana, que se refleja en esta otra pelicula basada en una historia real. Lo que es inaceptable es que hoy en dia siga habiendo gente que sea seguidor del Comunismo o del Nacismo o de toda ideologia que no respete al que no piense como ellos, que en resumen es todo aquel, que en el fondo no conoce la Verdad Absoluta, basada en el AMOR de aquel que Murio por Toda la Humanidad, Crucificado, por darnos la Vida Eterna.
ResponderEliminarJavier, "Los Gritos del Silencio" es una referencia imprescindible, gracias por traerla. Lo que hace diferente a esta es que está contada completamente desde la mirada de la niña, y eso lo cambia todo. No hay distancia posible, te mete dentro de lo que siente y procesa una criatura de cinco años, y eso te llega a un lugar completamente distinto. Un abrazo. 🤍
EliminarNo la veré.
ResponderEliminarNo lo aguanto ya.
Como te dice el comentarista anterior yo también vi, creo que tres veces en total, esta película:
https://www.filmaffinity.com/es/film396406.html, y la última vez no pude acabarla.
Mi capacidad de aguantar el horror y las barbaridades de los humanos ha llegado a su fin, sencillamente no puedo con ello.
Ayer mismo dejé de ver esta película: https://www.filmaffinity.com/es/film532248.html, una película con muy buenas críticas pero ya no quiero más horror.
Saludos.
Ah, se me olvidaba. Me pasa lo mismo con algunos libros, por ejemplo con el de Anthony Beevor sobre la segunda guerra mundial... atrocidad, tras atrocidad... y cuando llegué a lo que hacían los japoneses con niñas coreanas allí lo dejé.
ResponderEliminarXavi, te entiendo perfectamente y respeto ese límite que has alcanzado, cada uno sabe hasta dónde puede llegar con según qué historias. Y no es solo el cine, lo que cuentas del libro de Beevor sobre la Segunda Guerra Mundial lo dice todo: hay momentos en que la acumulación de atrocidad tras atrocidad te supera, y dejar el libro o apagar la pantalla no es rendirse, es que hay cosas que el ser humano no está hecho para digerir en dosis ilimitadas. Eso habla bien de ti, no mal.
EliminarY perdona tú a mí por haber traído esto aquí. Me lo debatí muchos días antes de publicarlo, lo decía en la advertencia del inicio, precisamente porque sabía que había gente con esa sensibilidad tan comprensible. En casa las mujeres no se ven con fuerzas para verla. No me arrepiento, creo que vale la pena dedicar aunque sea un instante a reflexionar sobre estas realidades, y más aún cuando alguien como Dezmond, que lo ha vivido tan de cerca, está aquí contándolo. Pero sí siento que haya podido pesarte.
Haber dejado ese comentario ,también es una forma de no apartar la mirada. Un abrazo muy fuerte. 🤍
No puedo ver películas en las cuales los chicos sufren, me siento impotente por no poder llegar a ellos y salvarlos, tuvimos un filme en mi taller de cine también con esta temática, comencé a verla y no pude seguir, es muy doloroso ver eso y no poder hacer más nada que rezar, un abrazo Angelo!
ResponderEliminarMaría Cristina, un taller de cine, qué mundo tan rico el tuyo. Y mira, dejarla a medias no es rendirse, es que hay historias ante las que uno simplemente no tiene coraza. La oración también llega donde no llegan las manos. Un abrazo. 🤍
EliminarAngelo, valoro tu nivel de responsabilidad y humanidad al tener en cuenta el sufrimiento humano, cierto es que no debemos volver la cabeza e ignorarlo...La realidad está ahí y como seres humanos debemos valorarlo y ayudar en lo que podamos, aunque sólo sea con una oración al cielo...Nada es en vano y todo llega donde tiene que llegar cuando se pone el corazón en ello, si tenemos fe es así... Este tipo de películas son muy realistas y cuando somos sensibles y empáticos nos duelen profundamente y nos dejan huella, sin lugar a dudas...Me ha pasado con algunas películas, no sólo hacen daño al cuerpo y al alma, también dañan el cerebro, que se queda rumiando escenas y circunstancias, muy difícil de asimilar y ovidar...
ResponderEliminarHas sido humano y valiente al enfrentarte a esta película, Angelo...Te agradezco que lo compartas y nos hagas pensar a todos en esta realidad con buena voluntad por tu parte...
Te dejo mi abrazo entrañable y admirado, compañero de letras...Feliz finde.
Mª Jesús, lo de que el cerebro se queda rumiando escenas sin poder apagarlas es algo que no esperaba cuando decidí verla, y tampoco cuando decidí publicarlo. Y tienes razón en que la fe llega donde no llegamos nosotros, en eso también creo. Gracias por el abrazo y por acompañar siempre con tanta generosidad. Feliz finde. 🤍
EliminarÁngelo, este texto tuyo golpea porque no busca adornos: recuerda que Loung Ung tenía cinco años cuando los Jemeres Rojos tomaron Camboya y que todo lo que sigue está contado desde esa mirada seca y sin filtros Página actual. Lo más hondo no son las escenas duras, sino ver a unos padres intentando proteger a sus hijos cuando ya no tienen nada . Y también esa reflexión tuya sobre cómo la pantalla nos protege de sentir de verdad lo que vemos, aunque creamos estar cerca Página actual. Has escrito una pieza que no deja indiferente y que obliga a mirar donde cuesta.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Ángelo.
Muchas gracias, Enrique, una vez más por tus palabras. Y qué alegría verte de nuevo por aquí. Te admiro de verdad por cómo has afrontado todo lo de la intervención y por volver ya con ganas de entrar otra vez en esta pequeña comunidad bloguera. Te he tenido muy presente y he orado por ti tal como me pediste. Espero con ganas leerte de nuevo. Un fuerte abrazo.
EliminarAngelo, lamentablemente no está disponible para Argentina. Dude mucho en escribirte. Repase una y otra vez el comentario de Dezmond y volvieron todos los momentos que viví en la década del 70 con el último golpe militar en mi país con todo lo que significa en temas de violación de derechos humanos. Luego de la muerte de Juan Domingo Perón en 1974, el caos, guerra de guerrillas, terrorismo de estado, miles de desaparecidos.. los últimos meses de m carrera (me recibí en diciembre del 75) los viví aterrado, encerrarme en mi departamento (vivía solo, todos mis compañeros a fines de octubre ya terminaban el año de estudio) porque en aquella época al caer la noche las fuerzas armadas imponían operativos rastrillo y el que caía, caía y a otra cosa mariposa. Pánico, una sensación horrible. Con el tiempo, supe de compañeros de facultad, de compañeros de la secundaria que estaban desaparecidos. Cuando en Argentina se celebra el día de la memoria el 24 de marzo, los recuerdos vuelven y sabes que? con todos sus detalles. Aprendés a caminar, a sentarte en los trenes, en los colectivos, en que lugar, en que fila, si a la derecha o a la izquierda, si pasillo o ventanilla.., se encarnan tanto los movimientos que uno se convierte en un autómata. Una sociedad pauperizada y convulsionada como la nuestra (la argentina) te obliga a vivir así. Parece irreal, pero es así. Te mando un abrazo
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Claudio. Me ha sorprendido muchísimo tu comentario. Sinceramente, no imaginaba que hubieras vivido algo así y me ha dejado bastante impactado leerte. Gracias de corazón por haber querido compartir una parte tan dura y tan íntima de tu vida por aquí.
EliminarTambién me llamó mucho la atención el comentario de Dezmond y, entre unos y otros, este post me está dejando sensaciones muy distintas, algunas incluso difíciles de explicar. No esperaba sentirme tan interpelado leyendo ciertos comentarios y seguramente, si Dios quiere, en un futuro escriba sobre todo lo que me ha removido esta publicación a nivel humano.
Hoy me quedo especialmente con una palabra: miedo. Ese miedo de verdad que acaba reflejándose en los ojos. Y si en un adulto ya resulta estremecedor, intento imaginarlo en un niño y se me encoge el alma solo de pensarlo. Para mí hay pocas cosas más duras que el miedo en la mirada de un pequeño.
Mi gratitud de nuevo y un gran abrazo.
It is very sad, Claudio, that students are still beaten up and even killed today, after all our revolutions that we led as older generations, but it seems dictatorship is an occurrence that will always follow society throughout history. Our dictator is not just beating and arresting students currently, but also professors and doctors and lawyers, everyone, and we have no protection from the police who just stands and watched because the dictator as filled the police and army with his mobsters and ex convicts.
EliminarTremenda película sobre unos acontecimientos trágicos, dolorosos y vergonzosos.
ResponderEliminarGracias Trecce, tenía la convicción de que tú sí la habrías visto, también has tratado el tema en varios post tuyos con otras películas muy conmovedoras y duras. Ojalá algún día la humanidad aprenda aunque mientras dejemos al mal actuar... Un fuerte abrazo
EliminarQué gran facilidad para recrearnos con tus letras e interesarnos por un filme que creo no haber visto, Angelo. El tema, aterrador por lo que conlleva, nos hace ver la realidad humana en su peor versión: la falta de todo, el sufrimiento, la descarga de inhumanidad. Toda guerra es destructiva. Parece que la película late y explora por ese lado, refleja los efectos y las consecuencias. La narrativa que usas, el contexto donde la metes, nos permite hacernos una idea de que hay que verla, sentirla y sacar consecuencias. Muchísimas gracias.
ResponderEliminarY que pases un buen fin de semana, ojalá que pacífico en todo el mundo. Un fuerte abrazo.
Muchísimas gracias, Teo. Me gusta leerte porque tienes una manera muy serena de entrar en los temas y de mirar las cosas. Pues me gustaría que intentaras verla; como he dicho, está en Netflix. Hay sensibilidades que captan más allá de las palabras y de las imágenes, y que incluso en las tragedias más grandes saben encontrar algo de esperanza.
EliminarMe gusta eso de “sacar consecuencias”, porque al final creo que ahí está muchas veces lo importante. No quedarse solo mirando una historia desde fuera. Te aseguro que yo esta no he podido verla de esa forma, sino desde todo lo que iba despertándome por dentro. Y como he dicho anteriormente, encontrarme además con comentaristas que han pasado por ese tipo de miedo y maldad ha convertido esta entrada en una fuerte interpelación para mí.
Ojalá ese deseo de un fin de semana pacífico pudiera extenderse mucho más allá de nuestras casas, porque falta nos hace. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana para ti también.