Reflexiones que nacen de vivir, pensar y seguir preguntando

22/03/2026

La persecución que nadie quiere mirar

Persecución de cristianos en el mundo: una realidad ignorada
Hombre arrodillado rezando en una iglesia destruida, entre escombros, con una cruz iluminada al fondo.

La persecución de cristianos no pertenece solo a los primeros siglos; hoy sigue ocurriendo en distintos lugares del mundo y, sin embargo, apenas ocupa espacio en nuestra conversación pública.

Hace unos días escribí aquí sobre mi fe. Sobre cómo nació, sobre las dudas que la acompañaron durante años y sobre la forma tranquila, no perfecta, con la que hoy intento vivirla. Mientras publicaba aquel texto me vino una idea a la cabeza que no se me ha quitado desde entonces. Algo bastante simple, en realidad: nosotros podemos hablar de Dios con total normalidad. Podemos escribir sobre la fe en un blog, entrar en una iglesia un domingo cualquiera, sentarnos en un banco y rezar, y lo hacemos sin miedo. Tan normal que ni lo pensamos. Pero en muchas partes del mundo no funciona así.

Mientras nosotros debatimos sobre la fe desde el sofá o desde el teclado, hay cristianos que simplemente por reunirse a rezar pueden acabar asesinados. Dicho así suena duro, y lo es. Lo extraño es que apenas lo tengamos presente. Lo más desconcertante no es solo que eso ocurra, sino lo poco que se habla de ello. Cuando una tragedia estalla en otras partes del mundo las redes se llenan de análisis, indignación y palabras solemnes. Aquí, en cambio, reina un silencio extraño. No porque falten datos ni testimonios, sino porque simplemente no ocupa espacio en la conversación pública.

La persecución de cristianos en distintos lugares del mundo lleva años documentándose por organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada y Open Doors, y aun así sigue siendo una realidad prácticamente invisible para la mayoría.

Hay además algo que resulta difícil de ignorar cuando uno mira el panorama con un poco de calma. Vivimos en una época muy rápida para señalar culpables y muy lenta para entender lo que ocurre de verdad. Nos sumamos con facilidad a causas que merecen la condena más rotunda, repetimos consignas, compartimos indignación y sentimos que con eso ya hemos cumplido. Pero muchas veces esa indignación se queda en la superficie.

También vivimos en una época muy dada a los gestos rápidos. Nos resulta fácil salir a la calle, repetir consignas que suenan bien y sentir que ya hemos cumplido con nuestra parte. A veces ni siquiera sabemos con precisión qué está detrás de aquello que estamos defendiendo. Basta con que la causa encaje con la sensibilidad del momento o con la corriente dominante. El problema es que muchas veces todo termina ahí. Mucho gesto, mucho grito, pero muy poco conocimiento real de lo que está ocurriendo.

Lo más llamativo es que esta información no está escondida ni es difícil de encontrar. Cualquiera que tenga curiosidad puede localizarla en pocos minutos. Los informes están publicados, las cifras se actualizan cada año y los testimonios se difunden con bastante claridad. Y, sin embargo, la mayoría simplemente no lo hace.

Hace apenas unos días, además, la Santa Sede recordaba en una intervención ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que trece cristianos mueren cada día en el mundo por causa de su fe. Trece al día. No es una expresión dramática; es una media basada en datos reales. Si uno lo piensa un momento, significa que mientras terminamos de leer estas líneas alguien, en algún lugar del planeta, está siendo perseguido, secuestrado o asesinado simplemente por ser cristiano.

Muchas de estas muertes no tienen nada de abstracto cuando uno se detiene a mirarlas de cerca. Son asesinatos brutales contra personas concretas. Hace años circularon por la red imágenes que todavía cuesta olvidar: el asesinato de veintiún cristianos coptos en una playa de Libia. No era una metáfora. Era odio real.

Uno de los lugares donde esta violencia se ha vuelto más constante es Nigeria. Durante más de una década distintas regiones han sufrido ataques repetidos contra comunidades cristianas. Iglesias atacadas durante la misa, pueblos identificados por su población cristiana o sacerdotes convertidos en objetivos directos.

La situación tampoco se limita a Nigeria. En países como Burkina Faso, Mali o Mozambique la expansión de grupos yihadistas ha provocado ataques contra comunidades cristianas, el cierre de parroquias y el desplazamiento de miles de personas.

También ocurre algo parecido en México, aunque el contexto sea distinto. Allí la amenaza no viene del yihadismo sino del narcotráfico. En varias regiones los cárteles han convertido a algunos sacerdotes en objetivos por denunciar la violencia o negarse a colaborar.

Cuando uno se detiene a mirar todo esto con calma aparece una pregunta incómoda. ¿Cómo es posible que sepamos tan poco? Quizá la respuesta sea bastante sencilla. Vivimos cómodos. Nuestra fe no nos cuesta nada en términos de seguridad personal. Cuando una realidad no afecta directamente a nuestra vida es fácil dejarla fuera de nuestro horizonte.

Dentro de muy poco volveremos a entrar en los días de la Semana Santa. Aquí los viviremos entre procesiones y tradiciones. Pero para muchos cristianos perseguidos esos días tienen un significado mucho más literal. Por eso siguen viviendo su fe incluso cuando hacerlo implica riesgos muy reales.

Mirar esta realidad con un poco de honestidad obliga al menos a hacerse una pregunta sencilla. No tanto por qué ocurre la persecución, sino por qué sabemos tan poco sobre ella. Tal vez el problema no sea solo la violencia que ocurre en algunos lugares del mundo. Tal vez también tenga que ver con el silencio con el que nuestras sociedades la contemplan.

Un canto sencillo de confianza que recuerda, incluso en medio de la persecución y el sufrimiento, que la fe no nace de la comodidad, sino de la certeza de que solo Dios basta.

💬 Los comentarios están justo debajo.
Me encantará leer tu sentir; siempre enriquecen este espacio.

43 comentarios

  1. Precisamente el viernes estuve en el cine viendo la película " El rostro del perdón". Es bastante violenta porque representa la actualidad de Nigeria. Personas que dan la vida por ayudar a los demás. Es un verdadero ejemplo sobre el que reflexionar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. PISCIS, gracias. Me alegra verte de nuevo comentando el post.

      Desconocía la película, pero me quedo con lo que nos transmites. Al ver esas escenas, lo que desde la distancia puede parecer una idea se vuelve algo mucho más concreto.

      Está muy bien traída esa frase: “personas que siguen ayudando aun sabiendo lo que se juegan”. Y todo, además, casi en silencio ante el mundo.

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Es muy triste y una realidad.
    Paso a desearte un feliz día de la poesía y feliz entrada en la primavera.
    Celebrándolo en mi ventana.
    Un abrazo, Ángelo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. MARISA, me alegra verte por aquí y gracias por pasar y dejar estas palabras.

      Es una realidad dura, sí, y a veces la dejamos demasiado lejos. Por eso te agradezco que lo hayas dejado así, en tu comentario.

      Y gracias también por ese recuerdo del día de la poesía y la primavera. Siempre es agradable poner esa nota de optimismo y entusiasmo en medio de todo. Es un privilegio poder contemplar esa belleza, también en un mundo que tantas veces se vuelve oscuro.

      Un abrazo

      Eliminar
  3. Hola Ángel, sentimos realmente lo que es ser cristiano?
    En ocasiones, vivimos cegados por la prisa, la autoconcentración, la saturación, y participamos de otro tipo de miradas que aparecen en los evangelios: miradas de los que murmuran, de los que miran con desconfianza, de los que no esperan nada nuevo, de los que ponen el ojo en lo que falta, miradas que oscurecen y lastiman.

    Hoy tenemos la mirada colonizada por las pantallas y podemos mirarnos sin vernos, lo cual nos roba presencia y calidez en las relaciones. Sentirnos vistos es sentirnos queridos y, cuando no sabemos vernos unos a otros, algo de lo humano está fallando. ¿No es verdad que nuestras mutuas miradas pueden desalentarnos o recrearnos? Tristemente, tenemos la experiencia de que podemos vivir juntos y mirarnos cada día sin realmente vernos.
    Agradezco tu reflexión, somos vulnerables a guerras sin sentido.
    Un abrazo, inmenso!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Toñi, me alegra leerte de nuevo.

      Has tocado algo muy real. La manera de mirarnos, o de no mirarnos, muestra muchas veces cómo estamos viviendo por dentro. Y es verdad que en medio de tanta prisa y pantalla, uno puede acabar estando sin estar.

      Tu pregunta no es fácil de responder, pero merece la pena plantearla y hacerlo con sinceridad.

      Un abrazo grande

      Eliminar
  4. No soy cristiano; lo fui pero ahora no lo soy, como sabes. Pero soy consciente de lo que dices y muchas veces me he preguntado por el silencio de occidente ante la persecución de los cristianos del mundo, como bien nos expones. Los progresistas -de los que no soy parte ni socio- se apuntan a todas las ceremonias de solidaridad con los afligidos del mundo empezando por los gazatíes -se olvidan de Sudán que es mucho más terrible-, pero se ignora a los cristianos que sufren persecución en el mundo.

    Pienso que es un caso de autoodio. Como nuestra civilización es cristiana, tiene su origen indiscutible en la trayectoria del cristianismo, y han interiorizado que el cristianismo es opresión, inquisición, bendición del esclavismo, violencia brutal contra los disidentes, interpretan que los cristianos perseguidos se lo han ganado a pulso por no hacerse ateos de conveniencia como ellos. El cristianismo ha tenido perfiles siniestros, de eso no cabe duda, pero también ha sido un polo de irradiación de bondad y fe. Cuando miro los pueblos de España en los viajes, veo siempre una torre de una iglesia que se alza sobre el resto del conjunto. Esa es la iglesia que hace noventa, cien años como mínimo marcaba el trayecto entre la vida y la muerte. Creo que el autoodio -nuestra herencia cristiana- nos lleva a odiar y despreciar que otros sigan creyendo. No es casualidad, no es ignorancia, es autoodio por lo que fuimos, hemos sido y seguimos siendo porque la marca del bautismo nos sigue condicionando, y la mayoría hemos sido bautizados. No hay peor enemigo que el que proviene de la misma hornada.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joselu, me alegra leerte siempre. Ya sabes que espero tus comentarios con interés.

      Sinceramente, me ha gustado mucho cómo has planteado todo esto. Siempre entras de lleno en los temas y disfruto viendo cómo desarrollas después tu introspección.

      Lo que dices sobre ese silencio no es fácil de encajar. No es solo que no se hable, es que hay cosas que parecen no tener sitio aunque estén pasando delante. Y cuando uno se para un poco, cuesta entender por qué ocurre así, aunque muchas veces se intuya lo que hay detrás.

      También me parece importante que no apartes la parte incómoda de la historia. Está ahí y forma parte de todo esto. Pero quedarse solo en eso no alcanza para explicar lo que pasa ahora, ni la forma en que se mira.

      Lo de los pueblos me ha llevado a recuerdos muy concretos. Esa presencia que ha estado siempre ahí, marcando la vida de la gente, no desaparece de un día para otro, aunque cada uno hoy se sitúe donde quiera. Y daría para mucho más.

      Y sobre lo que planteas al final, entiendo por dónde vas. No es una idea cómoda, pero precisamente por eso merece quedarse un rato con ella y no pasarla por encima.

      Gracias una vez más por lo que aportas cuando comentas.

      Un abrazo

      Eliminar
  5. Sadly, persecution will always be present. You are so talented in writing and expressing your thoughts, Angelo! Thank you so much for sharing.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Linda, I’m glad to see you here, and thank you for your words.
      It’s true that it’s hard to imagine that reality disappearing; I wish it weren’t so. Even so, when you stop for a moment and really look at it, it hits harder than it seems from a distance.
      And I thank you for what you say about the post. It’s not always easy to put certain things into words, and having someone receive it like this encourages me to keep writing in the same way.
      A hug

      Eliminar
  6. Lo siento, tengo
    algo en lo que
    disentir, o al menos,
    decir algo, porque soy
    de los que hablan poco,
    pero siempre, sin medias
    tintas, y es que , en otra
    época, los cristianos,
    sobre todo, en la época
    de la Inquisición,llevaron
    a la hoguera a cultos y
    estudiosos de esos años,
    Inquisición que ahora,se
    ha vuelto progre, a la
    que tampoco trago, y
    no quiero seguir hablando
    que no tengo ganas de
    chocar con nadie, y menos
    contigo Ángel, saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Orlando, me alegra leerte de nuevo y comprobar tu sinceridad al escribir.
      Cuando uno mira el pasado en general, es fácil hacerlo desde lo que hoy pensamos y vivimos, pero eso casi siempre nos lleva a una lectura incompleta. Cada época tiene su forma de entender las cosas, y si no se tiene en cuenta, es fácil sacar conclusiones que no terminan de encajar del todo.

      Yo en este caso no estaba entrando en ese terreno, sino en algo que está ocurriendo ahora, delante de nosotros, y que a veces pasa demasiado desapercibido.
      Además, en la mayoría de mis escritos sobre la fe, muchas de las preguntas que planteo, y en las que me incluyo, van dirigidas precisamente al silencio de los creyentes, a esa quietud que a veces nos instala y a esa forma de no querer ver. Nunca justificaré no ser coherente con lo que se predica. Por eso, si se hace una segunda lectura, se puede ver que, ante todo, es una llamada de atención a implicarnos en el sufrimiento de quienes llamamos hermanos.

      Y hay algo que para mí es importante dejar claro: rechazo cualquier forma de odio, de venganza o de violencia, venga de donde venga. El mal no se justifica por quién lo cometa ni por lo que haya pasado antes. Un abrazo

      Eliminar
  7. Uy Angel, cómo escuece este post.
    Lo pienso muchas veces, de alguna manera somos cómplices de este grandísimo drama, porque como bien dices en tu reflexión vivimos la fe en un ambiente cómodo, sin riesgos, recibimos poca información, se denuncia sin mucha contundencia, se oculta la verdadera realidad, se habla poco o nada de ello…. y ese silencio es el que nos hace cómplices.

    Me has dejado hablando sola Angel. Muchas Gracias porque este post es de los que no pasan de puntillas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Paula, me alegra leerte y ya sabes que siempre es una alegría encontrarte por aquí.
      Entiendo bien ese escozor del que hablas. No es cómodo mirarlo así, y menos cuando uno se siente dentro. Muchas veces las preguntas no van hacia fuera, van hacia nosotros mismos, a esa forma de vivir la fe que a veces se nos queda en una zona demasiado tranquila.

      Por eso insisto tanto en algo que me toca también a mí. No podemos quedarnos en una fe que no se mueva cuando otros están sufriendo. Si algo de todo esto incomoda, quizá ahí es donde merece la pena no apartar la mirada.
      Te agradezco mucho como te implicas siempre. Un abrazo

      Eliminar
  8. Es muy interesante tu reflexión y además la verdad total. No se dice mucho de esa otra persecución y existe, como también existen tantas situaciones muy delicadas que quedan ocultas y son una verdadera pena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sara, me alegra leerte.
      A veces lo que más pesa de todo esto no es solo lo que ocurre, sino la sensación que deja cuando uno lo conoce de verdad. No es fácil quedarse igual después de enterarse, aunque muchas veces intentemos seguir como si nada.
      Ese tipo de noticias remueven por dentro ,si además hay niños de por medio aún más. Los niños no tendrían que conocer jamás el sufrimiento por la violencia y aquí en este caso hay escenas que se pueden ver en you tuve, que no detallo por su crueldad.
      Gracias por tu interés y aportación
      Un abrazo

      Eliminar
  9. Malo cuando una religión es minoritaria en un entorno empobrecido o cuando tienes algo que despierta la codicia de la rapiña exterior o de grupos armados del interior, como el petróleo o el coltán.
    Nunca se puede justificar la persecución de ninguna confesión, sea la que sea. Y sobre todo cuando sus seguidores son gente humilde. Al que vive en un país próspero, generalmente le da igual lo que les pase a otros de su propia religión si están lo suficientemente lejos de sus fronteras, sean de España o de Dubai.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cayetano, gracias por tu comentario.
      Lo que planteas apunta a algo muy reconocible. Cuando entran en juego intereses fuertes, al final siempre hay gente que paga el precio sin haberlo buscado. Y ahí es donde uno ve hasta qué punto la vida de algunos vale muy poco para otros.
      También es verdad que la distancia enfría mucho. No es lo mismo verlo cerca que saberlo de lejos, y eso cambia más de lo que nos gusta admitir.
      En cualquier caso, hay líneas que no deberían cruzarse nunca.
      Saludos

      Eliminar
  10. Realmente es una información difícil de encontrar.
    No le debe interesar a quienes alimentan los algoritmos que generan la información.
    Todo se mueve en función de intereses económicos y por alguna razón hay tragedias que afectan a millones de personas y persecuciones religiosas y de otra índole que no salen a la luz.
    Es un mundo feo, difícil... en el que resulta casi imposible mostrarse ecuánime y justo.
    De ahí mi tendencia a borrarme ya en vida.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Toro, un día más.

      Esa sensación de querer apartarse, de no querer seguir dentro de todo esto, no aparece de un día para otro. A veces uno se cansa de mirar y de no entender, o de entender demasiado. Y ahí es donde todo se vuelve más difícil, incluso lo más sencillo.
      No sé si el mundo es como para borrarse. También es verdad que, dentro de lo que cabe, vivimos en un entorno donde muchas cosas básicas están cubiertas, y eso a veces se nos olvida cuando miramos todo lo que va mal.
      Pero aun así, aquí estás, escribiendo esto hoy, sin esconder ese malestar y poniéndolo en palabras.
      Un abrazo

      Eliminar
  11. He publicado artículos sobre ese tema y muchos me contestan: no lo sabía.. un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Susana, aunmque no siempre te comente, leo todo lo que escribes, y sé lo que defiendes de forma admirable, así que desde este blog mi gratitud por ello. Un abrazo

      Eliminar
  12. Buenos dias Ángel. Como duele escuchar las verdades, nos centramos en nuestra comodidad de vivir con la libertad en nuestras manos sin preocuparnos de la libertad de las personas de seguir a Dios y a su corazón.Muy triste leer tanto sufrimiento en este mundo . Sin palabras la verdad.Que tengas un precioso día 🥰

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Brigi, buenos días.
      Ese dolor del que hablas no es fácil de sostener cuando uno lo mira de frente. A veces vivimos con tanta normalidad lo nuestro que casi no nos damos cuenta de lo que tienen que vivir otros.
      También pasa que hay cosas que te dejan sin palabras, como dices. Y aun así, conviene no apartarlas del todo.
      Gracias por estar siempre presente en el blog.Que tengas un buen día
      Un abrazo

      Eliminar
  13. Qué necesario este texto, Ángelo. A veces olvidamos que nuestra libertad cotidiana —entrar en un templo, rezar en silencio, escribir sobre la fe sin miedo— no es la norma en tantas partes del mundo. Tu reflexión pone luz donde suele haber un silencio incómodo, casi culpable, y lo hace sin estridencias, solo con la verdad de los hechos y la humanidad de quienes los sufren.
    Impresiona pensar que mientras leemos estas líneas hay personas que arriesgan la vida por algo que aquí damos por sentado. Y duele reconocer que, como dices, quizá la distancia y la comodidad nos han adormecido la mirada.
    Gracias por recordarnos que la fe también es memoria, responsabilidad y presencia ante el dolor ajeno.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es solo lo que ocurre fuera, es cómo nos colocamos nosotros ante eso. Ahí es donde muchas veces fallamos más de lo que creemos.
      Vivimos con una tranquilidad que se vuelve rutina, y desde ahí es fácil no detenerse demasiado. No por falta de sensibilidad, sino porque no nos afecta directamente.También me parece importante no quedarse solo en el impacto del dato o de la noticia. Lo que de verdad mueve es lo que uno hace después con eso, aunque sea poco. me alegro que estés de nuevo por aquí. Un abrazo

      Eliminar
  14. Es muy facil de entender porque no se habla, sobre todo en España, de las persecuciones a los cristianos en los lugares que mencionas. La palabra clave, es todo aquello que esta relacionado con las ideas comunistas, socialistas y humanistas, que no quieren ver a Dios, ni en pintura.
    No nos tenemos que remontar a siglos muy antiguos, cuando hoy en España hay ideologias "criminales" que su toletancia, se mide por el numero de masacrados, no solo por pensar diferente, si no por ser solo cristianos. Ademas se permiten el lujo de reescribir la historia con leyes para tapar sus genocidios, entre los que esta tambien el Aborto, que le llaman Derecho de interrumpir el embarazo, del "Ser Viviente", cuando te multan por romper un nido de aves.
    Por tanto, como nos puede extrañar que se silencien estos miles de asesinados cristianos por el mundo, y por el contrario no paren de cacarear sobre Gaza.
    De verdad que no puedo entender como se magnifica algunos hechos de la Historia del Cristianismo Catolico y en concreto de España y su legado universal, en una critica destrucctiva y por el contrario se ensalza el Islam, que se llega a calificar como Religion de Paz, o se habla de los abusos y no de lo constructivo de una nacion, que incorporo a todos los nativos de todo el nuevo mundo, en igual medida y derechos. Solo hay que comparar los nativos de raza que existen hoy en Sudamerica con los de Norteamerica. Me chirria que me pogan a España y al Cristianismo, como simbolo de que se favoreciera la esclavitud y se hable de abusos y de que pidamos perdon. La conclusion es muy sencilla y se explica perfectamente cuando se contempla un Cristo Crucificado que murio dando El, su vida por el Amor infinito de todo un Dios, para cargar con los pecados de toda la humanidad para regalarnos la Resurreccion y la Vida Eterna. Ademas que seamos libres para creerlo y aceptarlo. Los que querais quedaros con la inquisicion y todo lo malo que el ser humano es capaz de hacerle a su semejante, sois muy libres de elegirlo, pero a Jesucristo, solo se le puede contemplar poniendose de rodillas y dandole las Gracias por SU AMOR INFINITO, que es ademas personal, para cada uno individualmente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Javier, gracias por decirlo así. Me gusta la pasión que pones en lo que crees.

      Detrás de lo que escribes hay algo muy tuyo, muy vivido. No es una opinión más. Es fe, es convicción y también una forma de cuidar lo que sientes como propio, ese legado recibido que has explicado y que no quieres que se pierda, porque sin él nuestro cristianismo quedaría apagado. No podemos olvidarlo, sabiendo que ha tenido sus luces y sombras, como en cualquier ámbito que podamos examinar.

      Entiendo ese empuje con el que hablas, ese querer defenderlo sin medias tintas. Nace de dentro.

      Y a la vez, todo esto también nos deja una pregunta hacia nosotros mismos, sobre cómo lo estamos viviendo cada uno por dentro, más allá de lo que señalamos fuera. Viendo lo que vemos, y teniendo noticias como la del post que he presentado, estamos aún más obligados a realizar nuestro examen de conciencia en nuestra forma de actuar con la fe recibida.

      Un abrazo fuerte

      Eliminar
  15. Grave es la situación de muchos cristianos en el mundo, perseguidos por su fe y aún más grave que hay muchos conflictos de los que nada se habla, casi siempre en zonas pobres del planeta que no son apetecidas por las grandes corporaciones. El sufrimiento de cualquier ser humano siempre es una tragedia y un fracaso de todos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Trecce. Has dado en el punto clave. Demasiados conflictos; es más, no debería haber ninguno. Pero lo denunciable es que unos pesen más que otros a la hora de señalarlos.
      El sufrimiento, la angustia, el miedo, la incertidumbre… el dolor de cualquier persona, sin bandera alguna, debería importarnos más de lo que a veces estamos dispuestos a admitir.
      Un abrazo

      Eliminar
  16. Hola Angelo, no tenía mucho para aportar pero me he acordado de esta entrada cuando me llegó el aviso de una conferencia sobre el cardenal Van Thuan. Lei uno o dos libros suyos hace mucho y puede ser un buen testimonio sobre este tema usualmente olvidado...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Juan Ignacio, me ha alegrado mucho que trajeras a Van Thuan al comentario.Fue uno de los primeros obispos que leí su testimonio y al que me enganché en la lectura de sus libros. Una historia muy dura.
      En su caso hablamos de un obispo que pasó 13 años en prisión, gran parte de ese tiempo en condiciones terribles. Y no es algo único. Ahí tienes a Ignatius Kung Pin-mei, también obispo, más de 30 años encarcelado por no ceder; o a James Su Zhimin, otro obispo, detenido en varias ocasiones y desaparecido desde 1997 sin que se sepa nada de él.
      Más reciente, Rolando Álvarez, obispo nicaragüense, encarcelado durante meses tras negarse a abandonar su país, y el cardenal Joseph Zen, también obispo, detenido ya mayor por sostener públicamente sus convicciones.
      Son historias duras, de obispos que han pasado por cárcel, presión y en algunos casos tortura, por mantenerse firmes.
      Gracias por exponerlo, porque no es un tema cómodo y por eso mismo se deja de lado con facilidad.
      Un abrazo

      Eliminar
  17. Lo que describes, Angelo, en un hecho. Lleva sucediendo por años. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por desgracia desde que el mal es mal, y lamentablemente siempre habrá alguien que sufra a causa del odio. Gracias Gil por tu visita y comentario.

      Eliminar
  18. Hoy nadie puede negar la labor que realiza el cristianismo en muchos lugares del mundo, incluso los no creyentes.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Matías por esta puntualización.

      Es curioso, porque muchas veces ese trabajo lo reconoce antes alguien de fuera que quienes estamos dentro cada semana. Y no será porque falten ejemplos. Yo tengo muy cerca a personas que viven así, dejándose la piel en sitios donde no saben si mañana seguirán allí vivos , y sin esperar nada a cambio.

      Y en la pandemia pasó algo parecido. Mucho de lo que se hizo quedó en silencio, pero fue enorme. Atención, acompañamiento, lo básico para que otros pudieran sostenerse… y te hablo con conocimiento directo. Te lo agradezco. Valoro mucho que lo hayas traido al post. Un abrazo

      Eliminar
  19. Hay muchas cosas que uno diría que no encajan en lo que podríamos definir como politicamente correcto, es decir que no preocupan a los prebostes: la situación de las mujeres en el Islam o de los cristianos en tantos paises atroces... Son cuestiones "de las que nunca toca hablar..." Nuestros prebostes se dedican a otras cuestiones...
    Un abrazo, amigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Idelfonso.

      A mí también me remueve por ahí. No es solo lo que pasa, es lo que deja de pasarnos a nosotros al verlo, venga de donde venga. Antes algo así te paraba, te encogía por dentro. Ahora muchas veces lo miramos, seguimos, y nos quedamos igual.

      Eso es lo que inquieta de verdad. No tanto la dureza de las imágenes, sino la facilidad con la que nos acostumbramos a ellas. Como si poco a poco nos fuéramos endureciendo por dentro.

      Eliminar
  20. Hola Angelo, no se puede negar lo que nos dices, pero los medios de comunicacion son los que digamos escogen las noticias y estas por lo visto ahora no ¨estan de moda¨, y llega un momento que saturan tanto de lo mismo que llega un momento que casi nos da igual ya todo, es triste pero es la verdad, ya sea de lo que hablen, guerras, maltrato, asesinatos etc, nos estamos haciendo como piedras.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Piruja. He puesto de ejemplo a los cristianos porque me toca, porque conozco personalmente a un amigo misionero al que le han puesto una pistola rozándole la cara por defender a su comunidad indígena y sus derechos. Pero tienes razón, hay tantos conflictos que duelen igual, donde los niños son los que más lo sufren.

      Mi post se centra en los cristianos por sacar un poco a la luz esa persecución, pero estamos en un mundo de odio que tenemos que empezar a cambiar por nosotros mismos. Un abrazo

      Eliminar
  21. Gracias por este atractivo escrito sobre la fe, sobre la muerte de cristianos, sobre lo acomodaticio que es tener a Dios como algo seguro, si sentimos que creyendo se ha de atener uno a eso de "Hágase su santa voluntad". Pobre mundo si es así y pobre ser humano. No soy creyente. No en ese sentido de serle fiel a una religión concreta; pasé por el seminario y, al poco de dejarlo, sentí que iba dejando de creer en ese sistema al que había estado sumiso desde que nací: mis primeras letras llegaron a través de monjas y de hermanos maristas. Qué difícil, en todo caso, respetar al otro, oír al otro, sentir con el otro, ojalá que cristianamente, según prédicas de Jesús. Este mundo sigue siendo cruel con el indefenso y pobre.
    Gracias por hacernos pensar en algo sumamente importante, Angelo. Celebro tu estar y leer en mi pequeño rincón y también tu amistad. Y eso: que Dios nos ilumine e ilumine al mundo, que falta hace.
    Fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias de verdad por tu comentario, por cómo lo has escrito y por el respeto con el que te acercas, incluso desde tu propia experiencia.

      Siento que tu camino te haya llevado a alejarte de una fe que, en mi caso, he recibido de otra manera. No siempre es fácil sostenerla cuando lo vivido pesa más que lo aprendido, y eso también merece ser mirado con honestidad.

      Hace muy poco escribí sobre la fe que intento vivir y compartir, ya que son varios los que han entrado nuevos y también se han confesado no creyentes. En estos días de Semana Santa será más insistente, porque forma parte de lo que creo y de cómo entiendo todo esto. Si te apetece, puedes leerlo en este enlace:
      https://www.sieteenfamilia.org/2026/03/una-fe-pensada-y-elegida.html

      Eres muy bien recibido, sin etiqueta alguna, con tu libertad y tu opinión. Gracias por tu aportación referente al post.

      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  22. Es una realidad que vemos lejana, y nos vamos acostumbrando y esto nos va curtiendo. Dejamos de valorar o apreciar lo afortunados que somos de vivir nuestra fe en libertad, sin recordar que son muchos los que aún arriesgan su vida por defender sus creencias.
    Impresionante esta versión de Nada de Turbe, conmueve mucho.
    Abrazo

    ResponderEliminar

Los comentarios son la mejor parte de esto. Si algo te ha movido, te ha irritado o simplemente quieres añadir algo, este es tu sitio. Solo te pido lo mismo que yo me comprometo a darte: respeto, buena fe y ganas de entenderse.

Blogger Template Created by pipdig