Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

01/04/2026

Lo hemos convertido en costumbre

Jueves Santo: cuando la Eucaristía se vuelve costumbre
Hombre con la mirada baja en una iglesia, con una custodia iluminada al fondo que simboliza la presencia de la Eucaristía.

No es que no estemos, es que a veces estamos y no miramos. La luz está, pero no siempre la vemos.

La fila avanzaba despacio. Gente de todas las edades. Algunos con prisa, otros sin saber muy bien dónde mirar. Delante de mí, un hombre mayor se apoyaba en el banco, le costaba avanzar, casi arrastraba los pasos. Cuando le tocó, se inclinó lo justo, recibió la comunión y volvió a su sitio despacio, con dificultad. Me llamó la atención. No sé muy bien por qué. Quizá porque yo iba más pendiente de cuándo me tocaba que de lo que estaba pasando.

Hace poco, cuando fui a comulgar, me quedé con esa escena. Y hoy me ha vuelto a venir. Porque muchas veces hacemos todo bien por fuera, pero no termino de tener claro qué pasa por dentro. Entramos, nos sentamos, nos levantamos, comulgamos… y salimos. Todo correcto. Todo en orden. Pero luego sales a la calle con la sensación de que ya has cumplido hoy.

Lo que se celebra esta noche de Jueves Santo no es un gesto más ni un recuerdo bonito. Es aquella cena en la que Jesús parte el pan y lo entrega, sabiendo lo que viene después, y deja algo muy concreto en manos de los suyos. No es solo un rito ni una costumbre repetida con los años, es algo mucho más serio de lo que a veces vivimos. Todo eso ya lo conocemos. No hace falta volver a contarlo. Pero una cosa es saberlo y otra muy distinta pararse de verdad.

Porque al final todo esto no se queda en la iglesia. Se nota luego, en cómo estás con los tuyos, en cómo miras, en cómo tratas. Y ahí es donde ya no es tan fácil. Porque lo de esa noche no va de quedar bien ni de cumplir. Va de cambiar, de romper esquemas, de abandonar las medias tintas en el amor. Y precisamente ahí está también lo que muchas veces pasamos por alto, que no se nos deja solos ante eso, que la fuerza para vivirlo está en lo mismo que recibimos, en su cuerpo y su sangre, porque por nosotros solos ya sabemos hasta dónde llegamos.

Y claro, esto no todo el mundo lo entiende. Hay quien lo ve como algo absurdo, quien lo toma a broma, quien directamente no entra ahí y lo deja pasar. Y a veces no hace falta mirar fuera, porque esa misma distancia también aparece dentro, cuando uno repite los gestos pero por dentro ya no termina de creerse del todo lo que está haciendo.

Hace años conocí a alguien que estaba justo en el lado contrario, anticlerical de los de verdad, de los que no se callan y disfrutan señalando incoherencias. Un día, mientras esperaba en casa de alguien que estaba terminando de preparar unas cosas, vio una Biblia sobre una mesa, la abrió sin buscar nada en concreto y leyó una frase que le dejó clavado: Quien no come mi carne y bebe mi sangre no tendrá vida eterna.

Me lo contó tiempo después. Decía que no sabía explicar por qué, pero aquello se le quedó clavado. No fue una lectura bonita ni reconfortante, fue como un golpe que le dejó descolocado de verdad, hasta el punto de asustarle. Se quedó allí un rato, leyendo lo mismo una y otra vez, sin entender qué le estaba pasando, y cuando llegó el dueño de la casa le encontró así, con la Biblia abierta, como si se hubiera quedado enganchado en algo que no sabía explicar. Durante días no se le fue de la cabeza. Le daba vueltas, le incomodaba, le perseguía. Y ese fue el principio de algo que él mismo no esperaba. No cuento más porque no hace falta y para no alargar el post, lo importante es ese momento, ese choque, cuando algo así se te mete dentro y no sabes cómo afrontarlo.

Y con todo esto encima de la mesa, uno no puede quedarse igual. Porque no estamos hablando de algo que se escucha y ya está, estamos hablando de algo que es verdad para los que creemos, y que lo cambia todo, y no permite seguir viviendo como si nada. Y sin embargo, muchas veces lo dejamos ahí, en lo que ya hemos hecho, en lo que ya hemos cumplido. Y para eso sirve el Jueves Santo, para recordarnos que no basta con estar, que no basta con cumplir. Esta noche es para mirarlo de frente, sin esquivar lo que implica. Porque de ahí se pasa a lo que viene, y ya no hay distancia posible. Entramos en la pasión.

A veces estamos delante y no miramos, pero Él sigue ahí.

💬 Los comentarios están justo debajo. Me encantará leer tu sentir; siempre enriquecen este espacio.

30 comentarios

  1. Yo no creo en ese ritual; pero lo respeto. No seré yo quien diga nada al respecto, sobre todo cuando tengo familiares y amigos creyentes. Ahora bien, en mi modesta opinión, esa ceremonia ni une ni desune forzosamente a quienes la practican. He visto comulgar a gente a los que después no les tiembla el pulso para firmar penas de muerte ( No matarás). Del mismo modo que Stalin, no siendo creyente, mandaba ejecutar a miles de presuntos enemigos.
    Conclusión:
    Necesariamente no nos hace ni buenos ni malos el comulgar o el no hacerlo.
    Serviría de mucho, como pareces plantear al final, que al que lo haga le sirva de punto de partida para reflexionar, para intentar ser un poco mejor, para ser un poco consecuente con los propios actos que se asumen.
    Feliz día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tiene su aquel eso de empezar con un “yo no digo nada” y acabar dejándolo todo dicho, con ejemplos y conclusión incluidos. La intención de respeto está, eso es evidente, pero llamar “ritual” a algo que muchos en todo el mundo viven de una forma muy distinta no es una palabra cualquiera. Ahí ya hay una manera de mirarlo, cómoda además, porque simplifica bastante lo que para millones de creyentes no es una costumbre ni una repetición, sino un momento central de su fe, algo que se toma en serio aunque luego cada uno esté a la altura lo que esté.
      Los ejemplos que traes tienen peso, no te lo discuto. Stalin siempre entra bien, es un clásico que nunca falla cuando se quiere dar fuerza al argumento. Pero también es una forma de irse muy lejos para sostener la idea. Cuando hay que tirar de esos extremos, suele ser porque lo cercano no termina de encajar igual de bien. Impacta, sí, pero no termina de aclarar lo que estamos hablando aquí.
      Luego está eso de que no une ni desune. Dicho así suena equilibrado, pero el propio comentario ya marca una posición bastante clara. No pasa nada por eso, cada uno tiene la suya, pero entonces mejor reconocerlo sin rodeos. Ese punto intermedio queda más elegante que real.
      En lo de que no hace a nadie bueno ni malo, coincidimos sin problema. Nadie con dos dedos de frente diría lo contrario. Pero para quien comulga no va de eso. Ahí cada uno sabe bien qué recibe y lo que eso significa, aunque luego la vida no siempre acompañe.
      Y en fin, hoy además es día de la caridad fraterna, así que procuraré aplicarme en las respuestas… aunque me lo pongan difícil.
      Feliz día.

      Eliminar
    2. Por tu respuesta veo que te ha sentado mal mi comentario.
      En ningún momento ha sido mi intención molestarte o incomodarte. Y si así lo percibes, te pido mis disculpas por haber sido tan directo o por no haber utilizado unas expresiones más ligeras o afortunadas o por la razón que consideres.
      Solo he expuesto mi opinión. La que siento. Puedo hilar más fino en mis argumentaciones, pero el fondo es el mismo.
      Matizo que no empiezo mi comentario con un “yo no digo nada”, sino con un “yo no creo en…” Nada que ver ni en la forma ni en el fondo con lo que comentas.
      Tampoco entiendo que te extrañen o incluso molesten expresiones como “ritual” para referirme al acto de comulgar (ver acepciones de la RAE). Otra cosa es que haya fieles que le den otro significado u otro sentido a nivel subjetivo. Pero eso ya es cosa de ellos, no mía.
      El final es tremendo: como es el día de la caridad fraterna, me voy a contener en las respuestas “aunque me lo pongan difícil”.
      Te aseguro que no me gusta discutir de nada con nadie. Allá cada uno.
      Yo antes de discutir prefiero dar los buenos días, escabullirme y hacer mutis por el foro.
      Saludos y feliz semana.

      Eliminar
  2. Mucha gente se queda en la costumbre, me temo. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues intentemos mostrar a a esos con nuestro ejemplo y alegría (que nos falta mucha por lo que recibimos) el valor que se merece . Un abrazo y que tengas una buena Semana Santa

      Eliminar
  3. No sé qué decir...
    Es que es tan personal lo que dices que no considero oportuno opinar al respecto.
    En primer lugar porque no creo que pueda aportar nada provechoso.
    Y después porque qué legitimidad tengo yo para opinar sobre la fe de cada persona.
    Ninguna.
    Lo que si sucede cuando te leo es que mi mente se abre y aprendo y reflexiono y es de agradecer que así sea.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Toro, pues yo creo que has dicho mucho. Reconocer “no sé qué decir” dice más de lo que parece, y me ha emocionado leer una palabra hermosa que has escrito: "mi mente se abre y aprende". Eso es un acto de humildad que me ha tocado profundamente. En todo este mundo de fe compartiendo con otros que no la tienen siempre digo lo mismo, es el respeto en ambas direcciones. Aquí cada uno va a su paso, sin prisas y sin tenerlo todo claro, y en ese camino a veces pueden suceder cosas que valen la pena. Feliz día y un abrazo.

      Eliminar
  4. Muchísimas gracias de nuevo Angel por la luz que aportas siempre.
    Hace ya muchos años que decidí empaparme de lo que me enseña y me ayuda a crecer. Soy absolutamente consciente que hay para todos los gustos, creyentes, no creyentes y maneras se ser y actuar tan diversas como personas sobre la tierra… pero ya no pierdo el tiempo en leer lo que no serena mi alma, lo que no ensancha mi corazón, lo que no me hace crecer y ser mejor persona.
    Por eso, ser fiel a tu blog, es para mi un propósito, me Interpela, me hace pensar y plantearme en qué punto de mi camino de seguimiento a Jesucristo estoy, intento vivir mi fe con coherencia, pero mi naturaleza herida por el pecado me hacer caer una y otra vez y volver a levantarme una y otra vez. La Eucaristía es el centro de mi vida y vivirla a diario es una necesidad, es mi alimento espiritual para seguir unida a Cristo, mi único Rey.

    Muchas gracias Angel. Un fuerte abrazo,
    ¡¡FELIZ DÍA DEL AMOR FRATERNO!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Paula, leerte así anima de verdad. Tengo la gran suerte de conocer y comprobar que todo lo que escribes lo vives de verdad, y a mí me sirve de ejemplo para seguir peleando y responder un poco mejor a ese amor que recibimos, que estos días se entiende de otra manera. Yo he pasado temporadas sin ir a misa diaria; lo retomé después de mis últimos ejercicios espirituales y… mamma mía, cómo se nota esa recarga interior.

      Un abrazo grande, y feliz día del amor fraterno, que hoy no saldrá en las noticias.

      Eliminar
  5. Jesus en el evangelio del encuentro con la Samaritana, le ofrece el "Agua Viva". Pero como lo materializa es a traves del crimen y muerte mas horrible e injusta que ha existido y existira en toda la historia de la humanidad. Ese crimen fue totalmente voluntario, lo permitio Jesus, porque El fue el cordero que quiso sacrificarse por la salvacion de toda la humanidad.
    En estos dias del triduo Pascual, somos testigos de como la Misericordia del Señor, hace Santo a San Dimas, el buen ladron, es decir alguien que al ser llamado a su juicio final se arrepiente de su vida. La Misericordia de Dios es infinita. Pero lo mas importante que la humanidad ha sido testigo y conmemora, es que del crimen mas injusto y cruel que ha existido, Dios nos regala a traves de Jesucristo LA RESURRECCION, que es el mayor regalo que existe y existira para todos los que crean que su vida sera eterna, aceptando Su Misericordia. Pero esa decision es nuestra libertad. Tu eliges vivir con Esperanza de una Vida Eterna, ó ¿....?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Javier. Como siempre en tu aportación, sin rodeo, directo al grano. Justo hoy he leído un artículo médico sobre la pasión de Jesús; me impresiona que, 21 siglos después, conozcamos detalles tan horripilantes sobre su tortura y muerte.
      Lo de la libertad que señalas también tiene su filo. Nadie puede decidir por otro ni empujarle desde fuera. Cada uno llega hasta donde llega, con lo que tiene y como puede.

      Y lo del buen ladrón siempre deja pensando. No por lo extraordinario, sino porque rompe cualquier cálculo cómodo que uno quiera hacerse. Al final no hay mucho margen para teorías largas. Simplemente va de libertad para decir sí o no. Me gusta parafrasear una idea agustiniana: “Para quien está dispuesto a creer, hay luz suficiente; para quien no lo está, nunca habrá pruebas suficientes.”

      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Así es el amor de Jesús… en cada paso de esta semana se fue entregando poco a poco:

    cuando fue recibido,
    cuando fue amado,
    cuando fue traicionado,
    cuando decidió quedarse,
    cuando abrazó la cruz,
    cuando guardó silencio…
    y cuando venció la muerte.

    No es una historia lejana.
    Es un amor vivo…
    que sigue alcanzando el corazón hoy
    Y recuerda: tú también estás dentro de esta historia.
    La traición de Judas un proceso silencioso. No hubo ruido, solo una decisión madurada en un corazón que se fue cerrando poco a poco. La traición rara vez es un estallido; suele ser el resultado de pequeños movimientos interiores donde lo inmediato y lo cómodo empiezan a ocupar el lugar de Dios.

    Casi sin notarlo, dejamos de elegirlo a Él. Priorizamos la conveniencia y el corazón se acostumbra a la distancia. Sin embargo, el alejamiento no es la última palabra. Así como el corazón se cierra en lo pequeño, también puede abrirse en lo cotidiano. Siempre es momento de volver a poner a Dios en el centro y elegir distinto.

    Que el Señor, cuide nuestro corazón en lo secreto, en aquello que nadie ve. Que no permita que nada ocupe su lugar.
    Señor, vuelve a ser el centro de nuestra vida y enséñanos a elegirte, de nuevo, cada día.

    Ángel, agradezco tu inmensa paciencia con personas que desean reflejar sus opiniones sin pensar más, tú demuestras respeto y la dignidad brilla en cada reflexión que nos dejas.
    Gracias, por todo y te deseo lo mejor.
    Un abrazo lleno de paz.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, Toñi, por dejarnos siempre esas reflexiones que van al fondo. Lo que cuesta seguir a Jesús… y lo sencillo que sería si no nos enredáramos tanto. Pero somos como somos, y ahí es donde tropezamos una y otra vez.

      A mí me ayuda mucho pensar en mis nietos pequeños. Les indicas algo, empiezan bien… y en cuanto pueden, se desvían. Y luego llega la caída, el llanto, el abrazo que vuelve a poner todo en su sitio. Me veo reflejado ahí más de lo que me gustaría.

      Al final, la vida está llena de escenas así, pequeñas, cotidianas, que nos ayudan a entender mejor cómo nos movemos como hijos de Dios. Un abrazo lleno de paz también para ti.

      Eliminar
  7. Mi conversión llegó en una Eucaristía. Estaba con un trozo de pan ácimo en las manos, como tantas otras veces, siguiendo las normas (cosas que llevo fatal) y de pronto pasó. Yo no tuve que hacer nada, ningún mérito para merecer tal regalo. Pero algo pasó aquel día y entendí qué tenía en mis manos, fue una revelación que cambió el modo en que entiendo las cosas desde ese día. Lloré durante horas y la gente me preguntaba que me pasaba, otros me daban la enhorabuena, a mí en aquellos momentos no me importaban ni unos ni otros. Sin embargo cada vez que voy a comulgar me preguntó si los demás han sentido eso alguna vez. Sí comulgan por costumbre, por cumplir las normas, o por una necesidad brutal de volver a sentirle.
    Yo solo lo experimenté aquella vez. Y lloré de pena, de dolor, de empatía, de gratitud, de felicidad, del llanto a la risa porque me parecía mentira ser tan afortunada siendo yo tan cerrada de mollera a creer, cuestionandolo todo, tratando de encontrar el truco.
    Sí, cuando estoy en esa fila además de preguntarme cuántos van con una necesidad como la mía. Me pregunto por qué a veces los que enseñan lo hacen tan complicado y siempre pido lo mismo, ser capaz de dar testimonio pequeño pero efectivo, porque ya sé que Dios en verdad, cuando quieres encontrarlo, no necesita a nadie que le haga el trabajo para presentarse tal cual Es.
    Feliz Triduo Pascual, Angelo. Nos vemos en la Pascua😉😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mento, te agradezco mucho el testimonio. Puede que lo contaras en los inicios, pero con los años que llevamos posteando en nuestros blogs y siguiéndonos se van quedando cosas por el camino, y volver a leerte así me ha encantado, es muy bonito. Además me ayuda a pensar que muchos, al ir a comulgar, lo viven con esa intensidad que transmites.

      Es verdad que no siempre es fácil estar centrados. Entre el cansancio, la salud, las preocupaciones… nuestro espíritu muchas veces va a remolque de un cuerpo que no siempre está en armonía, y luego añádele al padre de la mentira, que se apunta sin tener invitación. Es normal que la atención y el fervor flojeen. Nos pasa a todos.

      Por si te sirve, yo desde que he retomado la misa diaria lo noto mucho. No sabría explicarlo mejor, pero todo se coloca de otra manera. Incluso la gente lo percibe. Hace unos días, tomando un café con un amigo que no cree, me decía que me veía mejor que nunca, que se me notaba en la cara, que me veía feliz y entusiasta al hablar.

      Mucho ánimo. Tengo muy presente lo que compartiste en el blog. Que estos días vengan bien cargados de luz y de gracia para ti. Un beso fuerte.

      Eliminar
  8. Yo, no es por nada,
    creo, que no hago
    bien, ni mal, no voy
    a procesiones, ni
    tampoco salgo de
    apartamentos, es
    que la ciudad se
    queda patena, y lo
    que agrada, es que
    no hay tanto agobio
    les echo de comer a
    las gallinas, sin estar
    al tanto de otra cosa,
    saludo Ángel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues oye ese plan de tranquilidad suena genial, aprovecha para recargar las pilas ahora que hay menos ruido ambiental. Un abrazo y disfruta de es paz.

      Eliminar
  9. Un invito potente a passare dal rito all'incontro, ricordandoci che l'Eucaristia non è un dovere compiuto, ma un 'urto' che deve scomodare la vita. Bellissima l'immagine del vecchio che trascina i passi: a volte è proprio nella nostra fragilità che diventiamo più consapevoli del Mistero che riceviamo.
    Un caro saluto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Grazie Silvia, mi piace osservare la gente; cerco sempre che qualsiasi scena che esca dal copione di ogni giorno mi interpelli, ed è qualcosa che mi arricchisce sempre. Ti auguro anche giorni di pace. Un abbraccio.

      Eliminar
  10. La costumbre abarata los sentimientos. Hay cosas que no son obligatorias , justo esas son las que hay que hacer bien, Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ester pues me parece un pensamiento fantástico. Te agradezco que hayas pasado a compartirlo. Feliz día. Otro abrazo para ti

      Eliminar
  11. Feliz semana, Angelo. Un abrazo

    ResponderEliminar
  12. Ángelo, qué necesario lo que planteas hoy.
    A veces uno cree que está “cumpliendo” y no se da cuenta de cuánto se ha ido apagando la mirada interior, de cómo la costumbre puede vaciar incluso los gestos más sagrados. Tu reflexión devuelve el foco a lo esencial: no se trata de repetir, sino de dejarse tocar; no de avanzar en la fila, sino de permitir que algo —o Alguien— nos despierte por dentro.
    La escena del hombre mayor me ha llegado especialmente. Hay momentos así, pequeños, silenciosos, que dicen más que cualquier discurso. Y también ese “choque” que describes, cuando una frase, un gesto o una presencia nos descoloca y nos obliga a detenernos. Ahí empieza siempre lo verdadero.
    Gracias por recordarnos que esta noche no va de costumbres, sino de entrega, de verdad y de una cercanía que no se impone pero transforma.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Enrique, siempre transmites paz con tus mensajes y reflexiones. Un abrazo

      Eliminar
  13. Tiene razón el titulo del post. Lo hemos convertido en una costumbre. Inevitablemente pienso en el pueblo judío. Ayer 1 de abril comenzó la fiesta de Pascua y durará 9 días para los de la diáspora y 8 para los que viven en Israel. Es un pueblo donde todo tiene sentido histórico, recordatorio de la huida de Egipto. El pan sin levadura se comía asi porque no había tiempo para que levara, fermentara.. todo era vertiginoso.. Y las costumbres se trasmitieron de generación en generación, porque son costumbres cargadas de simbolismo.

    Y nosotros? Como diría un amigo vamos por cumplimiento; cumplo, pero miento. Y si los encargados de buscar candidatos entre el público para el lavatorio de pies, vienen sin nombres disponibles... tenes que salir a agarrar cualquiera. Le esquivan al bulto. Y esa "frialdad" contagia. Como vos decís Ángelo: "Porque muchas veces hacemos todo bien por fuera, pero no termino de tener claro qué pasa por dentro. Entramos, nos sentamos, nos levantamos, comulgamos… y salimos. Todo correcto. Todo en orden. Pero luego sales a la calle con la sensación de que ya has cumplido hoy."

    Se me ocurre compartirte lo que una vez dijo Joaquin Ruy Barbosa, escritor y jurista brasileño «De tanto ver triunfar nulidades, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver crecer la injusticia, de tanto ver agigantarse los poderes en manos de los malos, el hombre llega a desanimarse de la virtud , a reírse de la honra y a tener vergüenza de ser honesto.» ese es el mundo en el que vivimos.

    Hay muchas formas de lavar los pies.. visitando enfermos, curando las heridas del alma de otros, darle un lugar a los desamparados, asistiendo a los que están en cana (presos) por rebeldía a una sociedad que los excluye.

    Te mando un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claudio te agradezco tu profunda reflexión , y toda la información que has logrado plasmar en tu hermoso comentario. Te deseo unos días de abundantes gracias y que ellas te ayuden a seguir en la misión que tienes encomendada. Un fuerte abrazo

      Eliminar
  14. Respuestas
    1. Solo quién se adentra en ese gran misterio de amor incomprensible a los hombres sabe que es vida para siempre. Gracias trecce por su presencia. Un abrazo

      Eliminar
  15. Muchas gracias por escribir con tanta pasión lo que muchos no sabemos explicar lo que sentimos en estos días en los que el amor de Dios se nos entrega a través de su sufrimiento y por nuestra salvación. Mil gracias

    ResponderEliminar

Los comentarios son la mejor parte de esto. Si algo te ha movido, te ha irritado o simplemente quieres añadir algo, este es tu sitio. Solo te pido lo mismo que yo me comprometo a darte: respeto, buena fe y ganas de entenderse.

Blogger Template Created by pipdig