Recuerdo que cuando era pequeño esperaba con ganas que llegara ese domingo en el que todos salíamos de casa con algo nuevo. En casa había un pequeño revuelo porque tocaba estrenar ropa. Camisa, pantalón, una chaqueta que todavía olía a tienda… pero si soy sincero, a mí lo que realmente me importaban eran los zapatos. Me encantaba estrenar zapatos. Salía de casa mirándolos cada dos pasos, levantando un poco la punta para ver cómo brillaban. Mira que un niño puede pensar en mil cosas, pero yo estaba convencido de que aquel día lo importante eran mis zapatos nuevos.
Con los años ese recuerdo se quedó ahí, como tantas escenas de la infancia que uno guarda sin darles muchas vueltas. Aquel día llegaba, se agitaban las palmas, se volvía a casa y la vida seguía. Durante bastante tiempo no fue mucho más que eso para mí. Hasta que un día, siendo todavía bastante joven, viendo la película musical Jesucristo Superstar, apareció la escena de la entrada en Jerusalén. La música subiendo, la gente cantando, y aquel “Hosanna” tan pegadizo que casi se queda en la cabeza aunque no quieras. Recuerdo que me quedé mirando la escena con una sensación rara. Todo el mundo cantando y gritando de entusiasmo… y él llegando en un burro.
Aquella imagen se me quedó rondando durante mucho tiempo. Una multitud completamente entregada al momento, convencida de que está asistiendo a algo grande, y en medio de todo ese entusiasmo alguien que entra de la forma más sencilla posible. Sin espectáculo, sin gesto de poder, sin nada que se parezca a lo que normalmente asociamos con una entrada triunfal. Solo alguien avanzando despacio mientras el ambiente alrededor parece una fiesta.
Con el tiempo volví a encontrarme con ese pasaje más de una vez y siempre me devolvía a aquella escena. Quizá porque tiene algo muy humano. Cuando mucha gente se entusiasma a la vez, el ambiente arrastra. Nadie quiere ser el que rompe el momento. Todos levantan la palma, todos gritan, todos se suman. Durante un rato todo parece clarísimo.
Pero los ambientes cambian. Las conversaciones cambian. Lo que hoy se dice con entusiasmo mañana se dice con distancia. Basta con que el clima gire un poco para que las mismas voces que ayer estaban convencidas empiecen a repetir otra cosa con la misma tranquilidad. No hace falta mala intención para que ocurra; simplemente pasa.
Quizá por eso cada vez que llega este día no puedo evitar pensar en aquella escena. Aquella gente agitaba las palmas con entusiasmo sin saber muy bien hasta dónde llegaba la historia que estaba empezando. Nosotros, en cambio, sabemos cómo terminó aquella semana.
Y ahí aparece una pregunta incómoda que no tiene nada de antigua. Levantar la palma es fácil cuando todo el mundo la levanta. Lo difícil es permanecer cuando el ambiente cambia. Porque entre el “hosanna” y el “crucifícalo” apenas pasaron unos días… y la multitud era prácticamente la misma. A veces me pregunto si nosotros, cuando el clima cambia, somos tan distintos de aquella gente.
De forma excepcional, durante todo el Triduo Pascual publicaré en el blog una reflexión cada día, simplemente porque me apetece. Lo dejo avisado para quienes soléis pasaros por aquí, por si os interesa seguirlo o preferís dejarlo.
En cualquier caso, os deseo una semana que os ayude a encontrar la paz interior que cada uno necesita.
Domingo de Ramos en Jerusalén, hoy.
💬 Los comentarios están justo debajo. Me encantará leer tu sentir; siempre enriquecen este espacio.
Yo me crié en un hogar casi ateo, por lo que no tengo recuerdos parecidos a los tuyos, muy bonitos por cierto.
ResponderEliminarSaludos
Buenos días, Eugenia. Me he levantado, veo entrar un gran sol por la ventana y me ha salido empezar el día así, con gratitud, así que intento responderte desde ahí.
EliminarSeguro que tendrás tus propios recuerdos guardados con la misma ilusión con la que yo miraba aquellos zapatos. Al final es eso, ir alimentando lo bueno que uno ha vivido… y que lo demás, lo que no lo fue tanto, al menos nos haya ayudado a crecer un poco. Me alegra que hayas entrado a visitarme y dejar tu aportación. Feliz y gozoso domingo
Un abrazo
Buenas noches Ángel! Tus recuerdos sencillos pero entrañables. Me encanta lo de estrenar. Yo siempre estrenaba también. Y oía decir " domingo de ramos quién no estrena se queda sin pies y sin manos". Este día es muy alegre. Aquí sale el Rescatao y me encanta dar mi paseo con mi cartuchito de pipas y verlo salir de su iglesia.
ResponderEliminarBuenos y radiante día, querida Piscis. Pues sí, me encanta el domingo de Ramos, independientemente de la fe, que en mi caso vino mucho más tarde, porque lo tengo muy ligado a todo lo familiar que recuerdo.
EliminarY es curioso, porque siempre me viene con sol radiante. Seguro que algún año llovería, pero en mi cabeza solo hay ropa a estrenar, luz y vida en familia. Así que cómo no voy a guardarlo así. Luego ya llegarían otros días más grises.
Que tengáis un feliz domingo de Ramos tú y tu familia. Un abrazo
Gracias Angel, al leer tu reflexión, vinieron a la cabeza mis recuerdos de infancia.
ResponderEliminarSoy andaluza con lo cual, quien conoce cómo se celebra en esta bendita tierra la Semana Santa, se puede imaginar que se vive en la calle como ninguna otra época del año, te gusten más o te gusten menos, no puedes librarte de ver una procesión tras otra.
El concreto el .domingo de Ramos mi recuerdo más permanente es recorrer hasta el final la procesión de “La borriquita” (así llamamos por aquí a la Procesión del Domingo de Ramos) siguiendo los pasos de mis hermanos pequeños, que procesionaban como “hebreos” con su palma en la mano, para poder asistirles en sus necesidades (agua, comida, descanso…). La verdad a mi se me hacía larguísima la procesión, pero con el tiempo me ha quedado un bonito recuerdo.
Hoy día todo ha cambiado mucho, hay mucha parafernalia alrededor de las procesiones, mucha incoherencia dentro de las propias cofradías, un fervor muy superficial, rozando más a la superstición que a un verdadero acto de fe. Esa religiosidad popular que se queda en el envoltorio, en lo exterior sin entrar en el misterio y en el sentido de lo que celebramos, rozando a veces la falta de respeto…. A mi no me va.
Voy a ver algunas procesiones porque vamos en familia, pero reconozco que el ambiente que lo envuelve me incomoda mucho.
Un abrazo Angel.
Buenos días, querida Paula. También te saludo con entusiasmo en este día de sol radiante por aquí, e imagino que por tu tierra aún más. Qué lugar tan bonito, y qué recuerdos me traje de cuando te visité; otros que nunca podré olvidar.
EliminarCoincido contigo en lo que comentas sobre las cofradías. Es un tema con muchas capas: tradición muy arraigada, devoción, también cosas que chirrían… y cuando uno se asoma un poco más, entiende que no es tan simple como parece. Aun así, sí percibo que dentro de muchas cofradías se está cuidando más que quien se incorpora tenga una vida coherente con lo que se vive ahí.
En mi caso, desde que me diagnosticaron la enfermedad no puedo estar en grandes masas, y siempre me quedó esa espinita de vivir una en Andalucía. Pero bueno, al final uno aprende a quedarse con lo que le acerca de verdad y a no perderse en lo demás.
Que tengas un feliz Domingo de Ramos. Un abrazo
Hola Angelo, yo tambien recuerdo lo de estrenar este dia algo nuevo y que ilusion nos hacia, todo eso se ha perdido como muchas cosas mas, ver procesiones no es que haya visto muchas, de pequeña fui a colegio de monjas y que te digo como el refran, gato escaldado huye del agua, pues eso me pasa a mi con lo que representa hoy en dia la iglesia y los que la llevan, segun me enseñaron ¨El¨no tenia nada y la escena que dices lo muestra muy bien, entonces lo que siempre digo, a que viene tanta riqueza y poderio y encima que pidan para los mas necesitados teniendo tanto como tienen, que lo repartan a quien mas lo necesite, no puedo con todo eso ni con los abusos que hacen en todos los sentidos, nunca voy a olvidar como las monjas trataban a las huerfanas que tenian en el colegio y mira que yo era pequeña, pero lo que te he dicho, tanta riqueza cuando ¨El¨ no tenia nada, al menos es lo que nos enseñaron y la iglesia y toda la parafernaria que les rodea tienen las riquezas que tienen solo para ellos, por eso no creo en ellos, creo en algo, pero desde luego que lo que veo que hacen no, el Papa que hay ahora que segun dijeron estuvo de misionero y ahora convive con toda esa riqueza ya me diras que ejemplo tenemos, pero bueno, alla con su conciencia.
ResponderEliminarBesos.
La riqueza del Vaticano no se puede vender a particulares. Es arte y pertenece al patrimonio universal. Dinero no hay tanto
EliminarPiruja, gracias por tu comentario. Buenos días también a ti, en este sol mañanero y alegre que hoy disfruto. Al menos la ropa te ha dejado un excelente recuerdo de este día, al igual que a mí mis lustrosos zapatos.
EliminarLo que cuentas de tu experiencia en el colegio es algo muy concreto. Ese tema que planteas responde a un discurso muy repetido desde hace muchos años, y quien quiera de verdad puede encontrar información de sobra sobre ello. Este espacio y los comentarios se quedan muy cortos para algo así, pero si en algún momento te interesa verlo con más calma, puedes escribirme por la pestaña de contacto del blog y lo vemos.
Entiendo que la visión que tienes sea esa (yo en su momento también la tuve), pero cuando uno se acerca un poco más, descubre que no todo es como parece desde fuera. Como dice esa idea tan conocida, tendemos a ver los árboles caídos, pero no todo el bosque: también están los que siguen en pie y los que vuelven a brotar.
Como te decía, merecería una respuesta mucho más extensa, pero este no es el lugar. Por eso reitero que estoy a tu disposición a través del correo del blog, donde con gusto podemos comentar cualquier cosa. Hoy el post va sobre el domingo de Ramos, sobre los recuerdos de este día que para muchos marca el inicio de una semana de reflexión, recogimiento y gratitud. Y siempre es bueno ceñirse al post y lo que el autor quiere transmitir. He tocado esos temas en otro momento y seguraamente vuelvan a salir en un futuro. pero me alegra mucho que hayas entrado y lo hayas compartido con libertad. Un abrazo y feliz semana.
Your post has evoked wonderful childhood memories, Angelo. Thank you ❤️ 😊
ResponderEliminarLinda, thank you very much for your visit, I always love seeing you here. The same goes for people keeping beautiful memories of their childhood; there’s nothing like knowing that children are living a happy childhood. A kiss.
EliminarNo llegue a tanto,
ResponderEliminarmis padres iban a
alguna que otra
procesión, aunque
no éramos tan
practicantes,buenas
noches, un saludo.
Querido Orlando gracias de nuevo por entrar a dejar tu aportación. Tampoco era yo muy practicante por esa época, ni entendia de que iba la cosa. Pero bueno al menos las procesiones gustan a algunos y algo de Semana Santa les puede llegar. Como implicados o como meros expectadores. Feliz día de sol. Abrazo
EliminarYo descubrí a Jesús en mi adolescencia, buscando respuestas. De niña, en casa, no me inculcaron fe, ni ritos, ni me enseñaron a orar, se podría decir que la religión no era tema aunque nadie manifestaba lo contrario.
ResponderEliminarSeguiré con interés tus reflexiones de la semana.
Abrazos
Buenos días, Soñadora. Gracias por compartirlo así. Tiene mucho valor ese camino que cuentas, ir buscando y encontrarte con Él en ese momento de la vida.
EliminarMuy parecido a lo que yo he vivido. Y es importante lo que dices, porque cuando uno descubre la fe por sí mismo, o decide alimentarla, va encajando muchas cosas por dentro. En mi caso, más de una vez me he dado cuenta de que lo que iba entendiendo no coincidía con lo que había recibido de pequeño o con ciertas experiencias.
A mis hijos les dije un día (no todos son practicantes) que sería ridículo que yo ahora quisiera ponerme el traje de mi primera comunión. Pues algo parecido pasa con la fe: no puedo quedarme con la de aquel niño tal y como me la enseñaron. He crecido, y también la forma de vivirla ha ido creciendo conmigo.
Gracias por esa confianza. Feliz Domingo de Ramos. Un abrazo
Mi recuerdo de ese día es una foto en blanco y negro.
ResponderEliminarLlevo pantalón corto y una americana?????...en una mano una palma bien grande.
Al fondo una calle con pocos coches.
Imagino que era antes de entrar en la iglesia.
Yo tendría unos siete u ocho años...
No recuerdo ninguna emoción especialmente religiosa.
Saludos.
Querido Toro, pagaba yo por ver esa fotografía… esa americana con pantalón corto , convencido de que serías el niño más guapo del día.
EliminarA mí me pasa algo parecido, en aquella época tampoco recuerdo ninguna emoción especialmente religiosa; en mi caso llegaron bastante más tarde, y la verdad es que me alegra mucho que hayan llegado a mi vida.
Yo sigo a diario con lo que te prometí. Un fuerte abrazo
Mis recuerdos de ese día son tan solo musicales y cinematográficos. Me refiero al impacto tan grande que tuvo en mí, siendo todavía un adolescente, la aparición de Jesucristo Superstar, esa especie de ópera rockera que entusiasmó a mucha gente, incluyendo a agnósticos como yo, porque la historia es fascinante y toca todos los palos: el pacifismo y la violencia, la lucha de la bondad contra el mal, la tiranía, la injusticia, la corrupción de los poderosos y de los humildes, la manipulación de las masas, la traición, el perdón, la crueldad, la muerte, el dolor...
ResponderEliminarY no hemos cambiado mucho desde entonces: las masas incultas y radicalizadas me dan miedo. Lo mismo toman La Bastilla, que asaltan el Capitolio o que buscan un chivo expiatorio y lo crucifican.
Saludos.
Cayetano, aprovecho tu visita para comentarte algo que un comentarista te dejó en tu blog desfavorable a los blogueros que responden a sus comentaristas, cosa que tú haces admirablemente. Yo soy partidario de hacerlo. Reconozco que lleva tiempo y que no todos pueden hacerlo; yo en este momento sí puedo, aunque me cueste, porque implica esfuerzo, concentración y algo más. Pero creo que quien entra a leerte y se toma el tiempo de comentar merece respeto y agradecimiento, porque ha dedicado parte de su tiempo a valorar lo que has escrito, se esté o no de acuerdo. Así que gracias.
EliminarY sobre lo que dices… es que has hecho un repaso que no le falta ni un ingrediente. Entre la Bastilla, el Capitolio y lo demás, dan ganas de quedarse sentado en una silla y no moverse mucho. Un saludo y feliz domingo
Yo también recuerdo la ilusión con que esperaba de niño este día y la procesión de la que éramos partícipes con toda la alegría de nuestra inocencia.
ResponderEliminarGracias trecce .Al final éramos felices con poco: una palma en la mano y la sensación de que ese día era distinto. No hacía falta mucho más.
EliminarFeliz domingo
Hoy las masas insultarían otra vez al Cordero. Un beso
ResponderEliminarTiene toda la pinta… y además sin tardar mucho en organizarlo.Feliz domingo de Ramos. Un beso
EliminarÁngelo, qué reflexión tan luminosa y tan honesta. Me ha impresionado cómo entrelazas un recuerdo infantil —tan sencillo como estrenar unos zapatos— con una lectura adulta que no pierde ni la ternura ni la lucidez. Esa transición entre la inocencia del niño que mira el brillo de la punta y el adulto que comprende el peso simbólico de aquella entrada en Jerusalén está narrada con una naturalidad que conmueve.
ResponderEliminarLo que planteas sobre la multitud es de una actualidad desarmante. Ese vaivén colectivo que pasa del entusiasmo al rechazo con la misma facilidad con la que cambia el viento… y cómo, sin mala intención, uno puede dejarse arrastrar. Tu texto invita a detenerse un momento y preguntarse dónde está cada uno cuando el clima cambia, cuando ya no hay palmas en alto ni música que acompañe. Y ahí es donde tu reflexión se vuelve más profunda: en esa llamada a permanecer, a sostenerse incluso cuando el ambiente ya no empuja en la misma dirección.
También agradezco la delicadeza con la que recuerdas que nosotros conocemos el final de la historia, y aun así no estamos libres de repetir los mismos gestos, las mismas contradicciones. Hay algo muy humano en esa oscilación, y tú lo señalas sin juicio, con una serenidad que invita más a mirarse por dentro que a señalar fuera.
Y me ha gustado especialmente ese aviso final, casi íntimo, sobre las reflexiones del Triduo. No como quien pretende enseñar, sino como quien comparte un camino interior y lo abre a quien quiera acompañarlo. Esa cercanía es lo que hace de este espacio un lugar tan valioso.
Gracias por esta entrada tan bien hilada, tan sincera y tan necesaria. Ojalá esta semana traiga a cada uno —como deseas— un poco de esa paz interior que a veces se nos escapa entre los dedos.
Un fuerte abrazo.
Gracias Enrique, que tengas una Semana Santa luminosa y esperanzadora, aunque tú de esperanza siempre vas muy cargado, admirablemente. Un abrazo
EliminarHoy las calles se llenan de ramos y palmas, pero la verdadera entrada triunfal ocurre por dentro. De nada sirve aclamarle fuera si por dentro mantenemos las puertas cerradas. Que nuestros anhelos de paz, nuestra sed de justicia y nuestras ganas de amar sean el tapete sagrado donde Él pueda caminar hoy en nuestra vida.
ResponderEliminarAlfombremos el camino de Jesús, pero, no con mantos, sino con los deseos de nuestro corazón.
La gente gritaba “¡Hosanna!”… pero pocos días después, todo cambió.
¿Por qué pasamos tan rápido de la esperanza a la decepción?
Quizá porque esperamos un Dios a nuestra medida: fuerte, que gane, que imponga. Pero Jesús rompe todos los esquemas: elige amar, incluso cuando eso cuesta todo.
Y tú, ¿Qué esperas de Dios cuando dices “Hosanna”?
Un abrazo Ángel
Gracias Toñi, una vez más por la reflexión que siempre acompaña a mis post y que los embellece. Te deseo una Semana Santa de grandes gracias y gozo. Un abrazo
EliminarYo tampoco viví esos tiempos con tanto entusiasmo, guardo apenas recuerdos de la palma y las procesiones. De lo que sí me he acordado hoy (por el invernal día que ha amanecido en Mallorca) es de que siempre íbamos en manga corta en esta época y algunos hasta habíamos tocado playa, he aquí toda mi cristiandad memorizada. Ya puedo entrar en tu blog. Gracias. Destilas caridad.
ResponderEliminarGracias Aina, desde ese lugar privilegiado en belleza . Me alegro mucho que se haya solucionado lo del PC y si necesitas ayuda que tenga relación con ello no dudes en pedirla. Un abrazo y Feliz semana
EliminarAyer estuve viendo la película Angelo. Lo que más me impactó fue el modo en que se expone ese egoísmo humano que a veces no somos capaces de advertir porque lo confundimos con nuestra propia forma de entender el amor. No cabe duda de qué el periodista amaba a su familia y quería lo mejor para ellos, pero amaba de un modo pequeño al tamaño de su sentido de lo que debe ser amar. La figura de Jesucristo rompe los esquemas del amor. Tanto para quienes creemos en él como para quienes no. Nadie es inmune a su demostración de como una persona por amor renuncia a lo más valioso que tiene, su propia vida. Y del modo que lo hace.
ResponderEliminarLuego el acontecimiento tendrá tantas interpretaciones como testigos de él. Cada persona entenderá el mismo hecho desde su cuadriculada cabeza y las experiencias propias. Solo unos afortunados lo verán con la Gracia y es su responsabilidad ser fieles a la verdad que han contemplado.
Cómo en todo acontecimiento importante las masas son lo que son y a menudo nos arrastran. Por fortuna, Dios tiene un plan individual para cada uno de nosotros. Yo así lo creo. Por eso cuando se agitan las corrientes no tengo miedo. Mi historia personal e íntima con Dios es mía. Podrían caer los cimientos de toda una doctrina católica y yo seguiría sabiendo de quién me he fiado, cuando con tantos hechos personales en mi vida me ha demostrado que está a mí lado. Cosas que no soy capaz de entender ni siquiera ahora. Pero que he vivido en primera persona y eso no se puede negar aunque no sepa como transmitirlo bien a los demás. Seguro que tú lo entiendes, a qué sí? Nos pasa a los que no nos conformamos con la mitad de las historias y queremos llegar al final, cuando se trata de Dios el final es simplemente lo que Es.
Un beso!
Gracias Mento por pasarte a darme tu impresión. Me ha encantado lo de que Jesús rompe los esquemas del amor, y todos los que lo hemos recibido en nuetras vidas de forma, casi como el periodista, sin esperarlo, sin programarlo. Yo creo que muchos de los que hoy se han quedado con una imagen de Él tan irreal, siguiendo tópicos y una información sin contrastar , si tuvieran la voluntad de conocerlo, de adentrarse aunque fuera desde lejos en su vida, en reflexionar sus palabras , en su apertura del corazón algo se movería dentro. Las palabras de petición del profeta Ezequiel "Convierte mi corazón de piedra en uno de carne" me parece una preciosa petición. Gracias de nuevo. Que tengas una feliz semana santa y un fuerte abrazo.
ResponderEliminarEs este un tema complicado. Es dificil, para los no iniciados, distinguir entre el Jesús real, el que sin duda existió, y el Jesús posterior, el de la Iglesia. Lo importante, pienso, sería el legado del propio Jesús, sin los añadidos posteriores. Creo que eso no defraudaría a nadie.
ResponderEliminarUn saludo, amigo.
Hola Ildefonso,
Eliminargracias por lo que planteas. Al final también depende de hasta dónde quiera meterse cada uno en esa búsqueda. No siempre apetece, y a veces incluso cuesta acercarse a lo que uno se puede encontrar.
No es fácil de encajar, pero al encontrarme con Él la vida tomó un sentido pleno.
Un abrazo.
Somos tan manipulables que asusta.
ResponderEliminarY sí, lo difícil es mantenerse firme y sereno ante los cambios de opinión de las masas y la incomprensión de los populistas.
Sólo personas con profundas convicciones pueden lograrlo.
Con el auge de las redes sociales esa manipulación se ha intensificado y acelerado, y la gente que hace pocos años decía A, ahora chilla Z... sin sonrojo alguno y sin que le moleste su conciencia, en caso de que la tengan.
Buena reflexión.
Saludos.
Gracias Toro ,por propia experiencia te diría que esa línea es mucho más fina de lo que parece. Uno cree que tiene las cosas claras… hasta que se ve moviéndose sin darse cuenta.
EliminarIncluso quienes tienen convicciones fuertes no siempre tienen la fuerza para sostenerlas. No es automático.
Lo de las redes va en serio. A este ritmo no es solo cambiar de opinión, es que cuesta distinguir qué es real y qué no.
En mi caso sí noto algo con los años: lo que creo firmemente, que es en Jesús y su mensaje, se va afianzando más, incluso cuando alrededor todo cambia. Pero eso también hay que trabajarlo cada día.
Un abrazo.
Dios te bendiga Angelo. Es dramático ver cómo las circusntancias te cambian la existencia y cómo eso nos lleva a la deriva... creo que lo estoy viviendo. Lo importante es que Jesús no se inmutó por eso, él estaba claro para lo que había venido y enfrentó su misión con la frente en alto. La pregunta es si yo puedo comportarme como Jesús se comportó.
ResponderEliminarQue Dios me de fortaleza para seguirlo, aunque sea con el uno por ciento de la determinación que él tuvo para sacrificarse en mi favor.
Un abrazo Angelo
Alí, bienvenido. Siempre es una alegría que alguien descubra tu blog y entre a compartir.
EliminarEso que cuentas no es ajeno. Cuando la vida se desordena, uno no piensa tan claro ni actúa tan firme como le gustaría. A mí me ha pasado: momentos de ir a la deriva, de no saber muy bien por dónde tirar. Por eso entiendo esa pregunta que te haces. No es fácil sostenerse ahí. Pero incluso con dudas, con poco, con ese uno por ciento que dices, ya es suficiente par no rendirse.
Un abrazo.